LS-069 / Semántica y pragmática

Semántica, alcance y concordancia de la negación

Para orientarte: Significado, referencia y condiciones de verdad, Composicionalidad y ambigüedad, Semántica formal: tipos, funciones y composición.

Ver secciones del texto
  1. La negación y sus interacciones
  2. Negación proposicional
  3. Contradicción, contrariedad y ausencia de afirmación
  4. Alcance de la negación
  5. La negación de siempre
  6. Negación y cuantificadores existenciales
  7. Negación y modalidad
  8. Negación, presuposición y proyección
  9. Negación de constituyente
  10. Negación metalingüística
  11. Negación correctiva y foco
  12. Ascenso de la negación
  13. Diagnósticos del ascenso de la negación
  14. Palabras-n del español
  15. Una negación semántica con varias marcas
  16. Las palabras-n como cuantificadores negativos
  17. Posición preverbal y posverbal
  18. Varias palabras-n, una sola negación
  19. Doble negación genuina en una lengua de concordancia
  20. Negación expletiva
  21. El ciclo de Jespersen
  22. Cinco negaciones en un ejemplo integrado
  23. La negación en la documentación clínica
  24. Referencias

DESARROLLO COMPLETO · BIBLIOGRAFÍA INCLUIDA

La negación y sus interacciones

La negación lógica elemental suele representarse mediante un operador. Si p es la proposición Ana vino, ¬p expresa que Ana no vino. Esta caracterización es sencilla y, en muchos casos, correcta como punto de partida. El problema aparece cuando la negación interactúa con cuantificadores, modalidad, presuposiciones, foco, palabras negativas o estructura discursiva.

Ana no vino puede aproximarse mediante una negación proposicional. Todos los estudiantes no aprobaron y No todos los estudiantes aprobaron obligan a estudiar el alcance relativo de la negación y la cuantificación. Nadie vino y No vino nadie muestran que el español distribuye la negación entre varias expresiones superficiales. En No es inteligente. Es brillante, el hablante rechaza una formulación por considerarla inadecuada. Ese uso excede la negación de la verdad de una proposición.

La negación debe estudiarse, por tanto, en varias dimensiones, que incluyen la operación semántica de negar, su expresión morfosintáctica, su alcance, las inferencias pragmáticas asociadas y los sistemas de concordancia negativa de cada lengua. Déprez y Espinal (2020) reúnen el estado actual de estas cuestiones. El texto LS-068 examinó qué entornos licencian los ítems sensibles a la polaridad. Este capítulo cambia la pregunta y se ocupa de la estructura semántica y sintáctica de la negación misma.

Negación proposicional

En lógica clásica, la negación es una función de verdad. Cuando p es verdadera, ¬p es falsa. Cuando p es falsa, ¬p es verdadera. Si Marta llegó se escribe como llegó(marta), Marta no llegó es ¬llegó(marta). La representación capta una intuición básica, según la cual la negación invierte el valor de verdad de una proposición.

La lengua natural añade complejidad. La partícula española no puede tener alcance sobre unidades de distinto tamaño y combinarse con el foco, la cuantificación o el contenido presuposicional. No toda expresión intuitivamente negativa corresponde, además, a una negación proposicional externa. Marta es infeliz no tiene necesariamente la misma composición que Marta no es feliz. Horn (1989) mostró que la negación morfológica tiende a producir contrarios, mientras que la negación sintáctica produce contradictorios. Infeliz se acerca a triste, mientras que no feliz solo niega un estado. La negación morfológica y la sintáctica no deben identificarse de manera automática.

Contradicción, contrariedad y ausencia de afirmación

Si p es la proposición de que Ana está viva, ¬p, que Ana no está viva, es su contradicción lógica bajo las presuposiciones ordinarias del dominio. Muchos pares léxicos, como caliente y frío, rico y pobre o feliz y triste, no son contradictorios. Si una taza no está caliente, no se sigue que esté fría, porque puede estar tibia. La relación es de contrariedad u oposición gradual, sin complementación lógica. De ¬caliente(x) no se sigue frío(x). La negación crea el complemento lógico de una propiedad sin seleccionar su antónimo léxico.

Esto tiene consecuencias para la interpretación. No estoy feliz no debe parafrasearse sin más como Estoy triste, porque la primera expresión niega un estado y la segunda afirma otro. El contexto puede favorecer la inferencia, aunque la relación no es semánticamente necesaria. La misma cautela vale en la escritura científica. Un resultado no significativo no equivale a evidencia de ausencia de efecto. Lo no demostrado tampoco equivale a lo refutado. La negación de una afirmación y la afirmación de su contrario deben mantenerse separadas.

Alcance de la negación

Todos los estudiantes no aprobaron admite, según la variedad, la prosodia y el contexto, al menos dos análisis de alcance. Con la negación de alcance amplio, ¬∀x[estudiante(x) → aprobó(x)], la oración significa que no todos los estudiantes aprobaron. En lógica clásica, si el dominio pertinente contiene estudiantes, ¬∀x P(x) equivale a ∃x ¬P(x), es decir, al menos un estudiante no aprobó. Con el universal de alcance amplio, ∀x[estudiante(x) → ¬aprobó(x)], la oración significa que ningún estudiante aprobó.

Las dos fórmulas no son equivalentes, porque ¬∀x P(x) es distinta de ∀x ¬P(x). No todos no significa ninguno. El lenguaje natural permite que el orden superficial y el alcance semántico diverjan. Algunas teorías modelan esta divergencia mediante operaciones sintácticas encubiertas y otras mediante mecanismos semánticos diferentes. La ambigüedad de alcance es un dato interpretativo, mientras que la operación formal con que se deriva pertenece a una teoría.

La negación de siempre

Una representación natural de Ana no siempre llega temprano es ¬∀t[ocasión-pertinente(t) → llega-temprano(ana, t)]. De ella se sigue, si el dominio de ocasiones pertinentes no está vacío, ∃t ¬llega-temprano(ana, t), es decir, que hay al menos una ocasión en que Ana no llega temprano. No se sigue, en cambio, ∃t llega-temprano(ana, t). No siempre llega temprano no entraña lógicamente que alguna vez llegue temprano. Una persona que nunca llega temprano satisface perfectamente la descripción.

En la conversación suele inferirse una lectura mixta, según la cual a veces llega temprano y a veces no. Esa lectura surge de principios pragmáticos, porque si el hablante supiera que Ana nunca llega temprano podría haber usado una expresión más fuerte, nunca. La inferencia es cancelable y no debe confundirse con el contenido lógico. La distinción aplica la separación entre la semántica y la inferencia pragmática habitual.

Negación y cuantificadores existenciales

La interacción con los existenciales produce contrastes del mismo tipo. Un estudiante no vino recibe naturalmente la lectura ∃x[estudiante(x) ∧ ¬vino(x)], según la cual existe un estudiante que no vino. No vino un estudiante puede tener una lectura equivalente, aunque también puede favorecer una interpretación en la que el hablante niega que cierto estudiante pertinente haya venido o corrige una expectativa.

La negación de un existencial produce otra relación, porque ¬∃x P(x) equivale a ∀x ¬P(x). ¬∃x[estudiante(x) ∧ vino(x)] equivale, en lógica clásica, a decir que ningún estudiante vino. Por eso muchas teorías analizan cuantificadores negativos como nadie mediante la combinación de la negación con la cuantificación existencial, ¬∃x[persona(x) ∧ vino(x)]. Esa equivalencia en condiciones de verdad no determina, sin embargo, la estructura sintáctica o léxica de nadie. En ese punto comienza el problema de las palabras-n.

Negación y modalidad

La negación interactúa también con los operadores modales. ¬□p significa que p no es necesaria, mientras que □¬p significa que ¬p es necesaria. Las dos fórmulas no son equivalentes. Del mismo modo, ◇¬p es distinta de ¬◇p. Que sea posible que Ana no venga no significa que sea imposible que venga.

En español, Ana no tiene que venir se interpreta naturalmente como ausencia de obligación, ¬□p en su lectura deóntica, es decir, no es necesario que venga. Ana tiene que no venir es marcada, aunque fuerza con mayor claridad una lectura cercana a □¬p, según la cual es obligatorio que no venga. En una lengua natural, el orden, la prosodia y la construcción influyen en qué lectura está disponible. La semántica modal del texto LS-054 permite representar el contraste, aunque no predice qué estructuras prefiere el español.

Negación, presuposición y proyección

Juan dejó de fumar presupone que Juan fumaba antes y afirma, de manera aproximada, que ahora no fuma. Si se niega la oración, Juan no dejó de fumar, la presuposición de que Juan fumaba antes suele mantenerse. La negación no actúa, por tanto, de manera uniforme sobre todo el contenido comunicado. Puede tomar alcance sobre el contenido at-issue mientras una presuposición se proyecta, porque las expresiones introducen varias dimensiones de contenido. El texto LS-061 examinó en detalle la proyección. Aquí basta retener que la negación es un diagnóstico útil porque deja intactos, a menudo, los contenidos de fondo.

Negación de constituyente

La negación puede afectar a un constituyente menor que toda la proposición, como en Busco una solución no farmacológica, Compró un coche no eléctrico o Respondió de una manera no especialmente clara. En estos casos, no restringe una propiedad local. La primera oración puede representarse de manera esquemática como ∃x[solución(x) ∧ ¬farmacológica(x) ∧ busco(x)], sin necesidad de negar toda la oración.

La diferencia entre la negación oracional y la negación de constituyente tiene consecuencias para el alcance y la polaridad. En Ana no presentó el informe se niega el evento de presentación. En Ana presentó un informe no definitivo, en cambio, la presentación se afirma y la negación modifica una propiedad del informe. Klima (1964) propuso diagnósticos para distinguir ambos tipos, como la posibilidad de continuar el enunciado con coordinaciones del tipo y tampoco, que solo admite la negación oracional. La posición superficial ayuda, aunque no basta como criterio universal, porque las lenguas difieren en cómo realizan la negación y en qué configuraciones la admiten.

Negación metalingüística

Horn (1989) desarrolló la noción de negación metalingüística para los usos en que el hablante rechaza una formulación anterior, más allá de negar sus condiciones de verdad. En No está contento. Está eufórico, el hablante puede aceptar que, en un sentido ordinario, alguien eufórico también está contento. Rechaza contento, sin embargo, por considerarlo demasiado débil. En No habló con UN médico. Habló con EL director del servicio, la corrección recae sobre la elección del artículo o sobre la manera de caracterizar al referente. En No comí ALGUNAS galletas. Me las comí todas, lo rechazado es la implicatura escalar de algunas.

La negación metalingüística puede rechazar la pronunciación, la elección léxica, el registro, las presuposiciones, las implicaturas, la fuerza escalar o la forma gramatical. Por eso no siempre puede representarse como una simple inversión del valor de verdad. Una paráfrasis útil es la de rechazar la formulación X como una manera adecuada de decir algo. La frontera entre los usos descriptivos y los metalingüísticos no es nítida en todos los casos, aunque el contraste muestra que la partícula negativa opera también sobre representaciones lingüísticas, además de hacerlo sobre estados de cosas.

Negación correctiva y foco

En Ana no compró el LIBRO. Compró la revista, la negación se asocia con un contraste focal. Entre las alternativas {Ana compró el libro, Ana compró la revista, Ana compró el informe, …}, la primera se rechaza y otra se afirma. Este patrón conecta con el texto LS-066, porque el foco determina qué dimensión de la proposición se contrasta. En ANA no compró el libro. Lo compró Marta y en Ana no COMPRÓ el libro. Lo pidió prestado aparece la misma partícula no, aunque el contraste discursivo cambia. Una teoría puramente veritativo-funcional puede representar la negación de la proposición. Necesita, sin embargo, recursos adicionales para explicar por qué ciertas alternativas se vuelven prominentes y cómo la corrección selecciona una de ellas.

Ascenso de la negación

No creo que Ana venga se interpreta con mucha frecuencia como Creo que Ana no viene. El hecho es llamativo, porque las fórmulas correspondientes son diferentes. La lectura superficial niega una creencia, ¬Cree(p), mientras que la lectura frecuente atribuye la creencia de la negación, Cree(¬p). No creer que p no equivale lógicamente a creer que ¬p, porque una persona puede simplemente suspender el juicio. Con verbos como creer, pensar, parecer, querer o ciertos predicados modales, muchas lenguas permiten, sin embargo, inferencias sistemáticas de este tipo. El fenómeno se conoce como ascenso de la negación (neg-raising).

Las explicaciones atribuyen la lectura a un movimiento sintáctico del operador negativo, a propiedades léxicas de ciertos predicados, a presuposiciones, a implicaturas pragmáticas o a combinaciones de estos mecanismos. Collins y Postal (2014) defienden un análisis sintáctico, mientras que Horn (1989) lo trató como una implicatura en cortocircuito (short-circuited implicature), es decir, una inferencia pragmática que el uso ha vuelto automática. El ascenso de la negación muestra, una vez más, que la posición pronunciada de no no determina el alcance interpretativo.

Diagnósticos del ascenso de la negación

Una prueba intuitiva procede de las expresiones de polaridad. En inglés, construcciones como I don't think he has ever been there permiten que un NPI de la subordinada dependa de la negación de la oración principal. Ese hecho motivó análisis en los que la negación mantiene con la cláusula subordinada una relación estructural o semántica más estrecha de lo que sugiere la superficie. En español los patrones no son idénticos y deben estudiarse con datos propios. No creo que haya dicho nada muestra una dependencia negativa que atraviesa una frontera clausal. No cualquier verbo permite, sin embargo, el mismo comportamiento. No grité que Ana viniera carece de una lectura equivalente a grité que Ana no viniera. El ascenso de la negación está, por tanto, restringido léxicamente. La teoría debe explicar por qué ciertos predicados de actitud o de preferencia forman una clase natural y otros no.

Palabras-n del español

El español tiene formas como nadie, nada, nunca, jamás y ninguno. Se las llama de manera descriptiva palabras-n, porque su distribución está estrechamente relacionada con la negación, sin que la etiqueta decida de antemano si son léxicamente cuantificadores negativos o ítems dependientes de un operador negativo (Sánchez López, 1999). Nadie vino y No vino nadie expresan normalmente una sola negación, ¬∃x[persona(x) ∧ vino(x)]. En la primera, la palabra-n aparece antes del verbo y no requiere no. En la segunda aparece después del verbo y exige la negación preverbal, obligatoria en la variedad estándar. Vino nadie es agramatical en la lectura negativa ordinaria.

Este patrón caracteriza al español como una lengua de concordancia negativa no estricta (Giannakidou y Zeijlstra, 2017). En las lenguas de concordancia estricta, el marcador de negación es obligatorio incluso cuando una palabra-n aparece antes del verbo. En ruso, por ejemplo, Nikto ne prišel 'nadie no vino' exige la negación ne junto a la palabra-n preverbal. La diferencia muestra que las lenguas no distribuyen la negación del mismo modo.

Una negación semántica con varias marcas

En lógica clásica, ¬¬p equivale a p. Si cada expresión negativa de No vino nadie introdujera una negación proposicional independiente, la lectura esperada sería afirmativa, es decir, que alguien vino. La lectura estándar es, sin embargo, negativa. Las dos marcas visibles no corresponden, por tanto, a dos negaciones semánticas independientes. Esto es la concordancia negativa, en la que un marcador negativo y una palabra-n expresan una sola negación semántica.

El fenómeno tiene paralelos con la concordancia de género o número, en la que varias piezas morfosintácticas expresan una sola dependencia abstracta. La analogía no demuestra que el mecanismo sea idéntico, aunque ayuda a separar la realización múltiple de la multiplicación semántica. Zeijlstra (2004, 2022) analiza la concordancia negativa como una dependencia sintáctica entre rasgos negativos interpretables y no interpretables. Otras propuestas atribuyen más contenido semántico a las palabras-n. Giannakidou y Zeijlstra (2017) revisan esta diversidad teórica, sobre la que no existe consenso.

Las palabras-n como cuantificadores negativos

Una opción sencilla sería asignar a nadie la entrada léxica ⟦nadie⟧ = λP. ¬∃x[persona(x) ∧ P(x)]. Con ella, Nadie vino recibe directamente la lectura correcta. Surge entonces, sin embargo, el problema de No vino nadie. Si no aporta una negación y nadie otra, habría doble negación. Una alternativa trata la palabra-n posverbal como una expresión dependiente del operador negativo. Otras propuestas postulan ambigüedad léxica o mecanismos de concordancia que evitan interpretar dos negaciones independientes.

Espinal y Tubau (2016) sostienen, a partir de las respuestas fragmentarias a preguntas negativas en catalán y en español, que coexisten dos variantes léxicas de las palabras-n. Una es un ítem de polaridad y la otra un cuantificador existencial negativo. La lectura de negación simple procede de la primera y la de doble negación, de la segunda. Este debate muestra que las mismas condiciones de verdad no implican la misma arquitectura gramatical. Varias teorías pueden predecir que una oración es verdadera exactamente cuando nadie vino y diferir en cómo componen ese significado.

Posición preverbal y posverbal

El español muestra un contraste sistemático en pares como Nadie llamó y No llamó nadie, Nunca dijo eso y No dijo eso nunca o Ningún estudiante respondió y No respondió ningún estudiante. La posición preverbal permite que la palabra-n exprese la negación sin no, mientras que la posición posverbal exige normalmente la negación preverbal. El orden lineal no basta para explicar este patrón. Lo pertinente es la relación estructural entre la palabra-n y el dominio de la negación, que Zanuttini (1997) estudió de manera comparada en las lenguas romances.

El español permite, además, cambios de orden por razones de estructura informativa. Una expresión puede desplazarse o aparecer dislocada con efectos de foco y tópico, de modo que una teoría completa tiene que integrar la concordancia negativa con la sintaxis de la posición preverbal. La descripción según la cual la palabra-n antepuesta al verbo no lleva no es una generalización pedagógica útil, aunque todavía no es una explicación.

Varias palabras-n, una sola negación

En Nadie dijo nada, No dijo nada nadie y Nadie dijo nunca nada, la lectura ordinaria no contiene una serie de negaciones que se cancelan alternativamente. Las palabras-n forman una estructura de concordancia. La primera oración puede aproximarse como ¬∃xy[persona(x) ∧ cosa(y) ∧ dijo(x, y)]. La fórmula simplifica la semántica de nada y de decir, aunque permite ver que existe una sola negación de alcance amplio. La acumulación de expresiones negativas puede incluso reforzar retóricamente la negación, como en No dijo nada a nadie nunca, sin aumentar el número de operadores lógicos. Distinguir la cantidad de marcas de la cantidad de operadores interpretados es imprescindible para analizar las lenguas con concordancia.

Doble negación genuina en una lengua de concordancia

Que el español tenga concordancia negativa no hace imposible la doble negación. Con la prosodia y el contexto adecuados pueden construirse lecturas en que una negación cancela otra. No es que no quiera ir niega que sea verdad que el hablante no quiera ir. No es imposible puede aproximarse, en ciertos contextos, a la negación de la negación de una posibilidad, aunque pragmáticamente no equivale a una afirmación fuerte. No es imposible suele ser más débil o más cauteloso que es posible.

La prosodia puede favorecer también lecturas de doble negación en secuencias con palabras-n. Espinal et al. (2016) mostraron experimentalmente que, en catalán y en español, la sintaxis y la entonación contribuyen a distinguir la concordancia negativa de la doble negación en configuraciones especiales. Varias marcas negativas pueden corresponder, por tanto, a una negación o a más de una, según la estructura y la interpretación.

Negación expletiva

Algunas lenguas y construcciones presentan una partícula negativa sin contribución negativa ordinaria al contenido. En español, el caso más conocido es el de hasta que no con valor de hasta que, como en No me iré hasta que no vuelvas, que significa lo mismo que No me iré hasta que vuelvas. Se discuten también casos en construcciones comparativas y exclamativas. Espinal (2007) analiza la relación entre la negación expletiva y la concordancia negativa en las lenguas romances.

La denominación expletiva no significa que la forma carezca de toda función. Puede faltar una contribución negativa a las condiciones de verdad y existir, aun así, condicionamientos de la sintaxis, la modalidad, la comparación o la historia gramatical. El análisis tiene que determinar qué cambia cuando la partícula está presente y qué construcciones la admiten.

El ciclo de Jespersen

Las lenguas cambian también en la forma de expresar la negación. Jespersen (1917) describió una trayectoria histórica que después recibió el nombre de ciclo de Jespersen. Un marcador negativo original se debilita y recibe el refuerzo de una segunda expresión, que con el tiempo puede convertirse en el marcador principal. El francés es el ejemplo clásico, porque pasó de ne a ne… pas y, en registros coloquiales, a pas, con la desaparición de ne. Las expresiones negativas no forman, por tanto, un inventario estático. Los minimizadores, las partículas y los cuantificadores pueden gramaticalizarse como marcadores negativos. La explicación histórica no debe confundirse con el análisis sincrónico, porque el hablante actual no reconstruye la historia de pas cada vez que lo usa.

Cinco negaciones en un ejemplo integrado

Supongamos un grupo de cuatro estudiantes, Ana, Bruno, Carla y Diego. No todos aprobaron, ¬∀x[estudiante(x) → aprobó(x)], es verdadera si al menos uno no aprobó, incluso si aprobaron tres. Ningún estudiante aprobó, ¬∃x[estudiante(x) ∧ aprobó(x)], exige que no haya aprobado ninguno. No aprobó ningún estudiante tiene en su lectura estándar las mismas condiciones de verdad básicas, pese a contener no y ningún. No siempre aprobaron exige al menos una ocasión pertinente sin aprobación, aunque no entraña que haya habido alguna en que aprobaran.

No creo que todos hayan aprobado añade una actitud epistémica. Puede significar solo ¬Cree(∀x aprobó(x)), aunque en determinados contextos invita a una lectura más fuerte, cercana a creer que no todos aprobaron. El conjunto muestra que la palabra no no basta para determinar la interpretación. Hay que identificar el operador negativo, su dominio, los cuantificadores o modales con que interactúa, las dependencias de concordancia y las inferencias pragmáticas adicionales.

La negación en la documentación clínica

Si un paciente dice «No todos los días pienso en eso», la reformulación «Piensa en eso algunos días» es pragmáticamente plausible, pero no está asegurada lógicamente, porque el original es compatible con que nunca piense en eso. «No niega consumo» no equivale, del mismo modo, a «Refiere consumo», porque la ausencia de una negación no es una afirmación positiva. «No se descarta X» tampoco equivale a «X es probable». La primera oración informa sobre el estado de una hipótesis dentro de un proceso de evaluación, mientras que la segunda le asigna una fuerza epistémica positiva.

La negación exige preservar la dirección de la inferencia. En la documentación científica y clínica, muchos errores aparecen cuando una negación del compromiso se transforma en un compromiso con la proposición contraria, aunque ninguna palabra se haya perdido. El texto LS-070 abandona los operadores oracionales para volver al interior del significado léxico. Estudia hasta qué punto verbos y adjetivos pueden analizarse mediante componentes como CAUSE, BECOME o estados resultantes. Examina también qué explican esas descomposiciones.

Referencias

Collins, C., y Postal, P. M. (2014). Classical NEG raising: An essay on the syntax of negation. MIT Press.

Déprez, V., y Espinal, M. T. (Eds.). (2020). The Oxford handbook of negation. Oxford University Press.

Espinal, M. T. (2007). Licensing expletive negation and negative concord in Romance languages. En F. Floricic (Ed.), La négation dans les langues romanes (pp. 49-74). John Benjamins.

Espinal, M. T., y Tubau, S. (2016). Interpreting argumental n-words as answers to negative wh-questions. Lingua, 177, 41-59.

Espinal, M. T., Tubau, S., Borràs-Comes, J., y Prieto, P. (2016). Double negation in Catalan and Spanish: Interaction between syntax and prosody. En P. Larrivée y C. Lee (Eds.), Negation and polarity: Experimental perspectives (pp. 143-174). Springer.

Giannakidou, A., y Zeijlstra, H. (2017). The landscape of negative dependencies: Negative concord and n-words. En M. Everaert y H. C. van Riemsdijk (Eds.), The Wiley Blackwell companion to syntax (2.ª ed.). Wiley-Blackwell.

Horn, L. R. (1989). A natural history of negation. University of Chicago Press.

Jespersen, O. (1917). Negation in English and other languages. A. F. Høst.

Klima, E. S. (1964). Negation in English. En J. A. Fodor y J. J. Katz (Eds.), The structure of language (pp. 246-323). Prentice-Hall.

Sánchez López, C. (1999). La negación. En I. Bosque y V. Demonte (Dirs.), Gramática descriptiva de la lengua española (Vol. 2, pp. 2561-2634). Espasa Calpe.

Zanuttini, R. (1997). Negation and clausal structure: A comparative study of Romance languages. Oxford University Press.

Zeijlstra, H. (2004). Sentential negation and negative concord [Tesis doctoral, Universiteit van Amsterdam]. LOT.

Zeijlstra, H. (2022). Negation and negative dependencies. Oxford University Press.

Cómo citar esta lectura

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Alarcón Covarrubias, J. (2026). Semántica, alcance y concordancia de la negación. Lingüística y Semiótica. https://linguisticaysemiotica.org/temas/ls-069

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Alarcón Covarrubias, Jonathan. «Semántica, alcance y concordancia de la negación». Lingüística y Semiótica. 22 de septiembre de 2026. https://linguisticaysemiotica.org/temas/ls-069.

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