El problema de la proyección
El capítulo 42 presentó la presuposición como una clase de contenido que suele mantenerse bajo la negación, la interrogación y otros operadores. Esa caracterización es útil, aunque deja abierta la dificultad principal. Una misma inferencia parece estable en ciertos entornos y desaparece en otros sin que el hablante la niegue de manera explícita. Explicar esa conducta es la tarea de una teoría de la proyección.
Las oraciones Marta dejó de fumar, Marta no dejó de fumar, ¿Marta dejó de fumar? y Quizá Marta dejó de fumar invitan por igual a inferir que Marta fumaba antes. El contenido principal cambia de una a otra, porque la primera afirma el cese, la segunda lo niega, la tercera pregunta por él y la cuarta lo presenta como posible. La inferencia sobre el hábito anterior, en cambio, tiende a persistir en las cuatro. Este patrón es la base de la prueba de la familia de oraciones (Chierchia y McConnell-Ginet, 2000), uno de los diagnósticos clásicos del contenido proyectivo.
El condicional Si Marta fumaba antes, entonces dejó de fumar el año pasado se comporta de otra manera. Su antecedente introduce la información de que Marta fumaba y crea así el entorno en el que se interpreta el consecuente. La presuposición asociada a dejó de fumar ya no aparece, entonces, como una inferencia independiente del enunciado completo.
Este contraste es el punto de entrada de la semántica dinámica. A la pregunta por las condiciones de verdad de una oración se suma otra, relativa a las condiciones que debe cumplir un contexto para que una expresión lo actualice de manera adecuada. La idea procede de los trabajos de Stalnaker (1974), Karttunen (1974) y Heim (1983), que estudian el significado lingüístico también por su efecto sobre estados de información. En ese marco la presuposición se modela como una restricción sobre la actualización del contexto. Con ese cambio, el problema clásico de la proyección admite una formulación nueva.
Del significado como verdad al significado como cambio de información
En una semántica intensional elemental, una oración declarativa expresa una proposición, entendida como el conjunto de mundos posibles en los que la oración es verdadera. Si p es la proposición expresada por Marta vive en Valparaíso, su denotación es ⟦p⟧ = {w | Marta vive en Valparaíso en w}. La semántica dinámica conserva esta representación y desplaza la atención hacia el modo en que una oración transforma un estado previo de información.
Un contexto conversacional simplificado puede modelarse como un conjunto C de mundos compatibles con lo que se acepta para los fines de la conversación. Cuanto más informativo es el contexto, menos mundos contiene. Una aserción ordinaria elimina los mundos incompatibles con su contenido, operación que se escribe C + p = C ∩ ⟦p⟧. El signo + designa aquí la actualización del contexto. Si antes de la aserción eran compatibles cien mundos y solo cuarenta satisfacen p, al aceptar p el contexto queda restringido a esos cuarenta.
Esta imagen se vincula con la noción de common ground de Stalnaker (2002), una idealización teórica de aquello que los participantes tratan como aceptado de forma compartida para los propósitos de la interacción. Nada obliga a imaginarlo como una base de datos almacenada del mismo modo en cada cerebro. El conjunto C es, a su vez, una representación formal de esa información compartida cuyo estatuto psicológico queda fuera del modelo.
La perspectiva dinámica se justifica porque dos expresiones con condiciones de verdad semejantes pueden imponer requisitos distintos sobre el contexto y producir efectos diferentes en un discurso. La presuposición, la anáfora y la definitud muestran con especial claridad esta dependencia de la historia informativa. Este capítulo y los dos siguientes las estudian en ese orden.
Presuposición como condición de admisibilidad
Supongamos que una oración S tiene dos componentes, una presuposición π y un contenido principal α (el at-issue content de la bibliografía en inglés). En una versión simplificada de la teoría de la satisfacción, la actualización C + S está definida solo si C ⊆ ⟦π⟧, es decir, si en todos los mundos del contexto la presuposición es verdadera. Cuando la condición se cumple, la actualización añade el contenido principal y el resultado es C + S = C ∩ ⟦α⟧. Beaver (2001) desarrolla de manera sistemática esta arquitectura y sus variantes.
Para Marta dejó de fumar podemos idealizar π como la proposición de que Marta fumaba antes y α como la proposición de que dejó de hacerlo. La entrada dinámica exige entonces que el contexto implique el hábito anterior. Si Marta fumaba antes en todos los mundos de C, la presuposición está satisfecha y la oración puede actualizar el contexto con su contribución principal.
La formulación es deliberadamente esquemática. El verbo dejar de involucra una estructura temporal y aspectual más compleja que la de dos proposiciones simples. La relación de anterioridad entre el hábito y su cese debe integrarse con las clases aspectuales estudiadas en el capítulo 56. Aquí interesa solamente aislar la arquitectura de la presuposición.
La idea de satisfacción transforma el problema de la proyección. Una regla que hiciera subir mecánicamente la presuposición de una expresión hasta la oración completa pierde su razón de ser cuando se pregunta qué información está disponible en el punto exacto en que se interpreta el disparador. La proyección aparece cuando el contexto local no satisface el requisito y este debe satisfacerse en un nivel más amplio.
Contexto global y contexto local
El contexto global corresponde, aproximadamente, al estado de información disponible antes de procesar el enunciado completo. El contexto local de una expresión es el estado informativo pertinente en el momento en que se alcanza esa expresión dentro de una estructura compleja. El análisis dinámico se apoya en esta distinción.
En Laura tiene exactamente una hermana y su hermana vive en Temuco, el sintagma definido su hermana requiere, bajo una idealización simple, que Laura tenga una hermana identificable. Al comenzar la oración, el contexto global podría carecer de esa información. Cuando se llega al segundo miembro de la coordinación, sin embargo, ya se ha procesado Laura tiene exactamente una hermana. El contexto local de su hermana incluye, por tanto, la información que satisface su requisito referencial.
La conjunción puede escribirse de manera secuencial como C + (p ∧ q) = (C + p) + q. La fórmula caracteriza de manera composicional el cambio informativo y establece que el segundo miembro de la coordinación se evalúa respecto del contexto producido por el primero. Nada dice sobre el orden temporal en que el cerebro procesa una conjunción.
Si q presupone π, en esta configuración basta con que C + p ⊆ ⟦π⟧, aunque C no implique π. La presuposición queda entonces satisfecha localmente, fenómeno que suele denominarse filtrado (filtering). La metáfora tiene un inconveniente, porque sugiere que la presuposición primero se genera completa y después se elimina. En la arquitectura dinámica el requisito puede no llegar nunca a proyectarse, dado que encuentra un antecedente informativo adecuado antes del nivel global.
La asimetría informativa de la conjunción
El análisis dinámico predice una asimetría entre los dos órdenes de una conjunción. En Laura tiene exactamente una hermana y su hermana vive en Temuco, el primer miembro prepara el contexto para el segundo. En La hermana de Laura vive en Temuco y Laura tiene exactamente una hermana, la expresión definida aparece antes de que se introduzca la información capaz de satisfacerla. Bajo una semántica dinámica estrictamente incremental, la segunda mitad carece de efecto retroactivo sobre el contexto local de la primera.
La segunda oración admite de todos modos una lectura aceptable, porque el oyente puede saber de antemano que Laura tiene una hermana o acomodar esa información. Lo que la explicación dinámica sostiene es que el orden de presentación modifica la disponibilidad contextual de la información, incluso entre enunciados lógicamente cercanos. Esa sensibilidad al orden separa a la semántica dinámica de una simple lista de las implicaciones de la oración completa.
Aquí aparece también una objeción antigua al programa dinámico, que Schlenker (2009) desarrolló con detalle. Si cada operador necesita una entrada dinámica específica que fije el contexto que entrega a cada constituyente, la teoría corre el riesgo de redescribir los datos mediante reglas locales sin explicar por qué esos contextos son los correctos. La teoría de los contextos locales de Schlenker intenta derivarlos a partir de una semántica clásica y de restricciones generales sobre la interpretación incremental. La objeción deja en pie el programa dinámico y obliga a distinguir entre la descripción correcta de un patrón y una explicación suficientemente general de su origen.
Actualización hipotética y satisfacción local en los condicionales
Los condicionales son uno de los casos más claros en que el contexto de una expresión se aparta del contexto global. El enunciado Si Laura tiene exactamente una hermana, su hermana vive en Temuco no presupone que Laura tenga exactamente una hermana, porque el hablante puede dejar abierta esa cuestión. Para evaluar el consecuente se trabaja de forma provisional con los mundos del contexto en los que el antecedente es verdadero. En ese contexto hipotético, la existencia y la unicidad de la hermana ya están disponibles.
La condición de satisfacción del consecuente puede escribirse como C + p ⊆ ⟦π⟧, donde p es el antecedente y π la presuposición activada en el consecuente. El antecedente construye un contexto local restringido cuya información puede quedar fuera del common ground. Suponer p de manera provisional para evaluar un condicional es una operación distinta de aceptar p en el contexto global. Confundir ambas lleva a atribuir al hablante compromisos que no ha contraído.
El contraste aparece al retirar el material que satisface la presuposición. En Si Laura llega mañana, su hermana la buscará en el aeropuerto, el antecedente no aporta información sobre una hermana. Si el contexto previo tampoco la aporta, la existencia de una hermana identificable tenderá a proyectarse o a acomodarse, ya que el condicional carece de recursos propios para neutralizarla.
La proyección depende, por tanto, de la relación informativa entre el material que precede al disparador y el contenido que este presupone. El operador si determina qué material cuenta como antecedente, pero el resultado depende de lo que ese material contenga. Esa sensibilidad estructural fue una de las razones por las que Karttunen (1974) y Heim (1983) desplazaron la atención desde la clasificación de los operadores en agujeros, tapones y filtros, que el propio Karttunen (1973) había propuesto, hacia una teoría composicional de los contextos de evaluación.
Proyección bajo negación, preguntas y modales
El marco dinámico vuelve más inteligible la persistencia bajo la negación. En Marta no dejó de fumar, la negación opera sobre el contenido principal sin aportar la información previa que requiere dejó de fumar. Antes de decidir qué mundos conservar como resultado de negar el cambio de estado, el sistema debe poder interpretar el contenido sobre el que actúa la negación. Si ese contenido exige que Marta fumara antes, el requisito sigue activo.
Algo semejante ocurre con ¿Marta dejó de fumar? y con Quizá Marta dejó de fumar. La interrogación transforma el tipo de contribución discursiva y el modal introduce posibilidades, aunque ninguno de los dos suministra la información de que Marta fumaba. Por eso la inferencia tiende a proyectarse.
La tendencia admite excepciones que impiden convertirla en una regla absoluta. Abusch (2010) documentó que la facilidad para suspender la inferencia varía de un disparador a otro. Abrusán (2016) relacionó esas diferencias con la sensibilidad al foco. La revisión de Schwarz (2016), por su parte, reúne evidencia experimental sobre la variación contextual y las lecturas locales. La prueba de la familia de oraciones es, por ello, un diagnóstico falible. Otras clases de contenido, como ciertos aportes parentéticos o expresivos, también se proyectan sin compartir todas las propiedades clásicas de las presuposiciones. Tonhauser et al. (2013) mostraron que el contenido proyectivo no forma una clase empírica homogénea.
Acomodación global y local
Si la teoría exigiera que toda presuposición estuviera ya establecida de forma explícita, gran parte de la conversación ordinaria sería imposible. Un hablante puede decir Mi hermana mayor llega mañana a un interlocutor que ignoraba que tuviera una hermana. La conversación continúa sin anomalía, porque el oyente incorpora la información necesaria para interpretar la expresión. Ese ajuste se denomina acomodación.
Stalnaker (1974) observó que los participantes pueden modificar lo que tratan como trasfondo compartido cuando una presuposición razonable se presenta como si ya estuviera disponible. Lewis (1979) incorporó el fenómeno a su modelo del marcador conversacional (conversational score) como una regla de acomodación para la presuposición. Desde una perspectiva dinámica, la acomodación repara una posible falla de satisfacción mediante una ampliación o un reajuste del estado contextual pertinente.
No toda presuposición se acomoda con la misma facilidad. En un contexto contemporáneo ordinario, El actual rey de Francia llegará mañana choca con el conocimiento compartido de que Francia es una república. La acomodación está restringida por el conocimiento previo, la coherencia, la plausibilidad, los objetivos conversacionales y las propiedades del disparador.
La acomodación puede ser global o local. La global incorpora el contenido presupuesto al trasfondo general. La local lo introduce solo dentro de un entorno subordinado, como el alcance de un condicional o de un verbo de actitud. Esta segunda posibilidad tiene interés teórico porque permite al hablante evitar un compromiso global con la presuposición (Beaver, 2001; Heim, 1983). Las lecturas con acomodación local, sin embargo, no son igualmente naturales con todos los disparadores. La sección sobre disparadores duros y blandos vuelve sobre esa diferencia.
Satisfacción, proyección y acomodación
Tres conceptos que a menudo se mezclan deben mantenerse separados. Hay satisfacción cuando la información requerida ya está disponible en el contexto pertinente, como en el condicional sobre la hermana de Laura, cuyo antecedente satisface localmente la presuposición del consecuente. La proyección es el hecho de que una inferencia asociada a una expresión incrustada siga siendo atribuible al enunciado más amplio, como ocurre con la inferencia de que Marta fumaba antes en Marta no dejó de fumar. La acomodación, por último, es el ajuste del contexto que se produce cuando el contenido requerido no estaba establecido de forma suficiente.
Una misma presuposición puede involucrar mecanismos distintos según el discurso. En Pablo lamenta haber rechazado la oferta, el verbo factivo-emotivo lamentar favorece la inferencia de que Pablo rechazó la oferta. Si eso ya se había establecido, hay satisfacción. Si era información nueva y el interlocutor la acepta como trasfondo, hay acomodación. Cuando la inferencia sobrevive bajo negación, como en Pablo no lamenta haber rechazado la oferta, se observa proyección.
La distinción tiene consecuencias metodológicas. Observar una inferencia en la interpretación final es insuficiente para determinar su origen, que puede estar en el léxico, en la estructura composicional, en la acomodación, en inferencias pragmáticas generales o en una combinación de mecanismos.
Disparadores duros y blandos
Bajo el rótulo de disparadores presuposicionales (presupposition triggers) suelen agruparse expresiones bastante heterogéneas, como las descripciones definidas, los posesivos, los verbos factivos, los verbos de cambio de estado, los iterativos del tipo otra vez y las construcciones escindidas. Su comportamiento difiere, porque en algunos la inferencia asociada se suspende con facilidad en contextos apropiados. Verbos como descubrir, darse cuenta de o saber muestran interacciones complejas entre la factividad, el foco, la estructura informativa y el uso discursivo.
Abusch (2010) propuso que las presuposiciones de los disparadores blandos derivan de razonamientos pragmáticos sobre alternativas léxicas. Abrusán (2011) las vinculó con la manera en que la atención organiza el contenido informativo de la oración. En un trabajo posterior, Abrusán (2016) atribuyó las diferencias de cancelación a la sensibilidad al foco, a la anaforicidad y a la congruencia entre pregunta y respuesta propias de cada disparador, sin postular dos tipos de presuposición de naturaleza diferente.
El contraste entre disparadores duros y blandos es una generalización descriptiva útil, con fronteras que varían entre hablantes y entre contextos. La frontera depende también de la prueba que se utilice, sea la proyección, la facilidad de suspensión, la posibilidad de acomodación local o la sensibilidad al foco. Esta variabilidad tiene una consecuencia metodológica. Que dos expresiones produzcan inferencias proyectivas no demuestra que su contenido esté codificado de la misma manera ni que se procese mediante el mismo mecanismo psicológico, de modo que una etiqueta común es insuficiente para inferir un mecanismo único.
Contenido proyectivo y contenido at-issue
Una línea de investigación ha relacionado la proyección con la distinción entre el contenido que responde a la pregunta en discusión y el contenido secundario o not-at-issue. Simons et al. (2010) propusieron que muchas inferencias proyectivas se entienden por su relación con aquello que la conversación intenta resolver de manera directa.
Si la pregunta en discusión es ¿Cuándo dejó Marta de fumar?, la pregunta misma presupone un cese y orienta la respuesta hacia el momento del cambio. En ese entorno, que Marta fumaba antes queda en el trasfondo de la tarea conversacional. Si la conversación busca establecer si Marta fumó alguna vez, el mismo material adquiere otro estatus discursivo.
La noción de at-issueness es distinta de la de presuposición. Un contenido puede quedar fuera del centro de la cuestión sin ser una presuposición clásica. Algunas expresiones proyectivas, por su parte, se comportan de manera diferente frente a las pruebas de trasfondo, de anclaje al hablante o de negación directa. El aporte de este enfoque consiste en mostrar que la proyección es sensible a la estructura del discurso y a la sintaxis de incrustación.
Una teoría de la presuposición que ignore qué información está en discusión puede describir parte de los datos, aunque difícilmente toda su variabilidad pragmática. El capítulo 81 estudia de forma sistemática las preguntas en discusión (Questions Under Discussion, QUD).
La alternativa anafórica de van der Sandt
Van der Sandt (1992) propuso tratar las expresiones presuposicionales como estructuras anafóricas con contenido descriptivo. En su teoría el sistema intenta vincular el material presupuesto con una representación discursiva disponible. Si encuentra un antecedente adecuado, la presuposición queda ligada. Si no lo encuentra, puede acomodarse.
En el discurso formado por Laura tiene exactamente una hermana y Su hermana vive en Temuco, el segundo enunciado requiere una proposición general del tipo «Laura tiene una hermana» y necesita además recuperar una entidad discursivamente accesible, que el enunciado previo introduce. En un modelo puramente proposicional de conjuntos de mundos, este tipo de dependencia individual queda representado de forma muy indirecta.
Ese es el límite deliberado de la formalización usada en este capítulo. Los contextos se han modelado como conjuntos de mundos porque esa abstracción hace visible la lógica de la actualización y de la satisfacción. Los discursos naturales, sin embargo, contienen individuos, variables, cuantificadores y relaciones anafóricas, cuyo modelado exige estados de información con más estructura. La teoría de representación del discurso (DRT) y otros sistemas dinámicos introducen esa maquinaria. En ellos la presuposición puede analizarse como una estructura que busca resolución dentro de una representación discursiva.
Del contexto global a la interpretación final
Considérese el discurso No sé si Elena tiene hijos. Si tiene exactamente un hijo, su hijo estudia música. El primer enunciado declara que el hablante ignora si Elena tiene hijos. Sería incorrecto, por tanto, atribuirle en el nivel global el compromiso de que Elena tiene un hijo.
Sea C₀ el contexto global inicial. Después de No sé si Elena tiene hijos, el contexto C₁ conserva mundos en los que Elena tiene hijos y mundos en los que no los tiene, en la medida en que sean compatibles con la ignorancia del hablante. La semántica de saber exige una teoría de las actitudes proposicionales, cuya interacción con la proyección estudió Heim (1992). El análisis que sigue deja ese problema de lado.
Para evaluar el consecuente del condicional, C₁ se restringe de manera provisional a los mundos en los que el antecedente es verdadero. El contexto local es entonces C₂ = C₁ + Elena tiene exactamente un hijo. En todos los mundos de C₂ existe un único hijo de Elena, de modo que la descripción su hijo encuentra satisfecho su requisito dentro de ese dominio. El consecuente puede evaluarse, por tanto, sin añadir al contexto global la proposición de que Elena tiene un hijo.
En la formulación de Heim (1983), la actualización con un condicional elimina del contexto los mundos que satisfacen el antecedente sin satisfacer el consecuente. En notación, C + (si p, q) = C − ((C + p) − ((C + p) + q)), donde − indica la diferencia de conjuntos. El resultado final conserva mundos en los que Elena no tiene exactamente un hijo y mundos en los que sí lo tiene, siempre que en estos últimos el hijo estudie música. La presuposición del sintagma definido queda satisfecha de manera condicional, sin convertirse en un compromiso global del hablante.
El ejemplo permite separar cuatro niveles que suelen confundirse. El dato lingüístico es la aparición de una descripción posesiva definida dentro del consecuente. La descripción formal establece que el antecedente restringe el contexto local de evaluación. La interpretación teórica sostiene que la presuposición asociada al definido queda satisfecha en ese contexto local. La explicación psicológica, por último, sigue abierta, porque el formalismo no muestra qué representaciones utiliza el cerebro ni en qué secuencia temporal las construye. Un modelo de actualización puede predecir correctamente la distribución de las lecturas sin ser todavía una teoría completa del procesamiento humano en tiempo real.
Alcance y límites del programa dinámico
El programa dinámico convierte la dependencia contextual en una parte explícita de la arquitectura semántica. Explica muchos patrones de proyección a partir de la información disponible localmente, sin postular que las presuposiciones ascienden de manera uniforme. Permite, además, estudiar la presuposición en continuidad con la anáfora y con la organización del discurso.
Sus límites son también sustantivos. El problema del disparo sigue abierto, porque una teoría de la proyección puede describir qué ocurre con una presuposición una vez introducida sin explicar por qué el léxico o la construcción la generan. El problema explicativo de los contextos locales pregunta por qué cada operador produce la configuración dinámica que se le atribuye. Schlenker (2009) intenta derivar esos contextos desde principios generales para evitar que las entradas dinámicas se conviertan en una colección de estipulaciones.
La heterogeneidad de los contenidos proyectivos muestra que no todas las inferencias resistentes a la incrustación admiten el mismo análisis. La taxonomía de Tonhauser et al. (2013), que incorpora trabajo de campo con el guaraní paraguayo, obliga a separar dimensiones que una teoría construida solo a partir del inglés puede confundir.
La evidencia experimental, por último, indica que la acomodación, la detección de fallas y la proyección tienen costos y perfiles de procesamiento sensibles al contexto y al tipo de disparador. La revisión de Schwarz (2016) muestra que las intuiciones de aceptabilidad y los paradigmas experimentales convergen en ciertos puntos y divergen en otros. La semántica formal especifica dependencias, mientras que los datos psicométricos y cronométricos investigan cómo se realizan esas dependencias durante la comprensión.
Grado de compromiso y reformulación
La teoría dinámica de la presuposición tiene una consecuencia práctica para el análisis de textos, porque una reformulación puede alterar el compromiso epistémico aunque conserve gran parte del vocabulario. Compárense El paciente dice que su hermano lo vigila y El hermano del paciente lo vigila. En la primera oración, la existencia de un hermano puede quedar asociada al contenido reportado y a la perspectiva del paciente, según cómo se analice la descripción dentro del reporte. En la segunda, el redactor usa directamente una descripción definida y puede introducir o acomodar ese compromiso en su propio discurso. En la segunda formulación, además, es el redactor quien asevera la vigilancia, que en la primera era contenido atribuido al paciente.
El mismo principio vale fuera de la clínica. En la escritura científica o jurídica, trasladar una proposición desde el contenido aseverado de una fuente hacia el trasfondo presupuesto por el redactor puede hacerla parecer menos discutible. Ese desplazamiento del compromiso puede ocurrir sin intención estratégica alguna, de modo que el análisis lingüístico lo identifica sin atribuir por ello motivos a quien escribe.
Los conjuntos de mundos bastan para mostrar cómo una proposición restringe a otra, aunque son insuficientes cuando el discurso introduce individuos que después deben recuperarse. El capítulo 62 estudia ese paso desde los contextos proposicionales hacia representaciones capaces de mantener referentes discursivos y relaciones de accesibilidad.
Referencias
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