El objeto semántico de una interrogativa
Considérense María llegó, ¿María llegó? y ¿Quién llegó? La primera oración presenta una proposición susceptible de ser verdadera o falsa. Las otras dos realizan actos interrogativos en sus usos ordinarios. Asignarles sin más una condición de verdad del mismo tipo parece incorrecto. La diferencia tampoco se reduce a los signos de interrogación o a la entonación. En muchas lenguas las interrogativas tienen estructuras sintácticas propias. Aparecen, además, subordinadas a verbos como saber, preguntar, averiguar o recordar, como en Ana sabe si María llegó y Ana sabe quién llegó. Una teoría semántica tiene que decir, por tanto, qué clase de objeto denota una interrogativa.
Una respuesta intuitiva es que una pregunta presenta varias posibilidades. ¿María llegó? abre al menos dos alternativas, que María llegó y que no llegó. ¿Quién llegó? abre un conjunto más amplio de respuestas posibles, relacionadas con distintos individuos. Esta intuición admite, sin embargo, formalizaciones diferentes. En los enfoques de alternativas que parten de Hamblin (1973), una pregunta denota un conjunto de proposiciones. Karttunen (1977) conectó el análisis con las respuestas verdaderas. En la semántica de particiones de Groenendijk y Stokhof (1984a), una pregunta divide el espacio de mundos posibles según la respuesta completa que corresponde a cada mundo. La semántica inquisitiva, por último, analiza declarativas e interrogativas dentro de una noción unificada de contenido que distingue la información aportada de las cuestiones planteadas (Ciardelli et al., 2019). Roelofsen (2019) revisa estas teorías en conjunto.
Las cuatro familias comparten intuiciones sin ser equivalentes. Este capítulo mantiene separados tres problemas, que son qué significa una interrogativa, qué cuenta como respuesta y qué hace pragmáticamente un hablante al preguntar. La semántica de las preguntas estudia sobre todo el primero y su relación con el segundo. El acto de preguntar incluye, además, la intención, las normas conversacionales, el estado epistémico y la estructura del diálogo, asuntos que retoman los capítulos 80 y 81.
Preguntas polares
Una interrogativa polar o total pregunta, de manera aproximada, si una proposición es verdadera. Si p es la proposición Laura llegó, una primera aproximación asocia ¿Llegó Laura? con el conjunto de dos alternativas {p, ¬p}. La respuesta sí selecciona normalmente la alternativa p y no selecciona ¬p, aunque las partículas de respuesta varían entre lenguas y se complican con las preguntas negativas. La ventaja del análisis es inmediata, porque la interrogativa deja de ser una proposición con un hueco y pasa a ser una estructura que organiza varias proposiciones candidatas.
Incluso este caso elemental plantea problemas. Queda por decidir si p y ¬p son ambas alternativas semánticamente básicas. Preguntas sesgadas como ¿Acaso Laura llegó? o ¿No llegó Laura? pueden tener la misma semántica básica que la pregunta neutra y diferir solo en su pragmática, o bien la negación, las partículas y la prosodia pueden modificar la propia estructura de alternativas. Una pregunta polar puede usarse, además, como pregunta retórica, como solicitud de confirmación o como expresión de sorpresa, de modo que la forma interrogativa no determina un único acto comunicativo. La semántica tiene que identificar el contenido interrogativo sin confundirlo con todos los efectos pragmáticos de su uso.
Las preguntas como conjuntos de alternativas
Hamblin (1973) propuso que una pregunta denota el conjunto de sus respuestas posibles. Para ¿Quién llamó?, en un dominio pequeño con Ana, Bruno y Carla, la denotación es {Ana llamó, Bruno llamó, Carla llamó}. De manera más formal, si Dₑ es el dominio de individuos, ⟦quién llamó⟧ = {λw. llamó(x, w) | x ∈ Dₑ}. Cada individuo genera una proposición alternativa.
Esta arquitectura pone en primer plano la relación entre interrogación y alternativas. La palabra interrogativa quién contribuye a generar un espacio de valores posibles. La idea reaparece en el capítulo 66, porque ciertas expresiones interrogativas y el foco pueden asociarse con conjuntos de alternativas, aunque sus funciones gramaticales y discursivas sean distintas. Beck (2006) explicó a partir de esa semejanza los efectos de intervención que ciertos operadores de foco producen en las preguntas.
El enfoque de Hamblin permite también componer preguntas complejas. Deja abierta, sin embargo, una cuestión. Si una pregunta denota muchas proposiciones, queda por establecer cuáles cuentan como respuestas completas, cuáles como parciales y cómo se relacionan entre sí.
Respuestas posibles, verdaderas y completas
Supongamos que alguien pregunta ¿Quién asistió a la reunión? y que asistieron Ana y Bruno, mientras que Carla faltó. La respuesta Ana asistió es verdadera, aunque normalmente no parece completa si Bruno también asistió. Ana y Bruno asistieron puede ser completa si comunica además, en el contexto pertinente, que nadie más asistió. Esta diferencia obliga a distinguir la verdad de la exhaustividad, porque una proposición puede ser una respuesta verdadera sin resolver por completo la pregunta.
Una respuesta completa no necesita, por otra parte, enumerar toda la información pertinente. Si el dominio de estudiantes inscritos es conocido, Vinieron todos los estudiantes inscritos puede resolver la cuestión sin listar nombres. La teoría de las preguntas necesita, por tanto, una noción de respuesta (answerhood) que establezca qué relación debe mantener una proposición con una pregunta para ser una respuesta parcial, completa o exhaustiva. No existe una definición aceptada para todos los fenómenos. Las teorías sitúan la exhaustividad en el significado de la pregunta, en operadores de respuesta, en la semántica de los verbos que seleccionan interrogativas o en la pragmática.
Las respuestas verdaderas en la teoría de Karttunen
Karttunen (1977) desarrolló una semántica de las interrogativas basada en el conjunto de las respuestas verdaderas en un mundo. Para ¿Qué estudiantes aprobaron?, el valor semántico se conecta con proposiciones como Ana aprobó, Bruno aprobó y Carla aprobó. A diferencia de una lista abstracta de posibilidades, el sistema de Karttunen selecciona cuáles de esas respuestas son verdaderas en el mundo de evaluación. La arquitectura es especialmente útil para las interrogativas indirectas, como El profesor sabe qué estudiantes aprobaron, donde la oración relaciona el estado epistémico del profesor con las respuestas verdaderas.
Aparecen, sin embargo, problemas de exhaustividad. Supongamos que aprobaron Ana y Bruno, mientras que Carla reprobó. En muchas lecturas, saber que Ana aprobó y que Bruno aprobó no basta para saber quiénes aprobaron, porque también hay que excluir a los candidatos pertinentes que no aprobaron. Esta observación impulsó las teorías en las que saber una respuesta completa implica distinguir el mundo real de los mundos que difieren respecto del patrón completo de respuestas.
Preguntas como particiones del espacio lógico
Groenendijk y Stokhof (1984a, 1984b) desarrollaron una teoría según la cual una pregunta determina una partición del espacio de mundos posibles. Ante ¿Llegó Laura? hay mundos en los que Laura llegó y mundos en los que no llegó. La pregunta agrupa los mundos que dan la misma respuesta completa, de modo que el conjunto W de mundos se divide en dos celdas, la de los mundos en que Laura llegó y la de los mundos en que no llegó. Dos mundos pertenecen a la misma celda si la respuesta completa a la pregunta es igual en ambos.
Para ¿Quién llegó?, con un dominio pertinente formado por Ana y Bruno, se distinguen los mundos en que no llegó nadie, aquellos en que llegó solo Ana, aquellos en que llegó solo Bruno y aquellos en que llegaron los dos. La pregunta induce así cuatro clases de equivalencia. Resolver por completo una pregunta equivale a situar el mundo actual en una celda de la partición, sin necesidad de conocer todos los detalles del mundo más allá de los que la pregunta distingue. La teoría caracteriza con precisión las respuestas completas y relaciona las preguntas con el conocimiento.
La granularidad de una pregunta
La teoría de particiones explica algo que la intuición cotidiana reconoce con facilidad, que preguntas distintas pueden requerir distintos niveles de discriminación. Supongamos un dominio de diez personas pertinentes. Para responder por completo ¿Vino alguien? basta distinguir los mundos en que al menos una persona vino de los mundos en que no vino nadie. Para responder por completo ¿Quién vino? hay que distinguir muchas configuraciones según quiénes asistieron. La segunda pregunta es, en ese sentido, más fina, porque genera una partición con mayor capacidad de discriminación. Lo que mide la informatividad de una pregunta son las diferencias entre mundos que vuelve pertinentes, con independencia de la cantidad de palabras que contiene.
El concepto permite también comparar preguntas relacionadas. Una respuesta completa a ¿Qué médico está de turno? resuelve ¿Está Ana de turno?, mientras que una respuesta a la segunda no resuelve necesariamente la primera. En términos de Groenendijk y Stokhof, la primera pregunta entraña la segunda. El capítulo 81 retoma esta relación entre cuestiones al estudiar las preguntas en discusión (Questions Under Discussion).
Interrogativas parciales y abstracción sobre valores
Las interrogativas parciales, llamadas también de constituyente o wh en la bibliografía en inglés, contienen palabras como quién, qué, cuál, cuándo, dónde, cómo y por qué. Estas palabras no tienen todas la misma semántica, aunque comparten la propiedad de solicitar valores dentro de un dominio restringido. Para ¿Quién llegó?, una representación de alternativas sustituye valores individuales y da {llegó(a), llegó(b), llegó(c), …}. Para ¿Dónde vive Ana?, las alternativas corresponden a lugares, como {Ana vive en Santiago, Ana vive en Lima, Ana vive en Madrid, …}. La notación formaliza el espacio de valores pertinentes para la interpretación, sin suponer que el dominio sea una lista almacenada en la mente.
Las palabras interrogativas imponen, además, restricciones semánticas. Quién suele restringir el dominio a individuos humanos o personificados, dónde a localizaciones y cuándo a tiempos. Estas restricciones interactúan con el contexto y la gramática. Una teoría completa tiene que conectar esta contribución semántica con la sintaxis del movimiento interrogativo o, en las lenguas donde las expresiones interrogativas permanecen en su lugar, con un mecanismo de alternativas.
Movimiento interrogativo y semántica
En español, qué aparece normalmente en posición inicial en ¿Qué compró Laura?, aunque su papel semántico corresponde al objeto de compró. En otras lenguas las expresiones interrogativas permanecen cerca de la posición en que se interpretan temáticamente. En mandarín, Zhāngsān mǎi le shénme? 'qué compró Zhangsan' mantiene shénme 'qué' en la posición de objeto. Surge así una pregunta teórica, la de si la semántica de alternativas requiere movimiento sintáctico. La respuesta es negativa. Algunas teorías derivan las interrogativas mediante movimiento y abstracción, mientras que otras permiten que la contribución interrogativa se componga sin desplazamiento visible. La existencia de lenguas con interrogativas in situ muestra que una estrategia sintáctica particular no debe confundirse con el contenido semántico de la interrogación.
Incluso en las lenguas con movimiento visible, operaciones como el movimiento interrogativo (wh-movement) son herramientas de determinadas arquitecturas gramaticales. Nadie observa un constituyente que se desplace durante el procesamiento. El análisis procede del patrón lingüístico a la descripción estructural y de esta a la interpretación formal. Ninguno de esos pasos basta para concluir algo sobre el mecanismo neurocognitivo.
Preguntas múltiples
Ante ¿Quién leyó qué artículo?, la respuesta esperada puede ser una lista de pares, como Ana leyó el artículo A, Bruno el B y Carla el C. La interrogativa solicita una relación entre valores de dos dominios. Una representación esquemática genera proposiciones a partir de pares ordenados, {leyó(x, y) | x, y ∈ Dₑ}. Esta formulación elemental deja sin explicar por qué ciertas preguntas múltiples favorecen las respuestas en forma de lista de pares y por qué las lenguas restringen de manera diferente la sintaxis y la semántica de las interrogativas con varias palabras interrogativas.
Dayal (1996, 2016) mostró que la interpretación de estas preguntas interactúa con la exhaustividad, la unicidad y la estructura de los dominios. En lenguas con anteposición múltiple visible, como el búlgaro, surgen además restricciones sintácticas particulares. Las preguntas múltiples revelan que reemplazar la palabra interrogativa por un valor es un mecanismo demasiado simple para una teoría general, porque a veces la respuesta debe especificar una función o una correspondencia entre valores.
Respuestas de un par, listas de pares y respuestas funcionales
¿Qué estudiante leyó qué libro? puede responderse con un solo par, como Ana leyó Pedro Páramo, si el contexto lo admite. En otro contexto, la pregunta exige una lista completa, como Ana leyó Pedro Páramo, Bruno Rayuela y Carla La amortajada. Existe, además, una interpretación funcional. Si cada estudiante tiene asignado exactamente un libro, la respuesta puede expresar una función, como Cada uno leyó el libro que se le asignó.
El valor semántico de una interrogativa depende así, además de las alternativas generadas léxicamente, de restricciones sobre la estructura que debe tener una respuesta adecuada. No todas las lecturas posibles tienen por qué estar codificadas de la misma manera en la semántica, porque algunas pueden surgir de la interacción entre el significado interrogativo, el contexto y las expectativas conversacionales. La frontera entre semántica y pragmática es aquí un problema abierto de investigación.
Exhaustividad fuerte y débil
Supongamos que vinieron Ana y Bruno, que Carla no vino y que alguien afirma El médico sabe quién vino. En la lectura de exhaustividad débil, basta con que el médico sepa que Ana vino y que Bruno vino. En la lectura de exhaustividad fuerte, debe saber además, respecto de los individuos pertinentes, quiénes no vinieron, por ejemplo que Carla no vino. Si K expresa el conocimiento del médico y a, b y c designan a Ana, Bruno y Carla, la lectura débil corresponde a K(vino(a)) ∧ K(vino(b)) y la fuerte a K(vino(a)) ∧ K(vino(b)) ∧ K(¬vino(c)). La simplificación sirve para ver el contraste, aunque las teorías reales son más complejas.
Dayal (2016) revisa el debate sobre si la exhaustividad pertenece al significado de la pregunta, al significado del verbo que la selecciona, a un operador de respuesta o a inferencias pragmáticas. No existe una solución aceptada para todos los casos. Los predicados, por otra parte, se comportan de manera distinta, como muestran saber quién vino, adivinar quién vino, preguntar quién vino y sorprenderse de quién vino. La semántica de la interrogativa tiene que integrarse con la semántica del predicado que la selecciona.
Interrogativas indirectas y tipos semánticos
Las preguntas no aparecen solo como actos independientes, como en ¿Dónde vive Marta? También son complementos, como en Pedro sabe dónde vive Marta, Pedro preguntó dónde vive Marta y Pedro averiguó dónde vive Marta. El contenido interrogativo tiene que participar, por tanto, de manera composicional en una oración mayor. Si una interrogativa denota un conjunto de proposiciones, verbos como saber o preguntar deben poder relacionarse con ese tipo de objeto. Si denota una partición, el predicado debe interpretarse respecto de esa partición. En la semántica inquisitiva, los predicados pueden seleccionar contenidos que codifican cuestiones.
Los verbos que admiten interrogativas no son todos equivalentes. Saber describe un estado epistémico y preguntar, un acto comunicativo, mientras que averiguar suele implicar un proceso que conduce a una resolución. La compatibilidad con interrogativas no demuestra que todos seleccionen el mismo objeto semántico de la misma manera. La semántica de las preguntas es así una interfaz entre la teoría del significado y la semántica léxica de las actitudes.
Presuposiciones en preguntas
Las interrogativas pueden contener disparadores presuposicionales. En ¿Dejó de fumar Laura?, la expresión dejar de fumar tiende a presuponer que Laura fumaba antes. La pregunta no afirma que Laura dejó de fumar, aunque la presuposición puede proyectarse. Una respuesta negativa suele negar el cambio sin tocar la condición previa. Hay también presuposiciones asociadas al propio dominio interrogativo. ¿Cuál de tus hermanos vive en Temuco? sugiere que el interlocutor tiene más de un hermano o, al menos, que existe un dominio contextual de hermanos pertinente. La naturaleza exacta de estas inferencias depende de la construcción.
Una teoría de las interrogativas tiene que integrarse, por tanto, con lo estudiado en el capítulo 61. Las preguntas actualizan el contexto de manera diferente de las aserciones, pero no están aisladas de las condiciones de admisibilidad ni de las presuposiciones. Por eso la semántica inquisitiva modela de manera conjunta la información y la estructura inquisitiva.
Preguntas negativas y sesgo
¿No llegó Marta? puede expresar sorpresa, una expectativa previa, una solicitud de confirmación o distintos tipos de sesgo según la prosodia y el contexto, algo que ¿Llegó Marta? no hace. Si el hablante esperaba que Marta llegara y ve su asiento vacío, puede preguntar ¿No llegó Marta? En otro contexto, puede haber indicios de que sí llegó y el hablante busca confirmar esa creencia. Romero y Han (2004) analizaron las interrogativas con negación antepuesta, que implican un sesgo epistémico del hablante. Relacionaron, además, la distinción entre negación interna y negación externa con un operador de énfasis sobre la verdad.
Asignar a toda interrogativa polar el conjunto {p, ¬p} no resuelve, por tanto, el problema. Dos preguntas pueden compartir sus alternativas proposicionales básicas y diferir en presuposiciones, sesgo, condiciones de uso o prominencia relativa de las alternativas. Esto anticipa la distinción entre las alternativas disponibles y la estructura informativa de esas alternativas.
De las particiones a la semántica inquisitiva
Las teorías de partición modelan con precisión las preguntas que dividen el espacio lógico en respuestas completas mutuamente excluyentes. Algunas construcciones plantean, sin embargo, dificultades para una arquitectura basada solo en particiones. La semántica inquisitiva, cuya exposición de conjunto es Ciardelli et al. (2019), propone una noción más general de contenido, según la cual una oración puede aportar información, plantear una cuestión o hacer ambas cosas. El contenido semántico es el conjunto de los estados de información que soportan la oración. Sus alternativas máximas corresponden a las maneras de resolver la cuestión planteada.
Para una declarativa ordinaria como Ana llegó, el contenido es informativo sin ser necesariamente inquisitivo, porque restringe los mundos compatibles con el contexto. Para ¿Ana llegó?, el contenido plantea la cuestión de cuál de las dos posibilidades corresponde, sin excluir de entrada ninguna. La arquitectura unifica declarativas e interrogativas bajo una noción común de contenido y evita asignarles tipos semánticos radicalmente distintos.
Estados de información y soporte
Supongamos que un estado de información s es un conjunto de mundos posibles compatibles con cierta información. Una declarativa p está soportada por s (s ⊨ p) si todos los mundos de s hacen verdadera p. Para una interrogativa polar ¿p?, un estado resuelve la cuestión si contiene solo mundos en que p es verdadera o solo mundos en que es falsa. Un estado que mezcla ambos tipos de mundos no la resuelve.
Esto permite representar una diferencia fina entre información y resolución, porque el contexto puede contener mucha información y dejar abierta una pregunta concreta. Supongamos que sabemos dónde vive Ana, qué profesión tiene y qué edad tiene, pero ignoramos si asistirá mañana. Nuestro estado de información es amplio, aunque la cuestión ¿Asistirá Ana mañana? sigue sin resolver. La teoría inquisitiva formaliza esta dimensión del intercambio conversacional.
Alternativas y foco
A la pregunta ¿Quién compró el libro? responde naturalmente ANA compró el libro, donde las mayúsculas marcan el acento focal. El foco prosódico sobre Ana contrasta esa expresión con alternativas pertinentes como Bruno, Carla o Diego. Hay aquí una correspondencia estructural entre las alternativas que introduce la pregunta y las que evoca el foco de la respuesta. En la semántica de alternativas para el foco, que el capítulo 66 presenta con detalle, una expresión focalizada tiene un valor ordinario y un conjunto de alternativas. Si el valor ordinario es Ana compró el libro, el conjunto focal incluye {Ana compró el libro, Bruno compró el libro, Carla compró el libro, …}. Esta correspondencia explica por qué ciertas respuestas encajan con una pregunta mejor que otras.
La misma correspondencia se ha modelado con significados estructurados. Von Stechow (1991) analizó el foco como una división del contenido en un fondo y un foco. Krifka (2001) defendió que la pregunta denota una función que la respuesta congruente satura, frente al enfoque de conjuntos de proposiciones.
Las teorías en un ejemplo integrado
En una unidad trabajan tres médicos, Ana, Bruno y Carla. El coordinador pregunta ¿Quién revisó el informe? En el mundo real lo revisaron Ana y Carla. En el enfoque de alternativas, la pregunta se asocia con tres proposiciones. Según p₁ Ana revisó el informe, según p₂ lo revisó Bruno y según p₃ lo revisó Carla. En el mundo real, p₁ y p₃ son verdaderas.
La respuesta Ana lo revisó aporta información verdadera y deja abierto si Bruno o Carla también lo hicieron. La respuesta Ana y Carla lo revisaron. Bruno no determina por completo el patrón pertinente. Desde la teoría de particiones, la pregunta distingue los mundos según qué subconjunto de los tres médicos revisó el informe, con hasta 2³ = 8 configuraciones posibles. Resolver por completo la pregunta equivale a identificar la configuración correcta. Desde la perspectiva inquisitiva, antes de la respuesta el contexto admite varias alternativas máximas. La respuesta exhaustiva elimina la indeterminación respecto de la cuestión planteada. Estas representaciones son modelos formales de relaciones semánticas, sin pretensión de describir lo que el coordinador calcula mentalmente.
Comparación de las arquitecturas
La tabla 65.1 resume las principales arquitecturas según el objeto semántico que asignan a la pregunta, los datos que explican mejor y sus dificultades características.
Tabla 65.1. Teorías semánticas de las preguntas
| Enfoque | Objeto semántico de la pregunta | Datos que explica mejor | Dificultad característica |
|---|---|---|---|
| Hamblin | Conjunto de proposiciones alternativas | Composición de las alternativas | Requiere una teoría adicional de la respuesta completa |
| Karttunen | Conjunto de respuestas verdaderas | Interrogativas indirectas y conocimiento | Exhaustividad negativa |
| Groenendijk y Stokhof | Partición del espacio de mundos | Respuestas completas y resolución | Contenidos que no forman particiones |
| Semántica inquisitiva | Conjunto de estados de información que resuelven la cuestión | Unificación de información y cuestiones | Aparato formal mayor y decisiones sobre la composición |
| Enfoques pragmáticos | Pregunta como movimiento conversacional | Sesgo, pertinencia y uso | Dependen de una semántica composicional previa |
Muchos desarrollos actuales conservan intuiciones de Hamblin, de Karttunen y de la teoría de particiones dentro de arquitecturas más generales. El capítulo 66 retoma la noción de alternativa desde la estructura informativa. Estudia cómo la prosodia y la sintaxis seleccionan los constituyentes focales, cómo se construyen los conjuntos de alternativas y por qué partículas como solo, también e incluso dependen de ellos para su interpretación.
Referencias
Beck, S. (2006). Intervention effects follow from focus interpretation. Natural Language Semantics, 14(1), 1-56.
Ciardelli, I., Groenendijk, J., y Roelofsen, F. (2019). Inquisitive semantics. Oxford University Press.
Dayal, V. (1996). Locality in WH quantification: Questions and relative clauses in Hindi. Kluwer.
Dayal, V. (2016). Questions. Oxford University Press.
Groenendijk, J., y Stokhof, M. (1984a). Studies on the semantics of questions and the pragmatics of answers [Tesis doctoral, Universiteit van Amsterdam].
Groenendijk, J., y Stokhof, M. (1984b). On the semantics of questions and the pragmatics of answers. En F. Landman y F. Veltman (Eds.), Varieties of formal semantics (pp. 143-170). Foris.
Hamblin, C. L. (1973). Questions in Montague English. Foundations of Language, 10(1), 41-53.
Karttunen, L. (1977). Syntax and semantics of questions. Linguistics and Philosophy, 1(1), 3-44.
Krifka, M. (2001). For a structured meaning account of questions and answers. En C. Féry y W. Sternefeld (Eds.), Audiatur vox sapientiae: A Festschrift for Arnim von Stechow (pp. 287-319). Akademie Verlag.
Roelofsen, F. (2019). Semantic theories of questions. En M. Aronoff (Ed.), Oxford research encyclopedia of linguistics. Oxford University Press.
Romero, M., y Han, C.-H. (2004). On negative yes/no questions. Linguistics and Philosophy, 27(5), 609-658.
von Stechow, A. (1991). Focusing and backgrounding operators. En W. Abraham (Ed.), Discourse particles (pp. 37-84). John Benjamins.