LS-084 / Semántica y pragmática

Reparación, aclaración y manejo del malentendido

Para orientarte: Cohesión, coherencia y contexto, Grounding, alineamiento y coordinación interactiva, Turnos, pares adyacentes y organización de la conversación.

Ver secciones del texto
  1. Detectar y corregir en tiempo real
  2. La fuente del problema
  3. Quién inicia y quién repara
  4. Autorreparación iniciada por el hablante
  5. Reparación iniciada por el interlocutor
  6. Formatos de iniciación
  7. Iniciadores abiertos y universalidad
  8. Heterorreparación autoiniciada
  9. Corrección por el interlocutor
  10. Corrección incrustada
  11. Reparación en tercera posición
  12. Reparación en cuarta posición
  13. Falta de comprensión y malentendido
  14. Peticiones de aclaración
  15. Reparación, pregunta en discusión y «grounding»
  16. Reparación de referencia, alcance y modalidad
  17. Reparación de inferencias
  18. Reparación en la entrevista clínica
  19. Reparación y síntomas del pensamiento
  20. Reparación intercultural y multilingüe
  21. Reparación en la escritura
  22. Reparación en sistemas conversacionales
  23. Reparación y poder
  24. La frecuencia de las voces
  25. Pasos para analizar una reparación
  26. Referencias

DESARROLLO COMPLETO · BIBLIOGRAFÍA INCLUIDA

Detectar y corregir en tiempo real

Si A dice Nos vemos el jueves en Apoquindo, B pregunta ¿En qué parte de Apoquindo? y A precisa En Apoquindo con Manquehue, la conversación continúa aunque la primera contribución era imprecisa. B detectó un problema de referencia y lo señaló. A lo resolvió en el turno siguiente. En Marta entregó el informe el martes... perdón, el miércoles, el propio hablante detecta y corrige su producción antes de que el interlocutor intervenga. En otro intercambio, A dice Vi a Pedro con su hermana, B pregunta ¿Con la hermana de Pedro? y A responde No, con mi hermana. B propone aquí una interpretación posible para verificarla, lo que se llama un entendimiento candidato (candidate understanding).

Estos ejemplos pertenecen a la organización de la reparación (repair organization), uno de los sistemas centrales que describe el análisis de la conversación. Schegloff et al. (1977) eligieron el término reparación, más amplio que corrección, porque el sistema atiende problemas de producción, de audición, de reconocimiento léxico, de referencia, de formulación, de comprensión y de interpretación de la acción. Una expresión puede ser lingüísticamente correcta y convertirse aun así en fuente de problemas si el interlocutor no sabe a qué se refiere, qué quiso decir el hablante o cómo se conecta con la secuencia. Esos autores mostraron que las conversaciones disponen de mecanismos sistemáticos para localizar y resolver estas dificultades. La reparación forma parte del modo en que la interacción mantiene la inteligibilidad en condiciones reales de ruido, ambigüedad, memoria incompleta y conocimiento desigual.

La fuente del problema

Una secuencia de reparación comienza con algún elemento tratado como problemático, la fuente del problema (trouble source). Puede ser una palabra, como cuando A dice Tiene una fístula y B pregunta ¿Fístula? Puede ser un referente, como en Ella me llamó ayer seguido de ¿Quién? Puede ser una secuencia entera, como cuando B responde a Lo operaron después de que empeoró con ¿Quieres decir que primero empeoró y después lo operaron? Puede ser incluso la acción realizada, como cuando B pregunta, ante ¿Vas a venir mañana?, si se trata de una invitación o de una consulta sobre su asistencia.

La fuente del problema no corresponde necesariamente a un error objetivo. Lo decisivo es que los participantes orienten su conducta hacia ese elemento como algo que requiere resolución. El análisis de la conversación privilegia esta evidencia interactiva. El analista no debe decidir desde fuera que una expresión es defectuosa y llamar reparación a cualquier reformulación posterior. Debe mostrar cómo trataron la secuencia los propios participantes.

Quién inicia y quién repara

Schegloff et al. (1977) distinguieron dos preguntas, quién inicia la reparación y quién la realiza. La combinación de ambas da cuatro configuraciones. En la autorreparación autoiniciada, el hablante detecta el problema y lo resuelve. En la autorreparación iniciada por otro, el interlocutor señala el problema y el hablante lo resuelve. En la heterorreparación autoiniciada, el hablante señala una dificultad que el interlocutor resuelve. En la heterorreparación iniciada por otro, el interlocutor señala el problema y aporta la solución.

Las cuatro existen, pero no tienen la misma distribución. La organización conversacional muestra una fuerte preferencia por que el autor de la fuente del problema tenga la oportunidad de repararlo. Las ocasiones para la autorreparación llegan primero, dentro del mismo turno o en su posible final. Los interlocutores suelen iniciar la reparación en el turno siguiente y con frecuencia después de una breve demora, que deja al hablante la posibilidad de corregirse por sí mismo (Schegloff et al., 1977). Esta preferencia por la autorreparación es, como toda preferencia en este marco, una propiedad estructural de la secuencia.

Autorreparación iniciada por el hablante

La forma más directa es la del hablante que dice Nos vemos el jueves... perdón, el viernes. En un mismo turno, produce la fuente del problema, la detecta, inicia la reparación y aporta la solución. Las marcas habituales incluyen los cortes, los reinicios, las repeticiones, las sustituciones y expresiones como o sea, perdón o quiero decir, como en La reunión fue el lunes, eh, el martes. Este mecanismo reduce el costo interaccional, porque impide que el error se propague al turno siguiente. También permite al hablante reformular su contribución antes de que otro lo corrija.

Muchas de estas reparaciones aparecen antes de un TRP, como en Hablé con Mar... con Carolina ayer, donde el hablante abandona una formulación y la reemplaza. El fenómeno muestra que la producción lingüística es incremental. El hablante no siempre dispone de una oración planificada por completo que luego se limita a pronunciar, porque la planificación, la articulación, el monitoreo y la revisión pueden solaparse. Levelt (1983) analizó la estructura de estas autocorrecciones, que incluyen el segmento problemático, una expresión de edición como eh o perdón y la reparación propiamente dicha. Mostró también que estas autocorrecciones siguen regularidades precisas. Conviene, con todo, separar los niveles de análisis. Una autocorrección observada no demuestra por sí sola una arquitectura psicolingüística específica. Demuestra que la interacción dispone de posiciones en las que el hablante puede revisar lo que ya comenzó a decir. El análisis de la conversación describe esa organización observable, mientras que los modelos de producción del habla explican sus mecanismos cognitivos.

Reparación iniciada por el interlocutor

Si A dice Lo dejé donde siempre, B pregunta ¿Dónde exactamente? y A contesta En el cajón superior, B inicia la reparación y A la completa. Esta configuración conserva la prioridad de quien produjo la fuente del problema para reformularla. En muchos contextos es preferida a que B imponga su propia corrección. Ante Nos vemos el martes, la secuencia ¿El martes? seguida de Perdón, el miércoles deja a A corregirse a sí mismo. La réplica No, el miércoles también es posible, aunque tiene consecuencias interpersonales distintas.

Formatos de iniciación

Las peticiones de reparación varían en especificidad. Los iniciadores abiertos, como ¿Ah?, ¿Cómo? o ¿Perdón?, indican un problema sin localizarlo. Los interrogativos específicos, como ¿Quién?, ¿Dónde? o ¿Cuándo?, localizan la dimensión problemática. La repetición parcial señala un elemento, como cuando B responde ¿El miércoles? a Lo entregó el miércoles. El entendimiento candidato propone una interpretación, como en ¿Con el jefe de servicio? ante Después hablé con el jefe. La corrección candidata sugiere una solución y deja al hablante ratificarla, como en ¿Querrás decir el miércoles? Estos formatos se ordenan desde el menos hasta el más específico. Cuanto más específica es la iniciación, mayor parte de la solución propone el interlocutor.

Iniciadores abiertos y universalidad

Dingemanse et al. (2015) compararon conversaciones grabadas en doce lenguas y encontraron que la reparación iniciada por el interlocutor aparecía con frecuencia en todas ellas, con formatos que podían agruparse en tipos comparables. Los participantes tendían a usar el formato más específico que su comprensión les permitía, lo que reduce el trabajo necesario para resolver el problema. Estos resultados sugieren restricciones compartidas, derivadas de problemas interactivos recurrentes. Toda comunidad necesita alguna manera de indicar que no pudo procesar lo suficiente el turno anterior.

La semejanza alcanza incluso a la forma de los iniciadores abiertos. Dingemanse et al. (2013) compararon el equivalente de ¿eh? en treinta y una lenguas y hallaron formas notablemente parecidas, casi siempre una sílaba breve con una vocal poco marcada y entonación interrogativa. Los autores explicaron esa convergencia por la presión de un problema interactivo común, sin atribuirla a una especificación innata. La universalidad de la reparación es, por lo tanto, funcional y organizativa, aunque en el caso de este iniciador alcanza también a la forma.

Heterorreparación autoiniciada

A veces el hablante indica que necesita ayuda. En Se llama... ¿cómo era?, seguido de Carolina y de Carolina, eso, A inicia la reparación y B aporta el material. Lo mismo ocurre en La pieza esa para medir... ¿cómo se llama?, que el interlocutor completa con Calibrador. Este formato es habitual en las búsquedas léxicas, los olvidos y la necesidad de completar una referencia. El hablante deja ver públicamente una laguna para que el otro colabore, de modo que la producción de la unidad comunicativa queda repartida entre los participantes.

Corrección por el interlocutor

El caso más directo de corrección ajena es el de B que responde No, es el miércoles a La reunión es el martes. Aquí B identifica la fuente del problema y aporta la corrección. Este formato puede ser necesario cuando B tiene mayor acceso epistémico, como el paciente que responde Fue el martes ante Su cirugía fue el lunes, ¿cierto? La corrección directa no es necesariamente descortés. Su diseño depende de la autoridad epistémica, de la relación social, de la importancia del error y del género institucional. En las tareas de alto riesgo, corregir con rapidez puede tener prioridad sobre la mitigación.

Corrección incrustada

Jefferson (1987) distinguió la corrección expuesta, que convierte la corrección en el asunto del momento, de la corrección incrustada, que la realiza dentro de otra actividad. Si un paciente dice Me dieron la pastilla para la presión, el losartán ese y el médico pregunta ¿El enalapril que le indicaron lo ha tomado todos los días?, el médico sustituye el nombre del fármaco mientras hace otra cosa. El paciente puede adoptar el término corregido sin que nadie haya dicho que se equivocó. La estrategia reduce la prominencia del error y evita las disculpas o los reproches que acompañan a la corrección expuesta. Sin embargo, desde fuera no siempre puede saberse si una repetición modificada es una corrección deliberada. Identificarla requiere evidencia secuencial y contextual, porque no toda reformulación ajena es una corrección.

Reparación en tercera posición

Schegloff (1992, 1997) estudió las reparaciones que aparecen después de que el interlocutor muestra cómo interpretó el turno previo. Si A pregunta ¿Puedes venir mañana?, B responde Sí, puedo pasar a dejar el documento y A replica No, me refería a venir a la reunión, la respuesta de B revela una interpretación distinta de la pretendida. A usa el tercer turno para corregirla, con un formato frecuente que rechaza la interpretación y propone la correcta. La estructura muestra que el malentendido puede hacerse visible solo en la respuesta posterior. La comprensión no es observable de manera directa, porque se infiere de lo que el interlocutor hace con lo dicho. Schegloff (1992) describió esta posición como la última defensa estructural de la intersubjetividad en la conversación.

Reparación en cuarta posición

La dificultad puede volverse evidente todavía más tarde. Si A pregunta ¿Sabes a qué hora cierra la farmacia?, B contesta No, ¿a qué hora?, A responde No sé, por eso te pregunto y B dice Ah, pensé que me ibas a contar, B descubre en el cuarto turno que había entendido mal el primero. Había tratado la pregunta de A como el anuncio de una noticia. La secuencia avanzó un tramo bajo una interpretación errónea antes de que apareciera evidencia suficiente del problema. La consecuencia metodológica es importante. Una respuesta aparentemente adecuada no garantiza una comprensión correcta. El sistema conversacional necesita, por eso, mecanismos para revisar de manera retrospectiva el terreno compartido. El grounding provisional puede revocarse, de modo que el common ground es dinámico y corregible.

Falta de comprensión y malentendido

Conviene distinguir la falta de comprensión del malentendido. En la primera, el interlocutor no logra construir una interpretación suficiente y lo manifiesta con un ¿Perdón? En el segundo, construye una interpretación que no coincide con la pretendida. Si A dice Nos vemos junto al banco, B contesta Perfecto, afuera de la sucursal y A aclara No, me refería al banco de la plaza, la ambigüedad léxica produjo una hipótesis interpretativa equivocada. Como el malentendido contiene una interpretación, puede pasar inadvertido durante varios turnos. Las interpretaciones de los participantes no se observan de manera directa. La divergencia se infiere de la secuencia de reparación, como muestran los estudios reunidos por Hayashi et al. (2013).

Peticiones de aclaración

Una petición de aclaración es una forma particular de iniciar la reparación. Puede dirigirse a la forma, como en ¿Qué palabra dijiste?, al referente, como en ¿A quién te refieres?, al alcance, como en ¿Dices que ninguno vino o que no vinieron todos?, a la intención, como en ¿Eso es una sugerencia o una instrucción?, o a la fuente, como en ¿Lo viste tú o te lo contaron? La aclaración localiza la dimensión de la representación que necesita precisión. En las tareas complejas, formular una buena petición exige identificar el origen del problema. ¿Qué quieres decir? puede ser menos eficiente que ¿Con «ellos» te refieres a los residentes o a los pacientes?, porque la especificidad reduce el espacio de la reparación.

Reparación, pregunta en discusión y grounding

La lectura LS-081 mostró que una conversación mantiene preguntas en discusión. Una secuencia de reparación puede suspender por un momento la pregunta principal. Si el clínico pregunta ¿Cuándo empezó el dolor?, el paciente responde Después del alta, el clínico pregunta ¿Se refiere al alta del lunes?, el paciente confirma y el clínico retoma con Entonces, ¿empezó esa misma noche?, la aclaración ocupa la parte superior de la agenda hasta resolverse y luego cede el lugar a la pregunta principal. La aclaración tiene la forma de una secuencia insertada (Schegloff, 2007) y es aquí una subrutina necesaria para volver interpretable la respuesta.

La lectura LS-082 presentó el grounding como el establecimiento de una comprensión suficiente (Clark, 1996). La reparación aparece cuando ese criterio no se alcanzó o cuando una evidencia posterior obliga a revisarlo. Es uno de los principales mecanismos de mantenimiento del common ground. No toda reparación conduce al acuerdo. Si A dice El artículo demuestra causalidad, B pregunta ¿Dices demuestra en sentido fuerte?, A confirma y B concluye Entonces discrepo, la reparación aclaró la posición de A sin resolver la controversia. Su resultado fue una comprensión compartida del desacuerdo.

Reparación de referencia, alcance y modalidad

Las expresiones referenciales son una fuente frecuente de problemas. Ante Habla con él, la pregunta ¿Con Pedro o con Juan? presenta un dominio de candidatos, mientras que ¿Con Pedro? propone uno solo. La elección depende de cuánto cree haber entendido quien pregunta. Si A confirma, el conjunto de referentes posibles se reduce a uno, lo que vincula la reparación con la resolución anafórica y con el common ground.

Los malentendidos también afectan la estructura lógica. Si A dice No todos los pacientes mejoraron, B pregunta ¿Quieres decir que ninguno mejoró? y A responde No. Algunos mejoraron, pero no todos, B confundió la negación de un cuantificador universal con la cuantificación universal de una negación. La reparación hace explícita la diferencia. Este tipo de aclaración importa en particular en la ciencia, la clínica, el derecho y las decisiones administrativas, donde la negación, la cuantificación y la modalidad pueden generar divergencias con consecuencias materiales.

La modalidad puede perderse en la interpretación. Si A dice Parece que el tratamiento funcionó, B concluye Entonces funcionó y A replica Dije que parece que funcionó. Todavía no estamos seguros, la fuente del problema está en la interpretación más fuerte de B. A repara la pérdida del operador epistémico, porque parecer que algo ocurrió no equivale a que ocurrió. El patrón es frecuente en la documentación y en la comunicación científica, donde un interlocutor puede conservar el contenido descriptivo y perder el operador que lo matizaba. La reparación debe restaurar la fuente, la modalidad y el grado de certeza.

Reparación de inferencias

Otra fuente frecuente de malentendidos aparece cuando el oyente interpreta bien las palabras y deriva una inferencia más fuerte que la pretendida. Si A dice Algunos pacientes mejoraron, B concluye Entonces la mayoría mejoró y A replica No dije eso. Solo sabemos que mejoró un subconjunto, la fuente del problema está en el paso inferencial desde algunos hacia la mayoría. En otro caso, A dice Puede estar relacionado con el tratamiento, B concluye Entonces el tratamiento lo causó y A aclara que planteó una posibilidad y que la causalidad no está demostrada. La reparación restaura la modalidad y la fuerza inferencial, porque la posibilidad de un hecho no implica el hecho.

Estas secuencias muestran que la reparación puede operar sobre contenido enriquecido pragmáticamente, además de hacerlo sobre problemas de audición o de referencia. La conversación corrige también interpretaciones. El fenómeno conecta con la pragmática griceana, con la teoría de la relevancia y con las implicaturas escalares, porque una inferencia puede ser razonable y no coincidir con la intención comunicativa del hablante.

Reparación en la entrevista clínica

Si un paciente dice A veces siento que alguien me llama, el clínico pregunta ¿Escucha voces? y el paciente responde No sé si son voces. Es más como si escuchara mi nombre de lejos, la segunda respuesta repara la categorización que propuso el clínico. El dato que importa es que el término voces quedó en disputa. Una entrevista rigurosa debe permitir que el paciente repare las formulaciones del profesional. Si el clínico insiste en su categoría sin registrar la corrección, puede producir una falsa estabilización del common ground. La organización de la reparación protege así la calidad epistémica de la información clínica.

Una estrategia útil es proponer una interpretación provisional, como en Cuando dice que no quiere seguir así, ¿se refiere a que no quiere seguir viviendo? Esta forma hace explícita la hipótesis y da al paciente una oportunidad clara de confirmarla o repararla. Afirmar Entonces quiere morir tendría otro efecto, porque presentaría la inferencia como un hecho. El entendimiento candidato mantiene la inferencia abierta a revisión. En las entrevistas de alta relevancia, esta forma de preguntar puede mejorar la precisión sin renunciar a las preguntas directas.

Reparación y síntomas del pensamiento

La presencia de muchas secuencias de reparación no demuestra por sí sola un trastorno formal del pensamiento. Su frecuencia puede aumentar por ruido, hipoacusia, acento, bilingüismo, diferencias terminológicas, tecnicismos, fatiga o una mala formulación de las preguntas por parte del entrevistador. Para inferir un problema en la organización del pensamiento hay que mostrar que las dificultades persisten en condiciones comunicativas adecuadas y forman parte de un patrón más amplio. Las conversaciones normales contienen autocorrecciones, falsos inicios y aclaraciones, por lo que la frecuencia de la reparación, sin contexto, carece de valor diagnóstico.

Reparación intercultural y multilingüe

Todas las lenguas estudiadas disponen de sistemas de reparación, aunque sus formas concretas varían. Una persona que aprende una segunda lengua puede recurrir más a las repeticiones, las preguntas generales, la alternancia de códigos o las paráfrasis. Estas estrategias no implican confusión conceptual y pueden ser adaptativas. Un interlocutor competente facilita la reparación con entendimientos candidatos, vocabulario alternativo, segmentación de la información y confirmaciones. Una práctica de reparación diferente no equivale a una comunicación deficiente, un punto sobre el que vuelve la pragmática intercultural de la lectura LS-088.

Reparación en la escritura

En el chat o el correo electrónico falta la prosodia inmediata. Existe, en cambio, un registro que puede revisarse. Si A escribe Envíalo el jueves, B pregunta ¿Este jueves 24 o el siguiente? y A responde Este jueves 24, la reparación resuelve una referencia temporal. El medio escrito reduce ciertos problemas de audición y aumenta otros, como los relativos a la referencia temporal, la ironía, el tono o el alcance de las respuestas. También permite citar de manera literal la fuente del problema, como en Cuando dices «todos», ¿incluyes a los residentes? La posibilidad de revisión facilita la localización del problema. La latencia del medio, por su parte, puede encarecer la reparación.

En la escritura académica, la reparación es diferida. Un revisor puede señalar que no queda claro qué significa validez decisional. El autor puede entonces definir el término, reformularlo o distinguirlo de los conceptos vecinos. La operación es comparable a una petición de aclaración, aunque no pertenece al análisis de la conversación en sentido estricto, porque no ocurre en una interacción oral secuencial inmediata. Conviene distinguir la organización de la reparación en la conversación de la revisión en la escritura. La analogía es útil, pero los dos medios tienen arquitecturas distintas.

Reparación en sistemas conversacionales

Un sistema artificial debe manejar instrucciones ambiguas, referencias incompletas, contradicciones y correcciones del usuario. Si el usuario escribe Usa el segundo archivo y el sistema pregunta ¿Te refieres al PDF o al documento Word que subiste después?, la pregunta localiza la ambigüedad. Seleccionar un archivo al azar y actuar con alta confianza sería una mala estrategia. El procedimiento adecuado detecta la ambigüedad, la localiza, pide la aclaración y actualiza la tarea. No toda ambigüedad requiere preguntar, sin embargo. Si el contexto la resuelve de manera suficientemente fiable, pedir una aclaración puede aumentar sin necesidad el costo de la interacción. El criterio debe ser sensible al riesgo del error.

Las correcciones del usuario son un caso crítico. Ante No, dije jueves, no martes, el sistema debe tratar la corrección como evidencia prioritaria sobre el estado de la conversación, retractar la versión anterior y adoptar la nueva. Un sistema que conserva ambas versiones sin distinguir su prioridad puede contaminar las respuestas posteriores. La gestión de la reparación exige atender a la recencia, la fuente, la retractación y el reemplazo, lo que incluye dejar de usar la versión reemplazada y es más complejo que recordarlo todo.

Si un sistema afirma Tu vuelo sale a las 18.00, el usuario corrige No, sale a las 20.00 y el sistema responde Correcto, sale a las 18.00, el fallo es factual y también secuencial. El sistema no reconoció el turno del usuario como una corrección. La competencia conversacional exige interpretar una réplica que comienza con No y aporta un dato nuevo como una acción de reparación. Un modelo puede producir un lenguaje fluido y fallar en esta operación, porque la fluidez no garantiza competencia en la reparación.

Reparación y poder

No todos los participantes tienen la misma libertad para corregir. Un estudiante puede evitar reparar de manera directa a un profesor. Un paciente puede aceptar una formulación médica aunque la considere imprecisa. Un subordinado puede recurrir a Quizá entendí mal, pero... como forma mitigada de corrección. La organización de la reparación interactúa con la jerarquía, la cortesía y el riesgo social. Por eso la ausencia de corrección no demuestra acuerdo, ya que puede reflejar dificultades para iniciar una reparación. Cuando la precisión importa, la interacción institucional debe crear oportunidades explícitas para corregir.

La frecuencia de las voces

En una entrevista, el médico pregunta ¿Desde cuándo escucha voces todos los días? El paciente responde No son todos los días. El médico dice Entiendo. ¿Con qué frecuencia ocurre? El paciente contesta Tal vez dos veces por semana. No sé si llamarlo voces. El médico pregunta ¿Cómo describiría exactamente lo que escucha?, a lo que el paciente responde Es como si alguien dijera mi nombre, muy lejos.

La secuencia contiene dos reparaciones. La primera afecta la frecuencia. El médico presupuso que el fenómeno era diario, el paciente rechazó esa presuposición y especificó una frecuencia aproximada de dos veces por semana. La segunda afecta la categoría. El paciente rechaza voces como descripción candidata. La conversación retrocede entonces hacia una descripción fenomenológica menos comprometida. El resultado final es más preciso que la pregunta inicial. Una ficha que registrara alucinaciones auditivas diarias invertiría el resultado real de la secuencia.

Pasos para analizar una reparación

Una secuencia de reparación se analiza mejor siguiendo su propio orden temporal. Lo primero es la fuente del problema, el elemento que los participantes trataron como problemático. Vienen luego la iniciación, con su autor y su turno, junto con la solución y quien la produjo. El problema puede clasificarse según afecte la audición, la palabra, la referencia, el alcance, la acción o la modalidad. La ratificación posterior indica si quedó resuelto. La secuencia observable se describe primero. Sus posibles causas cognitivas o sociales solo se consideran al final. Kitzinger (2013) y Sidnell (2010) sintetizan estas categorías de un modo útil para el trabajo con datos.

La reparación resuelve problemas de comprensión y compromete, al mismo tiempo, relaciones sociales. La lectura LS-085 estudia cómo los participantes diseñan peticiones, rechazos, desacuerdos y correcciones teniendo en cuenta la autoridad, la distancia y la imagen pública. Examina también por qué la cortesía no puede reducirse a una lista universal de fórmulas amables.

Referencias

Clark, H. H. (1996). Using language. Cambridge University Press.

Dingemanse, M., Roberts, S. G., Baranova, J., Blythe, J., Drew, P., Floyd, S., Gisladottir, R. S., Kendrick, K. H., Levinson, S. C., Manrique, E., Rossi, G., y Enfield, N. J. (2015). Universal principles in the repair of communication problems. PLOS ONE, 10(9), e0136100.

Dingemanse, M., Torreira, F., y Enfield, N. J. (2013). Is "Huh?" a universal word? Conversational infrastructure and the convergent evolution of linguistic items. PLOS ONE, 8(11), e78273.

Hayashi, M., Raymond, G., y Sidnell, J. (Eds.). (2013). Conversational repair and human understanding. Cambridge University Press.

Jefferson, G. (1987). On exposed and embedded correction in conversation. En G. Button y J. R. E. Lee (Eds.), Talk and social organisation (pp. 86-100). Multilingual Matters.

Kitzinger, C. (2013). Repair. En J. Sidnell y T. Stivers (Eds.), The handbook of conversation analysis (pp. 229-256). Wiley-Blackwell.

Levelt, W. J. M. (1983). Monitoring and self-repair in speech. Cognition, 14(1), 41-104.

Schegloff, E. A. (1992). Repair after next turn: The last structurally provided defense of intersubjectivity in conversation. American Journal of Sociology, 97(5), 1295-1345.

Schegloff, E. A. (1997). Third turn repair. En G. R. Guy, C. Feagin, D. Schiffrin y J. Baugh (Eds.), Towards a social science of language: Papers in honor of William Labov (Vol. 2, pp. 31-40). John Benjamins.

Schegloff, E. A. (2007). Sequence organization in interaction: A primer in conversation analysis I. Cambridge University Press.

Schegloff, E. A., Jefferson, G., y Sacks, H. (1977). The preference for self-correction in the organization of repair in conversation. Language, 53(2), 361-382.

Sidnell, J. (2010). Conversation analysis: An introduction. Wiley-Blackwell.

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APA 7

Alarcón Covarrubias, J. (2026). Reparación, aclaración y manejo del malentendido. Lingüística y Semiótica. https://linguisticaysemiotica.org/temas/ls-084

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Alarcón Covarrubias, Jonathan. «Reparación, aclaración y manejo del malentendido». Lingüística y Semiótica. 22 de septiembre de 2026. https://linguisticaysemiotica.org/temas/ls-084.

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