LS-075 / Semántica y pragmática

Coerción, enriquecimiento y composición flexible

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  1. Piezas que no encajan
  2. Composición estricta y desajuste de tipos
  3. Coerción del complemento
  4. Estructura de qualia y coerción
  5. El peso del contexto en Asher
  6. Cambio de tipo y material implícito
  7. Composición enriquecida
  8. El coste psicolingüístico de la coerción
  9. Contexto y coste de procesamiento
  10. Coerción aspectual
  11. Coerción iterativa
  12. Coerción delimitativa y telicidad
  13. Terminar la cerveza
  14. Enriquecimiento libre
  15. Saturación y enriquecimiento
  16. Modulación léxica
  17. Coerción adjetival
  18. Un coche rápido y la predicación eventiva
  19. Diagnósticos entre polisemia y coerción
  20. Restricciones de la coerción
  21. Composición flexible y principio de composicionalidad
  22. Coerción y pragmática
  23. Cuatro contextos para empezar el libro
  24. Enriquecer sin inventar en la clínica
  25. Verbos que fuerzan inferencias en la escritura científica
  26. Inteligencia artificial y coerción
  27. Una taxonomía operativa
  28. Criterios de evaluación de una teoría de composición flexible
  29. Referencias

DESARROLLO COMPLETO · BIBLIOGRAFÍA INCLUIDA

Piezas que no encajan

Ana empezó el libro, Pedro terminó la cerveza, Laura disfrutó la película, Juan llegó a la estación en diez minutos y Durante una hora, Marta encontró errores reciben interpretaciones que contienen más estructura que la expresada en la superficie. Empezar suele relacionarse con eventos, como empezar a leer, escribir, corregir o traducir algo, mientras que el libro parece denotar una entidad. Los hablantes entienden, aun así, que Ana empezó a leer el libro o, si es su autora, que empezó a escribirlo. Terminar la cerveza se interpreta como terminar de beberla, aunque el verbo no contiene beber. Disfrutar una película puede significar disfrutar viéndola. Una actividad de movimiento puede recibir un límite temporal y una meta. Un verbo puntual como encontrar se reinterpreta, por su parte, de manera iterativa con un modificador durativo.

Estos fenómenos muestran que la composición semántica no siempre combina significados léxicos completos mediante aplicación funcional directa. El sistema puede necesitar ajustar, enriquecer o reorganizar la interpretación. La literatura usa términos como coerción, cambio de tipo (type shifting), composición enriquecida (enriched composition), coerción aspectual, enriquecimiento pragmático, acomodación de tipos y modulación léxica, que no son equivalentes. Este capítulo reconstruye las principales arquitecturas y examina qué evidencia puede distinguirlas.

La pregunta que guía el capítulo es qué ocurre cuando el tipo semántico que selecciona una expresión no coincide con el que aporta su complemento. La respuesta no debe anticiparse. Una teoría puede modificar el tipo semántico del argumento, introducir material implícito, enriquecer pragmáticamente la proposición o postular una entrada léxica más flexible.

Composición estricta y desajuste de tipos

Una semántica tipada elemental distingue las entidades (tipo e), los valores de verdad (tipo t) y los eventos (tipo v). Un predicado como dormir, de tipo ⟨e, t⟩, toma una entidad y devuelve una proposición, de modo que se combina con Ana, de tipo e, mediante aplicación funcional. Si empezar selecciona, de manera simplificada, un evento y tiene el tipo ⟨v, t⟩, su combinación con el libro, de tipo e, presenta un desajuste de tipos (type mismatch). La función espera un objeto de tipo v y recibe uno de tipo e. En un sistema estrictamente tipado la composición debería fallar. Ana empezó el libro es, sin embargo, perfectamente interpretable.

Esto motiva alguna operación adicional. Una solución general transforma la entidad en un evento mediante una función de coerción que, según el contexto, convierte el libro en la lectura del libro o en su escritura. El sistema no convierte, sin embargo, cualquier tipo en cualquier otro de manera arbitraria. Una teoría de la coerción necesita especificar qué conversiones están disponibles y qué las restringe.

Coerción del complemento

El ejemplo prototípico es la coerción del complemento (complement coercion), como en La estudiante empezó el libro. El verbo aspectual empezar exige un evento cuyo comienzo se sitúa en el tiempo, mientras que la frase nominal el libro no denota ese evento en una semántica ordinaria. La interpretación añade algo como ∃e[leer(e, estudiante, libro) ∧ empezar(estudiante, e)]. El evento no tiene por qué ser la lectura. En La autora empezó el libro, la lectura más accesible es la escritura. Si el contexto habla de edición, el evento recuperado es la edición. La coerción no puede consistir, por tanto, en insertar siempre un verbo fijo almacenado con libro, porque el contexto y las propiedades del sujeto influyen en qué evento se recupera. Esta observación permite comparar el léxico generativo de Pustejovsky con propuestas más contextuales, como la de Asher.

Estructura de qualia y coerción

Pustejovsky (1991, 1995) atribuye la coerción a la estructura de qualia presentada en el capítulo 70. En libro, el quale télico corresponde aproximadamente a la lectura y el agentivo a la escritura. El lector empezó el libro se interpreta así mediante el quale télico, como el comienzo de la lectura. El escritor empezó el libro se interpreta mediante el agentivo, como el comienzo de la escritura. El léxico almacena información estructurada que alimenta la composición, sin necesidad de dos sentidos completos de libro. La teoría gana así productividad. Queda por explicar, sin embargo, qué ocurre cuando el evento pertinente no está contenido de manera natural en la estructura de qualia.

El peso del contexto en Asher

Asher (2011) insiste en que la coerción es muy sensible al discurso. El capítulo 73 presentó su ejemplo de Sheila disfrutó su nuevo libro, que puede significar que disfrutó leyéndolo o, si Sheila es la autora, escribiéndolo. Con un sujeto animal, la lectura puede ser que disfrutó mordiéndolo, arañándolo o durmiendo sobre él. No sería razonable incluir esas actividades en el quale télico de libro. Parte de la interpretación surge, por tanto, de la relación entre el verbo, el objeto, el sujeto, el conocimiento contextual y el discurso previo. Asher propone una teoría formal de tipos ricos y coerción contextual. El léxico no es, según esta propuesta, la fuente exclusiva del enriquecimiento, porque una representación léxica puede aportar candidatos privilegiados sin determinar por completo la interpretación.

Cambio de tipo y material implícito

Ana empezó el libro admite dos análisis esquemáticos. En el primero, la frase nominal cambia de tipo y pasa de designar el libro a designar la lectura del libro, de modo que empezar recibe el tipo que exige. En el segundo, la sintaxis o la semántica contienen material no pronunciado, como en Ana empezó [a leer] el libro. El nombre no cambia de tipo, porque lo que se recupera es un predicado eventivo silencioso.

Las dos teorías pueden producir interpretaciones similares, de modo que la intuición de que falta un verbo no decide la arquitectura. La pregunta debe formularse mediante predicciones independientes, como qué restricciones sintácticas aparecen, qué propiedades de alcance se preservan, qué coste de procesamiento existe, cómo influye el contexto y qué tipos de anáfora se permiten. Sin esos diagnósticos, el cambio de tipo y la frase verbal implícita son dos maneras de redescribir el mismo efecto.

Composición enriquecida

Jackendoff (1997) y Pustejovsky (1995) usan, en sentidos parcialmente diferentes, la idea de composición enriquecida. La composición elemental aplica una función f a un argumento x cuando los tipos encajan directamente. La composición enriquecida introduce información adicional, f(g(x)), donde g no se pronuncia. En empezar el libro, el contexto determina que g sea la lectura, la escritura o alguna otra actividad pertinente. La ventaja del término es que describe el resultado sin comprometerse con una única implementación, porque el enriquecimiento puede realizarse mediante coerción léxica, un tipo complejo, un operador silencioso o una inferencia pragmática. La arquitectura específica necesita evidencia adicional.

El coste psicolingüístico de la coerción

Pylkkänen y McElree (2006) revisaron la investigación experimental sobre la coerción. McElree et al. (2001) observaron con lectura autoadministrada que un verbo aspectual seguido de un nombre de entidad, del tipo de empezar el libro, se leía más despacio que un verbo que expresaba directamente el evento, como escribir el libro. Traxler et al. (2002) confirmaron el efecto con movimientos oculares. Began the book era más costoso que dos controles. En read the book, el verbo no exige un argumento eventivo. En began the fight, el complemento ya denota un evento. Estos hallazgos apoyan la idea de que un verbo aspectual seguido de un nombre de entidad no se procesa igual que una composición semánticamente directa.

El coste de procesamiento no demuestra, sin embargo, un cambio de tipo en sentido formal. Puede deberse a la construcción de un evento, a la búsqueda de una actividad apropiada, a la competencia entre interpretaciones, a la integración contextual o a la recuperación de información léxica. Frisson y McElree (2008) descartaron que el coste proceda de la competencia entre interpretaciones alternativas. La evidencia conductual restringe las teorías sin seleccionar automáticamente una.

Contexto y coste de procesamiento

Traxler et al. (2005) estudiaron si un contexto previo eliminaba el coste de la coerción del complemento. Si el problema fuera solo recuperar la actividad pertinente, mencionar antes la lectura debería facilitar considerablemente El estudiante comenzó el libro. El coste persistía, sin embargo, aunque el contexto inmediatamente anterior mencionara la actividad de manera explícita. Esto favorece la idea de que la coerción exige construir una estructura eventiva, más allá de recuperar una palabra omitida. El coste de construcción no prueba, con todo, una representación simbólica específica. El experimento informa sobre el procesamiento y no sobre la ontología de los tipos semánticos.

Coerción aspectual

La coerción no se limita a los complementos nominales. Toser describe eventos puntuales o breves. En Durante una hora, Juan tosió, el modificador durante una hora favorece una interpretación iterativa, según la cual Juan tosió repetidamente a lo largo de ese intervalo. La expresión durativa transforma una serie de eventos puntuales en una actividad extendida. De Swart (1998) desarrolló una teoría del cambio aspectual y la coerción en la que ciertos operadores ajustan el tipo de evento para satisfacer restricciones contextuales. Juan llegó durante una hora es mucho más difícil en una lectura ordinaria, porque llegar describe un logro y la iteración requiere un contexto especial, quizá con múltiples llegadas. En Juan llegó a la oficina a las ocho durante meses, la habitualidad permite, en cambio, reinterpretar la estructura. La coerción aspectual muestra que las clases eventivas del capítulo 56 no son etiquetas rígidas de los verbos, porque la composición puede modificar la interpretación aspectual.

Coerción iterativa

En Durante media hora, el reloj dio la hora, la expresión puntual recibe una lectura iterativa, con una serie de eventos e1, e2, e3, … dentro de un intervalo de treinta minutos. Una teoría puede introducir un operador ITER que transforma un predicado de eventos puntuales en uno compatible con la duración. Hay que preguntar, sin embargo, si ese operador está codificado en el léxico, lo introduce el modificador temporal o se deriva pragmáticamente. Las teorías reparten el mecanismo de manera diferente, porque la notación muestra la estructura requerida sin decidir dónde reside gramaticalmente.

Coerción delimitativa y telicidad

Marta corrió describe una actividad atélica. Al añadir una meta, como en Marta corrió hasta la estación, la frase verbal recibe una interpretación télica, ∃e[correr(e, marta) ∧ meta(e, estación)]. El límite no procede solo del verbo, porque la composición con una trayectoria produce un evento culminado. No todas las teorías llamarían coerción a este proceso. Algunas hablan de composición aspectual, en la que la telicidad de la frase completa surge del verbo, el objeto, la trayectoria y la cuantificación. Por eso importa no llamar coerción a cualquier cambio de interpretación. Una definición útil reserva el término para los contextos en que existe un desajuste entre las restricciones semánticas de los elementos y la interpretación que finalmente se construye.

Terminar la cerveza

Ana terminó la cerveza significa normalmente que terminó de beberla. En una fábrica podría significar que terminó de producirla y en un laboratorio, que terminó de analizarla. El verbo terminar exige un proceso o evento con un punto final. La cerveza es el tema del evento recuperado. El contexto determina si ese evento es beber, fabricar o analizar. La inferencia más típica no forma parte necesariamente del contenido léxico estricto, porque la composición flexible selecciona un evento apropiado para los participantes y la situación.

Enriquecimiento libre

No toda información añadida procede de un conflicto de tipos. Ana y Pedro están casados puede significar que están casados entre sí o que cada uno está casado con otra persona. El contexto puede enriquecer la relación recíproca. Ya comí puede enriquecerse como que el hablante ya comió la comida pertinente o que comió hace poco. Recanati (2004) llama enriquecimiento libre a estos procesos. La coerción y el enriquecimiento difieren en el origen del ajuste. En la coerción, la composición directa produce un problema y se introduce un ajuste. En el enriquecimiento pragmático, la composición directa da un contenido posible pero subdeterminado, al que el contexto añade información para obtener la proposición comunicada. La coerción es, por tanto, un caso particular y no el conjunto de todo enriquecimiento.

Saturación y enriquecimiento

Juan puso el libro es incompleta en una lectura ordinaria de poner, porque el verbo requiere una localización. Si el contexto aporta en la mesa, el argumento se recupera. Recanati (2004) llama saturación a este proceso, en el que una variable o un argumento requerido recibe un valor. Juan comió es, en cambio, interpretable sin objeto explícito. Puede enriquecerse como que comió la cena si el contexto lo vuelve pertinente. La diferencia entre saturación y enriquecimiento depende de si la semántica codificada deja una posición argumental que debe recibir valor. Los contextualistas y los minimalistas discrepan sobre cuánto material está ya representado semánticamente, una disputa que retoma el capítulo 89.

Modulación léxica

Los significados léxicos pueden ajustarse sin conflicto de tipos. En La botella está vacía, la botella contiene aire. La interpretación contextual, vacía del líquido pertinente, produce una propiedad ajustada, VACÍA*. En El bistec está crudo, el estándar de crudo depende del alimento y del contexto culinario. La teoría de la relevancia y otras formas de contextualismo describen estos casos como construcción de conceptos ad hoc o modulación léxica. A diferencia de la coerción del complemento, aquí se ajusta la extensión de un predicado, sin convertir una entidad en un evento. Esto permite distinguir la coerción de tipos, la coerción aspectual, la modulación léxica y el enriquecimiento libre, cuatro fuentes de flexibilidad que responden a problemas composicionales distintos.

Coerción adjetival

Los adjetivos también imponen restricciones semánticas. En un buen cuchillo, un buen cirujano y una buena tormenta, la propiedad de ser bueno varía según el sustantivo. Un buen cuchillo corta bien y un buen cirujano ejerce bien ciertas funciones profesionales. Una buena tormenta puede ser intensa, si habla un meteorólogo interesado en los fenómenos extremos, o favorable para llenar los embalses. Una teoría puede tratar bueno como un predicado evaluativo subespecificado, cuya dimensión de evaluación determinan el sustantivo y el contexto. Asher analiza la modificación y la coerción de tipos para explicar esta flexibilidad. No toda variación adjetival exige, por tanto, sentidos léxicos separados.

Un coche rápido y la predicación eventiva

En el ejemplo clásico de Pustejovsky (1995), un coche rápido significa un coche que puede moverse rápidamente, mientras que un escritor rápido designa a una persona que escribe rápidamente. El adjetivo se aplica en apariencia al individuo, aunque la evaluación depende de un evento asociado, la marcha del coche o la escritura del escritor. El sustantivo da acceso a una actividad característica, de modo que la predicación adjetival implica información relacional que no aparece en la sintaxis superficial. Una teoría léxica rica puede derivarla de los qualia, mientras que una teoría contextual puede recuperarla del conocimiento del mundo. La comparación vuelve a ser empírica y consiste en averiguar qué asociaciones son convencionales, productivas y restringidas.

Diagnósticos entre polisemia y coerción

Ana disfrutó el libro admite al menos dos análisis. Según el primero, libro tiene una lectura eventiva, la de su lectura, que disfrutar selecciona, de modo que el fenómeno sería de polisemia. Según el segundo, libro sigue siendo una entidad y el verbo fuerza su conversión en el evento de leerlo, de modo que el fenómeno sería de coerción. Para distinguirlos puede examinarse el comportamiento con otros verbos, la productividad con sustantivos nuevos, los costes de procesamiento, la copredicación, la disponibilidad contextual y el aprendizaje.

Si cada nombre tuviera un sentido eventivo almacenado para todas las actividades posibles, la polisemia se multiplicaría sin límite. La coerción es, en ese sentido, más parsimoniosa. Si una lectura está muy convencionalizada y es rápidamente accesible, el almacenamiento léxico gana, en cambio, plausibilidad. La arquitectura puede ser híbrida.

Restricciones de la coerción

Una explicación puede limitarse a trasladar el problema. Decir que empezar el libro funciona porque el sistema aplica una operación de coerción no explica nada si esa operación se define como hacer lo necesario para que la oración tenga sentido. Una teoría debe especificar qué tipos exige cada expresión, cuándo se detecta un desajuste, qué transformaciones son legítimas, cómo se selecciona una de ellas y qué interpretaciones quedan excluidas. Una coerción que permitiera convertir cualquier entidad en cualquier evento sería demasiado general. Hacen falta restricciones, como la que limita libro a leer, escribir, editar y otras actividades que dependen del agente y del contexto. La coerción es explicativa solo si su dominio de aplicación está restringido.

Composición flexible y principio de composicionalidad

A primera vista, la coerción amenaza la composicionalidad. Si Ana empezó el libro significa más que la suma de Ana, empezó y el libro, cabe preguntar si el principio composicional ha fracasado. No necesariamente, porque la función composicional puede ampliarse para incluir los tipos léxicos, la estructura de qualia, los operadores de coerción y el contexto. El significado de la oración sería entonces una función de los significados léxicos, la sintaxis, la coerción y el contexto. La cuestión pasa a ser qué versión de la composicionalidad se defiende. Una composicionalidad estrictamente local puede ser insuficiente, mientras que una composicionalidad enriquecida conserva la idea de que la interpretación depende sistemáticamente de las partes, la estructura y las reglas de combinación. El debate se plantea, por tanto, en términos de grados, según la cantidad de información contextual que admite cada teoría.

Coerción y pragmática

Algunos autores cuestionan que la coerción del complemento sea una operación semántica de tipos. Fodor y Lepore (1998) criticaron el léxico generativo, rechazaron que la generatividad léxica exija entradas complejas y defendieron un atomismo léxico. Según una alternativa pragmática, empezar el libro comunica que se empezó una actividad asociada de manera prominente con el libro. Esta solución evita postular conversiones formales, aunque tiene que explicar por qué ciertos verbos disparan sistemáticamente la inferencia, por qué aparece un coste de procesamiento, por qué algunas combinaciones son mucho menos aceptables y por qué existen restricciones de tipo.

Una teoría puramente pragmática corre el riesgo opuesto al de una semántica excesivamente rica, el de atribuir al contexto cualquier reparación posible. La evidencia favorece probablemente una interfaz en la que intervienen las restricciones léxicas, la composición y la inferencia contextual. La disputa consiste en determinar cuánto trabajo realiza cada componente.

Cuatro contextos para empezar el libro

Si Ana tenía que leer tres novelas y después del almuerzo empezó el libro más corto, empezó a leerlo. Si llevaba meses planeando una novela y finalmente empezó el libro, empezó a escribirlo. Si restauraba manuscritos antiguos y esa mañana empezó el libro más dañado, empezó a restaurarlo. Si el gato destrozó todo lo que encontró y después empezó el libro, la interpretación posible es que empezó a destrozarlo. El sustantivo y el verbo son los mismos en los cuatro casos. Solo cambia el evento recuperado.

Una teoría léxica basada solo en un quale télico de lectura y un quale agentivo de escritura explica con elegancia los dos primeros casos, aunque necesita mecanismos adicionales para los otros dos. Una teoría puramente contextual explica la flexibilidad, aunque debe justificar por qué la lectura y la escritura están tan disponibles sin un contexto fuerte. La solución más plausible reparte la interpretación entre un conocimiento léxico privilegiado y la selección contextual. El ejemplo muestra por qué los modelos híbridos son atractivos.

Enriquecer sin inventar en la clínica

La frase «No puedo terminar el día» puede significar que el paciente no puede completar sus actividades, que no tolera emocionalmente lo que queda del día, que no puede llegar al final de la jornada laboral o que no quiere seguir viviendo. La construcción requiere enriquecimiento. El clínico no debe seleccionar automáticamente la interpretación más grave ni la más banal. La respuesta adecuada es explorar qué quiere decir el paciente con no poder terminar el día. La semántica muestra que la expresión está subdeterminada, mientras que la evaluación clínica determina qué lectura corresponde al caso. Una nota que registrara ideación suicida a partir de esa sola frase habría transformado un enriquecimiento posible en un hecho atribuido. La composición flexible aumenta, por tanto, la necesidad de conservar la fuente y la incertidumbre.

Verbos que fuerzan inferencias en la escritura científica

En Los datos apoyan la hipótesis, los datos no realizan una acción intencional de apoyo. El verbo se interpreta dentro de un marco epistémico en el que los datos son evidencia y apoyar significa aumentar la justificación de la hipótesis. La expresión está convencionalizada. Los datos demuestran causalidad impone, en cambio, una relación mucho más fuerte. La composición es gramatical y semánticamente interpretable, aunque el problema puede ser epistemológico, porque la flexibilidad léxica no legitima la inferencia. Una oración puede ser perfectamente interpretable y seguir siendo científicamente falsa o excesiva, ya que la interpretabilidad es distinta de la justificación.

Inteligencia artificial y coerción

Los LLM actuales interpretan con facilidad La autora empezó el libro e infieren que empezó a escribirlo. También adaptan El gato empezó el libro a contextos en que el animal lo araña o lo muerde. Ese rendimiento muestra flexibilidad contextual, aunque no demuestra qué mecanismo interno se usa. Un modelo puede resolver el problema mediante patrones distribucionales, recuperación contextual, representaciones eventivas, asociaciones aprendidas o mecanismos emergentes de composición. Para probar causalmente una representación de coerción se necesitan intervenciones o análisis más fuertes que una sonda (probe) capaz de decodificar información. El rendimiento, la representación y el mecanismo siguen siendo niveles distintos.

Una taxonomía operativa

La tabla 75.1 ordena los fenómenos estudiados en el capítulo. Para cada uno indica el problema básico, un ejemplo y el mecanismo típico que se ha propuesto.

Tabla 75.1. Fuentes de flexibilidad composicional

Fenómeno Problema básico Ejemplo Mecanismo típico propuesto
Coerción del complemento El verbo espera un evento y recibe una entidad empezó el libro Conversión de entidad en evento
Coerción aspectual La clase eventiva es incompatible con el modificador tosió durante una hora Iteración o reclasificación
Coerción adjetival El predicado exige una dimensión asociada buen cuchillo Selección de una función o dimensión
Saturación Falta un valor para un argumento codificado puso el libro [allí] Recuperación contextual
Enriquecimiento libre La proposición es interpretable pero comunicativamente incompleta ya comí Inferencia pragmática
Modulación léxica Se ajusta la extensión de un predicado habitación vacía Concepto ad hoc
Polisemia Hay varias facetas o sentidos libro como objeto o como contenido Selección léxica
Metonimia Se accede a una entidad relacionada el hospital decidió Transferencia

Las fronteras no son perfectas. La tabla sirve para evitar que todo ajuste contextual reciba la misma etiqueta.

Criterios de evaluación de una teoría de composición flexible

Una teoría de la composición flexible debe explicar al menos cinco cosas. Tiene que interpretar combinaciones nuevas y evitar las interpretaciones arbitrarias. Debe distinguir las lecturas lexicalizadas de las inferencias novedosas e integrar la información discursiva sin volver ilimitado el significado. Sus operaciones deben ser compatibles, además, con la evidencia temporal y experimental. Una teoría debe separar también la descripción formal del mecanismo psicológico. Un formalismo puede ser semánticamente adecuado y psicológicamente agnóstico, mientras que una teoría cognitiva necesita predicciones adicionales sobre los tiempos, los errores, el aprendizaje y la generalización.

El lenguaje puede reparar desajustes y enriquecer significados porque esas operaciones están restringidas por el léxico, la estructura, los tipos, el conocimiento y el contexto. El capítulo 76 usa esta flexibilidad para abordar otro problema, el de qué significa que una expresión de una lengua sea equivalente a otra, qué información se conserva o se pierde y por qué la traducción palabra por palabra falla incluso cuando dos expresiones parecen referirse al mismo fenómeno.

Referencias

Asher, N. (2011). Lexical meaning in context: A web of words. Cambridge University Press.

de Swart, H. (1998). Aspect shift and coercion. Natural Language & Linguistic Theory, 16(2), 347-385.

Fodor, J. A., y Lepore, E. (1998). The emptiness of the lexicon: Reflections on James Pustejovsky's The generative lexicon. Linguistic Inquiry, 29(2), 269-288.

Frisson, S., y McElree, B. (2008). Complement coercion is not modulated by competition: Evidence from eye movements. Journal of Experimental Psychology: Learning, Memory, and Cognition, 34(1), 1-11.

Jackendoff, R. (1997). The architecture of the language faculty. MIT Press.

McElree, B., Traxler, M. J., Pickering, M. J., Seely, R. E., y Jackendoff, R. (2001). Reading time evidence for enriched composition. Cognition, 78(1), B17-B25.

Pustejovsky, J. (1991). The generative lexicon. Computational Linguistics, 17(4), 409-441.

Pustejovsky, J. (1995). The generative lexicon. MIT Press.

Pylkkänen, L., y McElree, B. (2006). The syntax-semantics interface: On-line composition of sentence meaning. En M. J. Traxler y M. A. Gernsbacher (Eds.), Handbook of psycholinguistics (2.ª ed.). Elsevier.

Recanati, F. (2004). Literal meaning. Cambridge University Press.

Traxler, M. J., McElree, B., Williams, R. S., y Pickering, M. J. (2005). Context effects in coercion: Evidence from eye movements. Journal of Memory and Language, 53(1), 1-25.

Traxler, M. J., Pickering, M. J., y McElree, B. (2002). Coercion in sentence processing: Evidence from eye-movements and self-paced reading. Journal of Memory and Language, 47(4), 530-547.

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