Tipos de dependencia pronominal
Considérense Ella llegó temprano, María dijo que ella llegaría temprano, Toda investigadora cree que ella trabaja demasiado y Si un médico atiende a un paciente, lo anota en la historia clínica. El pronombre ella aparece en las tres primeras oraciones sin cumplir necesariamente la misma función semántica. En la primera puede depender de la situación de habla, de modo que el interlocutor identifica a una mujer pertinente en el contexto. En la segunda puede referirse a María, a otra mujer mencionada antes o a alguien identificable por la situación. En la tercera, bajo una lectura natural, ella varía con cada investigadora y depende del cuantificador toda investigadora, sin designar a una persona fija. En la cuarta, lo depende del indefinido un paciente mediante una relación discursiva que la idea de sustitución nominal describe mal.
Estos contrastes muestran que la definición escolar según la cual un pronombre sustituye a un nombre es demasiado pobre para una semántica avanzada. Los pronombres participan en dependencias deícticas, anafóricas, cuantificacionales, discursivas, logofóricas y estructurales. Algunas teorías modelan estas dependencias mediante variables y otras intentan evitarlas. Ciertas dependencias requieren condiciones sintácticas, mientras que otras dependen del contexto discursivo o de la perspectiva.
El capítulo 63 mostró que los definidos y los indefinidos administran el espacio referencial del discurso. Este capítulo estudia cómo expresiones con muy poco contenido descriptivo adquieren interpretación a partir de antecedentes, operadores o parámetros contextuales. La noción de variable es una herramienta teórica potente, aunque no es un dato observable. La pregunta adecuada es qué fenómenos explica una teoría de variables, dónde necesita mecanismos adicionales y qué alternativas existen.
Pronombre y antecedente
La gramática escolar suele hablar de antecedente como si toda aparición de un pronombre necesitara una expresión nominal anterior a la que sustituye. La idea es falsa. En Él está esperando afuera, el pronombre es interpretable sin antecedente lingüístico si hablante y oyente pueden identificar al individuo pertinente, en una lectura deíctica o determinada por el contexto. En Un estudiante entró. Él llevaba una caja, el pronombre recupera un referente introducido antes en el discurso, en una relación anafórica clara. En Cada estudiante cree que él aprobará, el pronombre varía con el cuantificador cada estudiante. Su valor depende de la variable que el cuantificador liga, sin que refiera a un individuo fijo ya identificado.
En Juan admira a su profesor y Pedro también, la interpretación de su profesor puede cambiar en la elipsis, de modo que Juan admira al profesor de Juan y Pedro al de Pedro. Este tipo de lectura revela dependencias que una relación de correferencia entre pronombre y antecedente explica mal. El término antecedente es útil, por tanto, solo si se especifica qué relación se describe, que puede ser la correferencia, el ligamiento, el control discursivo, la dependencia de perspectiva o la recuperación pragmática.
Correferencia y ligamiento
En Maríaᵢ dijo que ellaᵢ estaba cansada, María y ella pueden referirse al mismo individuo, en una relación de correferencia. Si se cambia el mundo o el contexto de evaluación manteniendo fija la referencia de María, el pronombre puede seguir designando a esa misma persona.
En Toda médicaᵢ dijo que ellaᵢ estaba cansada, la lectura pertinente no consiste en que toda médica y ella refieran a una sola persona. Toda médica es, en el análisis estándar, una expresión cuantificacional. El pronombre recibe valores distintos para los distintos individuos que el cuantificador considera. Una representación esquemática es ∀x[médica(x) → dijo(x, que x estaba cansada)], donde la segunda aparición de x depende del mismo valor que la primera. Esto es ligamiento de variable.
La diferencia se ve con especial claridad en cuantificadores que no pueden interpretarse como nombres de individuos. Ningún estudiante cree que él tenga la respuesta completa admite una lectura ligada, aproximadamente ¬∃x[estudiante(x) ∧ cree(x, que x tiene la respuesta completa)]. No existe una entidad referida por ningún estudiante a la que el pronombre vuelva a señalar, porque la dependencia es composicional. La distinción entre correferencia y ligamiento reaparece en casi todos los temas de este capítulo.
Variables e índices de asignación
En semántica formal, una manera estándar de modelar los pronombres ligados consiste en tratarlos como variables cuyo valor depende de una función de asignación. Si una asignación g asigna individuos a índices, de modo que g(1) = Ana y g(2) = Pedro, un pronombre con índice 1 se interpreta como ⟦pron₁⟧ᵍ = g(1). La notación expresa que la interpretación del pronombre depende de un parámetro de asignación, sin afirmar que el cerebro contenga una tabla de ese tipo.
Un cuantificador puede modificar localmente la asignación. En Cada lingüista piensa que ella tiene razón, una representación simplificada permite que cada lingüista introduzca valores posibles para una variable x. El pronombre recupera ese mismo valor durante la evaluación de la proposición subordinada. El beneficio del sistema es su generalidad, porque la misma arquitectura modela pronombres ligados, variables lógicas, dependencias cuantificacionales y fenómenos de alcance. Una variable es, con todo, una entidad de la representación teórica. La evidencia lingüística puede favorecer los análisis con variables sin que las variables mentales del hablante sean observables.
Índices sintácticos y coindexación
Muchas teorías sintácticas marcan las dependencias mediante índices, como en Maríaᵢ dijo que ellaᵢ llegaría. La coindexación señala que dos expresiones participan en una relación interpretativa, aunque el índice no es la relación misma ni explica su origen. En Toda estudianteᵢ defendió suᵢ tesis, la coindexación puede representar una lectura ligada. Escribir el mismo subíndice en dos expresiones no es, sin embargo, una explicación semántica. Hay que especificar cómo el cuantificador liga la variable, qué restricciones sintácticas permiten la dependencia y qué otras lecturas son posibles.
Una misma forma pronominal puede admitir, además, varias interpretaciones. En Anaᵢ le dijo a Martaⱼ que su informe estaba incompleto, su informe puede ser el informe de Ana, el de Marta o el de una tercera persona pertinente. La morfología española de tercera persona no decide cuál de estas relaciones es la correcta. La coindexación es una herramienta de análisis que no reemplaza la argumentación.
Ligamiento sintáctico y teoría del ligamiento
La semántica de los pronombres interactúa con restricciones sintácticas. En la lectura marcada por los índices, Anaᵢ seᵢ vio en el espejo permite que se dependa localmente de Ana, mientras que en Anaᵢ laᵢ vio en el espejo el español estándar no admite que la refiera a Ana dentro de la misma configuración local. La gramática generativa describió este contraste mediante la teoría del ligamiento de Chomsky (1981). En una formulación histórica muy simplificada, el principio A exige que las anáforas estén ligadas en un dominio local, el principio B que los pronombres estén libres en ese dominio y el principio C que las expresiones referenciales estén libres.
Estas generalizaciones se revisaron muchas veces, porque la definición del dominio pertinente, las diferencias entre lenguas y la conducta de reflexivos, posesivos, logóforos y pronombres plantearon problemas persistentes (Büring, 2005). Schlenker (2005) propuso derivar el principio C de una máxima pragmática de minimización, según la cual una descripción definida es anómala si contiene restrictores superfluos para fijar su denotación y sus efectos pragmáticos. La misma propuesta explica algunas excepciones al principio C, como los epítetos, que aportan información sobre la actitud del hablante.
La relevancia metodológica es doble. Algunas posibilidades interpretativas están fuertemente condicionadas por la estructura sintáctica, de modo que no toda dependencia pronominal se explica con semántica discursiva. La sintaxis, a su vez, deja sin resolver buena parte de la referencia pronominal, porque saber que una lectura está estructuralmente permitida no determina qué referente elegirá el oyente en un contexto concreto.
Mando-c y dependencia de variable
Una generalización clásica relaciona el ligamiento de variables con el mando-c (c-command), una relación estructural definida sobre árboles sintácticos. Reinhart (1983) sostuvo que la lectura de variable ligada exige que el cuantificador mande-c al pronombre, mientras que la correferencia se rige por principios pragmáticos. Compárense Cada investigadorᵢ revisó suᵢ manuscrito y El manuscrito de cada investigadorᵢ convenció a suᵢ editor. En muchos análisis, la lectura ligada depende de que la expresión cuantificacional ocupe una posición desde la que pueda ligar estructuralmente al pronombre, sea en la estructura superficial o después de operaciones como el ascenso del cuantificador (Quantifier Raising) en los marcos que las adoptan.
El mando-c se ha usado para describir el ligamiento, el alcance y otras dependencias. Como las demás relaciones formales de este capítulo, es una relación entre posiciones de una representación, distinta de un mecanismo físico observable. Ciertos datos exceden, además, una teoría puramente local del mando-c, entre ellos las lecturas de burro, los pronombres de tipo E y algunas dependencias discursivas. La estructura sintáctica conserva su papel, aunque la referencia pronominal se distribuye entre varios niveles de análisis.
Pronombres deícticos y contexto de habla
En Ella ya llegó, sin antecedente lingüístico, el pronombre se interpreta a partir de la situación. Los parámetros pertinentes pueden incluir al hablante, al oyente, el foco de atención, los gestos, la percepción compartida y el conocimiento previo. El señalamiento físico no es necesario, porque si dos interlocutores esperan a una persona concreta, ella puede bastar.
Este uso se diferencia del pronombre ligado. En Cada paciente dijo que ella ya había llegado, la lectura ligada hace variar el valor de ella con cada paciente. En la lectura deíctica, ella puede designar a una tercera persona fija, por ejemplo la médica de turno. La misma cadena fonológica admite, por tanto, dependencias semánticas diferentes. Kaplan (1989) desarrolló la teoría clásica de los indéxicos como yo, aquí y ahora. Los pronombres de tercera persona no se comportan exactamente como los indéxicos puros de primera persona, aunque el marco de Kaplan recuerda que ciertas expresiones reciben parte de su interpretación de los parámetros del contexto de uso.
Rasgos phi y restricción de candidatos
Los pronombres contienen información gramatical. En español, formas como él, ella, ellos y ellas codifican rasgos de persona, número y, en varios casos, género. Estos rasgos restringen los candidatos interpretativos. En Llegaron Marta y Pedro. Ella se sentó junto a la ventana, la forma ella favorece a Marta por compatibilidad de género y número. Los rasgos, sin embargo, no determinan la referencia, porque si hay varias mujeres accesibles en el discurso se necesita información adicional.
Según la teoría, los rasgos phi pueden tratarse como contenido presuposicional, como restricciones semánticas o como rasgos morfosintácticos con interfaces interpretativas. Sauerland (2008) sostuvo que estos rasgos se interpretan como presuposiciones y que algunos de sus valores, como el plural, son semánticamente no marcados. El género gramatical no equivale necesariamente al sexo, a la identidad social ni a una clasificación ontológica. En lenguas con sistemas nominales de género, la concordancia puede depender en parte de propiedades gramaticales del antecedente. La referencia pronominal se construye, por tanto, mediante restricciones convergentes de la morfología, la sintaxis, la semántica, el discurso y el contexto.
Pronombres de tipo E
En Un hombre entró. Él llevaba sombrero, la semántica dinámica trata el indefinido como introductor de un referente discursivo. Otra tradición, que parte de Evans (1977, 1980), analiza ciertos pronombres como expresiones de tipo E. Según esta intuición, él se comporta aproximadamente como una descripción definida recuperada del contexto, «el hombre que entró». El análisis reconstruye una descripción asociada con el antecedente, sin tratar el pronombre como una variable ligada por el indefinido. Elbourne (2005) desarrolló la versión descriptiva de este análisis dentro de una semántica de situaciones.
El enfoque es especialmente útil cuando la dependencia atraviesa límites que dificultan el ligamiento cuantificacional ordinario. En Un médico llegó tarde. La recepcionista lo hizo pasar de inmediato, un análisis de tipo E interpreta lo mediante una descripción contextual equivalente a «el médico que llegó tarde». La reconstrucción descriptiva deja abierto qué descripción exacta se recupera y cómo la determina el contexto. Tampoco exige que los hablantes construyan de manera consciente una frase descriptiva completa, porque el formalismo describe una dependencia interpretativa sin pretensiones sobre el proceso psicológico.
El problema de las oraciones de burro
En Todo granjero que tiene un burro lo alimenta, el indefinido un burro se encuentra dentro de una cláusula restrictiva asociada al cuantificador todo granjero. El pronombre lo parece depender, sin embargo, de ese indefinido. Una representación ingenua del indefinido como cuantificador existencial local produce dificultades. En la fórmula ∀x[(granjero(x) ∧ ∃y[burro(y) ∧ tiene(x, y)]) → alimenta(x, y)], la y de alimenta(x, y) queda libre, fuera del alcance del existencial que la introdujo, de modo que la fórmula no expresa la lectura buscada. La traducción que sí la expresa, ∀x∀y[(granjero(x) ∧ burro(y) ∧ tiene(x, y)) → alimenta(x, y)], obliga a traducir el indefinido como un cuantificador universal, con lo que se pierde la composicionalidad.
Este problema motivó la DRT (Kamp, 1981; Kamp y Reyle, 1993) y la semántica de cambio de archivos (Heim, 1982). En la DRT, el indefinido introduce un referente discursivo dentro de una estructura cuya accesibilidad se extiende de manera regulada hacia el consecuente de una condición. El discurso deja de interpretarse como una secuencia de fórmulas cerradas independientes, porque la representación mantiene información sobre qué referentes siguen accesibles. Las oraciones de burro pasaron a ser, así, un banco de pruebas para las teorías de los indefinidos, los pronombres y la cuantificación.
Accesibilidad y negación
El capítulo 62 presentó la DRT y sus estructuras de representación del discurso. Para Un estudiante entró. Él se sentó, la estructura simplificada es [x | estudiante(x), entró(x), se-sentó(x)]. El pronombre no introduce un referente nuevo, porque recupera uno accesible. En Si un estudiante entra, él se sienta aquí, el referente introducido en el antecedente es accesible desde el consecuente, aunque no queda necesariamente disponible fuera de la construcción.
La mención de una entidad no basta, porque la arquitectura discursiva determina si el referente puede recuperarse desde una posición posterior. Compárense Un médico llamó. Él dejó su número y Ningún médico llamó. #Él dejó su número. En el primer discurso, el indefinido establece un referente que el pronombre puede recuperar. En el segundo, la oración afirma que no existe un individuo que sea médico y haya llamado. La frase nominal aparece en el texto sin introducir un referente discursivo utilizable.
Los hablantes pueden, con todo, rescatar algunos ejemplos mediante lecturas metalingüísticas o apoyadas en el contexto. Si ya se sabe qué médico debía llamar, él podría referir deícticamente a esa persona aunque ningún médico llamó no la introduzca en el discurso. Un juicio de aceptabilidad sobre un pronombre no identifica, por tanto, el mecanismo interpretativo, porque el pronombre puede tener una lectura distinta de la que el analista pretendía probar. El diseño experimental tiene que controlar las posibles fuentes de referencia deíctica y de conocimiento contextual.
Identidad estricta, identidad laxa y dependencia funcional
Juan criticó a su supervisor y Pedro también admite dos lecturas. En la lectura laxa (sloppy), Juan criticó al supervisor de Juan y Pedro al supervisor de Pedro. En la lectura estricta (strict), ambos criticaron al supervisor de Juan. La ambigüedad muestra que el posesivo puede interpretarse como dependiente de una variable asociada al sujeto o como referencia a un individuo fijo. La lectura laxa puede aproximarse mediante el predicado funcional λx. criticar(x, supervisor-de(x)), en el que el predicado elidido conserva una dependencia interna respecto de su argumento. Al aplicarse a Pedro, la referencia del posesivo cambia.
Las teorías de la elipsis, de los pronombres y de la estructura semántica se han puesto a prueba con estos fenómenos, que indican que ciertas dependencias exceden la mera correferencia. Muestran también por qué la interpretación pronominal debe estudiarse junto con la composición funcional del significado.
Pronombres con valor funcional
Considérese El hombre que entrega su sueldo a su esposa es más sensato que el hombre que se lo entrega a su amante, adaptación de un ejemplo clásico de la bibliografía en inglés. El pronombre lo recupera una función que asigna a cada hombre su propio sueldo, de modo que designa el sueldo del segundo hombre. Estos casos se conocen en la bibliografía como paycheck pronouns. Un ejemplo más cotidiano en español es Marta dejó su abrigo en el guardarropa, pero Lucía lo llevó puesto toda la noche, donde lo designa el abrigo de Lucía.
Partee (1978) distinguió los pronombres de variable ligada de otras clases de anáfora. Estos casos motivaron después análisis con variables funcionales, con descripciones de tipo E más complejas o con mecanismos dinámicos. En ellos, hablar del referente del pronombre simplifica demasiado, porque algunas dependencias requieren funciones cuyo valor cambia según otra variable. Entre la idea de que el pronombre abrevia un nombre y la de que es siempre una variable individual ordinaria se abre así un espacio intermedio de análisis.
Logoforicidad y perspectiva
En algunas lenguas existen formas pronominales sensibles de manera explícita a la perspectiva de un individuo cuyo discurso, pensamiento o experiencia se transmite. El fenómeno se estudia bajo el nombre de logoforicidad. En ewe, por ejemplo, Kofi be yè-dzo significa que Kofi dijo que él mismo se iba, mientras que Kofi be e-dzo, con el pronombre ordinario, indica que se iba otra persona (Clements, 1975). Sells (1987) descompuso la logoforicidad en tres papeles, el de la fuente del discurso, el del individuo cuyo estado mental describe la proposición y el del punto de vista desde el que se describe la escena.
Incluso en lenguas sin un paradigma logofórico morfológico, la perspectiva influye en la interpretación. En Ana le contó a Marta que su hija estaba enferma, el posesivo su es estructuralmente ambiguo. El contexto, la prominencia discursiva y la fuente de perspectiva pueden favorecer una u otra interpretación. En el discurso indirecto, el estilo indirecto libre y la narración, ciertos pronombres y expresiones espaciales o evaluativas pueden alinearse con la perspectiva de un personaje aunque el narrador mantenga otra posición deíctica.
Esto obliga a distinguir la dependencia referencial de la dependencia perspectival. Una expresión puede referir al mismo individuo bajo diferentes centros de perspectiva. Ciertos elementos dependen de quién cuenta como centro logofórico sin que ello equivalga a un ligamiento cuantificacional.
Pronombres nulos en español
El español permite omitir los pronombres sujeto en muchos contextos. En María llegó temprano. Ø Estaba cansada, la flexión verbal y el contexto permiten recuperar el sujeto de estaba. El fenómeno se conoce como sujeto nulo o pro-drop. Sería una simplificación describirlo como un borrado de los pronombres que el inglés conserva, porque las lenguas difieren en las condiciones gramaticales, discursivas y morfológicas bajo las cuales permiten sujetos no expresos.
En español, la presencia de un pronombre sujeto explícito puede tener efectos informativos. En María llegó temprano. Ella estaba cansada, según el contexto y la variedad, ella puede introducir contraste, cambio de tópico, desambiguación o énfasis discursivo. El pronombre explícito y el sujeto nulo no son, por tanto, siempre equivalentes. Una teoría tiene que explicar tanto la posibilidad de recuperar un sujeto no pronunciado como los efectos pragmáticos de expresarlo.
Pronombres, prominencia y resolución anafórica
Cuando varios antecedentes son gramaticalmente posibles, los oyentes usan múltiples señales para resolver la referencia. En Laura llamó a Patricia cuando ella salió del hospital, la persona que salió puede ser cualquiera de las dos. La interpretación depende de la estructura sintáctica, el rol discursivo, el tópico y el orden de mención. Intervienen también la coherencia causal, la información semántica del predicado, el conocimiento contextual y, en el habla, la prosodia.
Los modelos psicolingüísticos de resolución pronominal investigan cómo se combinan estas señales durante el procesamiento. Los niveles explicativos deben mantenerse separados. Una teoría semántica determina qué lecturas están disponibles, mientras que una teoría del procesamiento explica cómo los hablantes seleccionan una interpretación en tiempo real. Que una lectura sea preferida en un experimento no significa que sea la única semánticamente posible. Tampoco una lectura formalmente disponible es, por ese solo hecho, igual de accesible en términos cognitivos. La resolución pronominal es un caso típico de interfaz entre la gramática y el procesamiento.
Semántica sin variables
No todas las teorías aceptan que las variables sean indispensables. Jacobson (1999) desarrolla una semántica sin variables para las dependencias anafóricas, con una motivación conceptual y composicional. La dependencia entre expresiones se expresa allí mediante funciones y combinadores, sin índices ni asignaciones externas. El pronombre denota la función identidad sobre individuos. Una regla de composición transmite la dependencia hacia arriba en la estructura y otra la resuelve en el punto de ligamiento.
El éxito descriptivo de una notación con variables no prueba que las variables sean ontológicamente necesarias para cualquier teoría del significado. Las teorías pueden compararse por los datos que explican, la estructura adicional que necesitan, su interacción con la sintaxis y la pragmática, las generalizaciones que permiten formular y las predicciones que producen.
Dependencias pronominales en un ejemplo integrado
Considérese el discurso Una investigadora entrevistó a cada participante. Ella les entregó un formulario. Cada participante dijo que lo completaría en su casa. En la primera oración, una investigadora introduce un referente discursivo x, mientras que cada participante introduce una dependencia cuantificacional sobre individuos y. En la segunda, ella recupera naturalmente a la investigadora de manera anafórica, sin que cada participante la ligue. El clítico les depende del conjunto de participantes. Su análisis exacto puede involucrar la pluralidad y la estructura discursiva.
La misma oración introduce un formulario, que podemos llamar z. Según el contexto, puede tratarse de un único formulario físico compartido, de una clase de formulario o de una copia para cada participante. La elección afecta a la interpretación posterior. En la tercera oración, cada participante vuelve a introducir una cuantificación. El pronombre lo puede referirse al formulario correspondiente. Si cada participante recibió una copia distinta, la dependencia es funcional, porque para cada y existe un formulario z asociado a y. Su casa, por último, puede recibir la lectura ligada ∀y[participante(y) → dijo(y, que completaría el formulario en casa-de(y))], aunque en un contexto forzado podría referirse a la casa de otra persona saliente.
Un fragmento breve combina así referencia anafórica, cuantificación, pluralidad y dependencia funcional bajo una misma etiqueta gramatical. El capítulo 65 pasa de la dependencia referencial a la semántica de las interrogativas, en las que una pregunta denota un espacio de respuestas posibles, algo distinto de una afirmación con una incógnita.
Referencias
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