Continuidad referencial entre oraciones
En el discurso Una investigadora entró en la sala. Se sentó junto a la ventana, la interpretación habitual conecta el sujeto tácito de se sentó con la investigadora introducida en la primera oración. Esa conexión parece trivial hasta que se intenta representarla con las herramientas de una semántica puramente oracional. Si la primera oración recibe la traducción existencial estándar ∃x[investigadora(x) ∧ entró(x)], el alcance del cuantificador termina con la oración. Una segunda fórmula con una variable libre para el sujeto de se sentó quedaría fuera de ese alcance. Ligar esa variable exigiría modificar la arquitectura del análisis, mientras que el discurso natural no muestra dificultad alguna, porque introduce un individuo y luego sigue hablando de él.
Este desajuste fue uno de los motores históricos de la semántica dinámica y, en particular, de la teoría de representación del discurso (Discourse Representation Theory, DRT), que Kamp (1981) propuso y que Kamp y Reyle (1993) desarrollaron de manera sistemática. El problema consiste en explicar cómo ciertas expresiones introducen entidades que permanecen disponibles para expresiones posteriores, por qué esa disponibilidad depende de la estructura del discurso y por qué puede atravesar fronteras oracionales sin coincidir con el alcance sintáctico de un cuantificador.
El texto LS-061 trató la presuposición como una operación sensible al estado informativo del contexto. Este capítulo aplica una idea emparentada a la referencia anafórica. El significado de una expresión puede exceder su condición de verdad local, porque también modifica los recursos referenciales disponibles para la continuación del discurso. Las estructuras de representación discursiva son objetos teóricos, cuyo interés reside en que permiten formular con precisión restricciones que una semántica de oraciones aisladas deja opacas. Nada de ello implica que el lenguaje opere realmente mediante las cajas de la DRT.
Correferencia, ligamiento y anáfora discursiva
Antes de introducir el formalismo es necesario separar fenómenos que la palabra anáfora suele agrupar. En Martaᵢ dijo que ellaᵢ llegaría temprano, el pronombre ella puede interpretarse como correferente con Marta. La identidad referencial es compatible con la estructura, aunque su análisis exacto depende de la teoría de los pronombres que se adopte.
En Toda médicaᵢ revisó suᵢ agenda, en cambio, el posesivo covaría con el cuantificador. Ningún individuo particular es el referente común de ambos sintagmas. La lectura pertinente se aproxima a ∀x[médica(x) → revisó(x, agenda-de(x))]. En este caso se habla de ligamiento de variable.
Un tercer patrón aparece cuando el antecedente es indefinido y la relación cruza una frontera oracional, como en Una médica entró. Estaba empapada. El sintagma una médica introduce un individuo que queda discursivamente disponible. La segunda oración continúa con él aunque entre ambas oraciones no exista una relación de ligamiento comparable al mando-c (c-command) de las teorías sintácticas del ligamiento. La DRT se diseñó para captar esta clase de continuidad. Sus nociones básicas son la introducción de referentes discursivos y su accesibilidad posterior.
Un referente discursivo es una variable o marcador dentro de una representación semántica, distinto de la entidad del mundo con la que se relaciona. Según la extensión de la teoría, esa entidad puede ser una persona, un objeto, un evento, un tiempo o una pluralidad.
Los indefinidos y el alcance clásico
La dificultad aparece con especial claridad al comparar Una estudiante encontró un libro. Lo compró con Una estudiante encontró un libro y lo compró. Las dos secuencias tienen interpretaciones muy próximas. En ambas, lo puede depender del libro introducido por un libro. En la segunda, una semántica composicional puede mantener el material dentro de una misma estructura sintáctica. En la primera, la dependencia cruza el punto donde una traducción existencial ordinaria habría cerrado el alcance del cuantificador.
Si la primera oración se traduce como ∃x∃y[estudiante(x) ∧ libro(y) ∧ encontró(x, y)], no basta con añadir después compró(x, y), porque las variables de la segunda fórmula quedarían fuera del alcance de los cuantificadores de la primera. Una opción sería ampliar retrospectivamente el alcance. La otra es reconsiderar qué aporta semánticamente un indefinido durante la construcción del discurso.
Heim (1982) propuso, en su semántica de cambio de archivos, tratar los indefinidos como introductores de nuevos índices en un archivo discursivo. Kamp (1981) llegó por otra vía a una arquitectura muy próxima. En ambas propuestas la interpretación incorpora cambios de estado informativo, además de asignar condiciones de verdad a expresiones cerradas. Un indefinido como un libro aporta una restricción descriptiva y crea un recurso que una expresión posterior puede recuperar. La cuantificación existencial reaparece al evaluar globalmente la estructura, aunque la continuidad anafórica se explica antes, durante la construcción del discurso.
La estructura mínima de una DRS
En su versión básica, una estructura de representación del discurso (Discourse Representation Structure, DRS) es un par ⟨U, Con⟩, donde U es el conjunto de referentes discursivos introducidos y Con el conjunto de condiciones que los restringen. Kamp y Reyle (1993) dibujan las DRS como cajas, con los referentes en la franja superior y las condiciones debajo. Este capítulo usa la notación lineal equivalente [U | Con], con los referentes a la izquierda de la barra y las condiciones a la derecha. La elección gráfica carece de importancia teórica.
Para Una investigadora entró puede construirse la estructura [x | investigadora(x), entró(x)]. Si se añade Se sentó junto a la ventana, la estructura se actualiza como [x | investigadora(x), entró(x), se-sentó(x), junto-a-la-ventana(x)]. La segunda oración no introduce un individuo nuevo, porque su sujeto anafórico recupera el referente x ya disponible.
La interpretación formal conecta esta estructura con modelos. Una DRS elemental es verdadera en un modelo cuando existe una función de anclaje (embedding) que asigna individuos del modelo a sus referentes de manera que se cumplan todas sus condiciones. Los referentes introducidos en la DRS principal reciben así, en términos generales, fuerza existencial en la interpretación global. La ventaja de esta arquitectura es que separa dos momentos que la notación cuantificacional ordinaria tiende a fusionar, la introducción de un referente durante la construcción del discurso y la determinación de las condiciones de verdad de la estructura completa.
Construcción incremental del discurso
La DRT toma en serio la secuencialidad del discurso. Si el estado actual es una DRS K, una oración nueva puede añadir referentes, condiciones o estructuras subordinadas. En Un profesor abrió una carpeta. Dentro había tres informes. Los dejó sobre la mesa, la primera oración introduce al menos dos referentes, con la estructura [x, y | profesor(x), carpeta(y), abrió(x, y)]. La segunda puede introducir una pluralidad asociada a tres informes y relacionarla espacialmente con la carpeta. La tercera recupera esa pluralidad mediante los. La interpretación final depende de que el discurso conserve una historia estructurada de introducciones y relaciones.
La metáfora de la memoria discursiva es útil si se emplea con cautela. La DRS es una memoria formal dentro del modelo. Que el procesamiento humano implemente literalmente una estructura de ese tipo es otra cuestión. El paso de la representación formal al mecanismo cognitivo requiere evidencia independiente, porque una teoría semántica puede explicar patrones de interpretación sin ser una teoría psicológica completa del procesamiento en tiempo real. Esta distinción reaparecerá a lo largo del libro. La DRT caracteriza propiedades semánticas y discursivas, mientras que las preguntas sobre memoria de trabajo, activación, predicción o recuperación en el cerebro pertenecen a otro nivel de explicación.
Introducción y accesibilidad de los referentes
Si todos los referentes mencionados permanecieran disponibles de manera indefinida, la teoría predeciría anáforas imposibles. La DRT introduce por ello una relación estructural de accesibilidad. Compárese Una enfermera entró. Saludó al médico. Ella parecía cansada con No entró ninguna enfermera. #Ella saludó al médico, donde el signo # marca una continuación anómala. En el primer discurso, el indefinido introduce un referente en la DRS principal, que permanece accesible para la continuación. En el segundo, el referente asociado a ninguna enfermera aparece dentro del dominio de una negación, en una estructura del tipo [ | ¬[x | enfermera(x), entró(x)]].
El referente x pertenece a la DRS subordinada bajo la negación y no pasa automáticamente a la DRS principal. Por eso un pronombre posterior no puede recuperarlo mediante la relación anafórica ordinaria que sí opera en el primer ejemplo. Una expresión puede, en suma, introducir un referente de manera local sin convertirlo en un referente disponible de manera global.
La accesibilidad depende de la estructura y es independiente de la proximidad lineal. Un antecedente inmediatamente anterior puede ser inaccesible si está encerrado en una estructura subordinada, mientras que otro más distante puede seguir disponible. Tampoco coincide con la saliencia, porque un referente semánticamente accesible puede ser, por razones pragmáticas, un antecedente poco plausible.
Condicionales y dirección de la accesibilidad
Los condicionales muestran que la accesibilidad tiene dirección. En Si una investigadora encuentra un manuscrito, lo digitaliza, el antecedente introduce dos referentes dentro de una estructura subordinada, que en notación lineal queda como [ | [x, y | investigadora(x), manuscrito(y), encuentra(x, y)] ⇒ [ | digitaliza(x, y)]]. Los referentes del antecedente son accesibles desde el consecuente. Esa relación permite interpretar el sujeto y el objeto anafóricos del consecuente.
Una vez cerrado el condicional, sin embargo, esos mismos referentes no quedan disponibles para una oración independiente. En Si una investigadora encuentra un manuscrito, lo digitaliza. #Después ella lo entrega al archivo, la continuación es extraña, salvo en un contexto especial que fuerce una reinterpretación, porque el condicional no afirma que existan de hecho una investigadora y un manuscrito determinados en el mundo del discurso principal. Una teoría puramente lineal no distinguiría este patrón, en el que los referentes del antecedente son accesibles desde el consecuente y quedan encerrados en el condicional.
La dirección tiene además una motivación semántica. Al evaluar un condicional, cada manera pertinente de verificar el antecedente debe poder extenderse de modo que satisfaga el consecuente. Los valores asignados a los referentes del antecedente están disponibles durante esa extensión. Una vez evaluada toda la condición, en cambio, no queda seleccionado un único valor que pueda reutilizarse globalmente.
Oraciones de burro
El caso clásico es la oración de burro (donkey sentence), llamada así por los ejemplos de Geach (1962) con granjeros y burros. En Si un granjero tiene un burro, lo alimenta, el pronombre lo depende de un burro, aunque el indefinido aparece dentro del antecedente y no lo manda-c en el sentido habitual de las teorías sintácticas del ligamiento. La dependencia anafórica pertinente no puede identificarse, por tanto, con el ligamiento sintáctico.
La DRT introduce referentes para el granjero y el burro en la DRS del antecedente y los hace accesibles al consecuente, en una estructura simplificada del tipo [ | [x, y | granjero(x), burro(y), tiene(x, y)] ⇒ [ | alimenta(x, y)]]. La fuerza cuantificacional global es más compleja que una simple existencia, porque la estructura exige que toda asignación que satisface el antecedente pueda extenderse para satisfacer el consecuente. De ahí el conocido efecto cuasiuniversal de estas oraciones, cuya lectura habitual habla de todo par formado por un granjero y un burro que satisfaga el antecedente. La existencia de un granjero que alimenta a uno de sus burros no basta para hacerlas verdaderas.
La arquitectura dinámica muestra aquí una de sus virtudes. El indefinido conserva un comportamiento local semejante al de un introductor existencial, mientras su interacción con el condicional produce una dependencia que una traducción estática ingenua capta con dificultad. Las lecturas concretas, con todo, dependen de la estructura cuantificacional y del contexto, de modo que este éxito deja pendiente una parte del problema.
Lecturas fuertes y débiles
Si un granjero posee tres burros, Todo granjero que tiene un burro lo alimenta puede exigir que los alimente a los tres o conformarse con que alimente a uno. Muchos contextos favorecen la lectura fuerte, próxima a una cuantificación universal sobre los burros pertinentes. Otros admiten lecturas más débiles.
La relación entre el pronombre de burro y la fuerza cuantificacional varía. Kanazawa (1994) mostró que la disponibilidad de las lecturas fuerte y débil se relaciona de manera sistemática con las propiedades de monotonicidad del determinante. Geurts (2002) encontró experimentalmente que el conocimiento del mundo influye en la interpretación, sobre todo con determinantes no intersectivos como todo. Champollion et al. (2019) relacionan la elección entre lecturas con la pregunta en discusión y con los fenómenos de homogeneidad y no maximalidad conocidos por el estudio de los plurales definidos. Según su análisis, el fenómeno requiere combinar la semántica dinámica con una teoría de las pluralidades y con la pragmática del discurso.
Esto tiene una consecuencia metodológica. Que la DRT represente con precisión la dependencia entre el pronombre y el indefinido no implica que su versión básica determine todas las lecturas de cuantificación dependiente observadas. La teoría resuelve una parte del problema y deja abierta otra.
Semántica de cambio de archivos
Por la misma época, la tesis doctoral de Heim (1982) desarrolló una semántica de cambio de archivos (File Change Semantics) estrechamente relacionada con la DRT. Su metáfora es un archivo compuesto por fichas. Cuando aparece un indefinido se abre una ficha nueva, a la que se añade la información predicativa. Una expresión definida o pronominal requiere, en determinadas condiciones, una ficha ya disponible que satisfaga las restricciones apropiadas. En Una mujer compró una bicicleta. La guardó en el garaje, el primer enunciado añade al archivo un índice para una mujer y otro para una bicicleta. La segunda oración recupera el índice asociado a la bicicleta.
La formulación exacta de Heim excede esta metáfora, aunque la intuición es útil porque cambia la pregunta semántica. A la pregunta por los mundos en que una oración es verdadera se agrega otra, sobre la transformación que una expresión produce en un estado de información.
La relación con el texto LS-061 es directa. Presuposiciones y anáforas pueden modelarse como restricciones sobre estados informativos, aunque eso no obliga a identificarlas. Una presuposición puede exigir que cierta información ya esté satisfecha, un indefinido puede introducir un índice nuevo y un pronombre puede requerir un antecedente accesible. La arquitectura dinámica describe estas dependencias contextuales con un lenguaje común. Van der Sandt (1992) y Geurts (1999) llevaron la relación más lejos al tratar las propias presuposiciones como anáforas que buscan antecedente dentro de una DRS.
Lógica dinámica de predicados
Groenendijk y Stokhof (1991) propusieron la lógica dinámica de predicados (Dynamic Predicate Logic, DPL), que persigue objetivos próximos a los de la DRT sin postular un nivel representacional intermedio. En la lógica de predicados clásica, una fórmula denota una condición de verdad respecto de una asignación. En la DPL, una fórmula denota una relación entre asignaciones de entrada y asignaciones de salida, de modo que el significado adquiere un componente transformacional.
La cuantificación existencial puede introducir un valor para una variable y dejarlo disponible para el material posterior. Una secuencia como Una estudiante llegó. Sonrió se modela entonces mediante una composición dinámica en la que la asignación de x producida durante la primera parte sigue disponible en la segunda.
La conjunción dinámica deja de comportarse, por ello, como la conjunción clásica. En lógica clásica p ∧ q ≡ q ∧ p, mientras que en una semántica dinámica el orden puede afectar qué variables o qué información están disponibles. Un hombre entró y se sentó y la secuencia artificialmente invertida Se sentó y un hombre entró comparten sus condiciones descriptivas y difieren en la dependencia anafórica que producen. La dinámica introduce una asimetría de actualización que la equivalencia clásica de la conjunción no registra. La DRT y la DPL comparten así la idea de que la semántica del discurso debe dar cuenta de los potenciales de continuación que cada expresión deja abiertos, junto con la información que aporta, aunque la implementan de maneras distintas.
Accesibilidad y selección del antecedente
En Laura habló con Sofía después de la reunión. Ella estaba preocupada, tanto Laura como Sofía están disponibles en el discurso. La teoría de la accesibilidad determina que ambos referentes son candidatos legítimos y deja sin decidir cuál corresponde a ella.
La resolución efectiva depende de muchos factores. Intervienen rasgos gramaticales como el género y el número, junto con la estructura sintáctica. Cuentan también los roles discursivos, la prominencia temática, el orden de mención y la estructura informativa. La coherencia causal, las expectativas sobre el mundo y el conocimiento compartido orientan la elección. En el habla se suma la prosodia. Estos factores no se aplican según un orden fijo. Su enumeración muestra que la accesibilidad y la selección del antecedente son problemas distintos.
La DRT establece principalmente qué referentes se encuentran dentro del dominio semántico pertinente. La pragmática y otras dimensiones de la gramática ayudan a elegir entre los candidatos accesibles. Incluso esa división es una idealización, porque cada teoría distribuye las responsabilidades de manera diferente. Una teoría formal de la anáfora puede imponer restricciones de posibilidad sin determinar por completo las preferencias de los hablantes. Exigirle que prediga toda preferencia interpretativa confunde ambos problemas.
Negación, disyunción y condicionales
La accesibilidad se vuelve especialmente informativa cuando se comparan operadores. En No llegó un mensajero. #Él dejó un paquete, el referente introducido bajo la negación no queda disponible fuera de ella. En O una médica llama o un enfermero escribe. #Ella deja un mensaje, el primer disyunto no establece globalmente la existencia de una médica, de modo que un pronombre posterior no puede dar por fijado ese referente. En Si llega una médica, ella firma el formulario, el referente introducido en el antecedente sí es accesible desde el consecuente.
Estas diferencias parecen arbitrarias si el discurso se concibe como una lista de entidades mencionadas. Pierden ese carácter cuando se lo trata como una estructura de alternativas y dependencias. La negación describe la ausencia de una configuración. La disyunción mantiene abiertas varias alternativas sin afirmar ninguna, mientras que el antecedente de un condicional aporta asignaciones hipotéticas que deben poder extenderse al consecuente. Las condiciones de accesibilidad de la teoría formal codifican esas diferencias.
Subordinación modal
La modalidad plantea una de las extensiones más estudiadas del problema. En Paula podría comprar un coche. Tendría que asegurarlo, la primera oración no afirma que exista actualmente un coche comprado por Paula, porque el referente aparece dentro de una posibilidad modal. Aun así, lo puede seguir hablando del coche hipotético en la segunda oración.
Roberts (1989) llamó subordinación modal (modal subordination) a este patrón. La segunda oración se interpreta subordinada al escenario modal que establece la primera. El pronombre recupera un individuo que existe en los mundos o situaciones compatibles con la posibilidad introducida, sin que haya un individuo actual disponible globalmente. El contexto discursivo incluye, por tanto, estructuras hipotéticas, contrafactuales, deónticas y actitudinales, además de las entidades cuya existencia el hablante ha afirmado.
En Andrés quiere comprar una casa. Tendría que reformarla, la casa pertenece al contenido de un deseo y puede no existir en el mundo actual. La continuación anafórica es, aun así, natural. Las extensiones de la DRT a la modalidad y a las actitudes mantienen separados los espacios de evaluación y establecen cuándo un referente interno sigue siendo accesible bajo una subordinación apropiada. La disponibilidad anafórica queda así relativizada a un dominio modal.
Plurales, antecedentes divididos y referentes construidos
La anáfora no se limita a recuperar un único referente introducido previamente. En Una médica entró. Poco después llegó un enfermero. Se sentaron a revisar los informes, el sujeto tácito plural de se sentaron no corresponde individualmente a la médica ni al enfermero, porque el discurso construye una pluralidad a partir de dos antecedentes distintos. El fenómeno recibe el nombre de antecedentes divididos (split antecedents). Obliga a ampliar una teoría que solo permitiera seleccionar un referente singular ya existente. Las versiones plurales de la DRT pueden introducir sumas o referentes plurales derivados de referentes previamente accesibles.
Otro caso aparece cuando una expresión cuantificada permite la referencia plural posterior, como en Varias estudiantes presentaron ponencias. Después fueron a cenar. La continuación requiere representar la pluralidad pertinente. Kamp y Reyle (1993) dedicaron un capítulo completo de su manual a la semántica del plural, porque la continuidad discursiva interactúa con la distributividad, la colectividad y la cuantificación. Una teoría de la anáfora necesita especificar, junto con el antecedente que puede recuperarse, el tipo de objeto semántico que queda disponible para la continuación.
Anáfora hacia eventos, proposiciones y objetos abstractos
Los referentes discursivos pueden ser también entidades distintas de los individuos concretos. En El director canceló la reunión. Eso sorprendió a todos, el demostrativo eso puede referirse al hecho o al evento de que el director cancelara la reunión. En El comité rechazó la propuesta. La decisión será revisada mañana, el sintagma la decisión establece una relación anafórica con un contenido que ningún sintagma nominal correferencial había introducido. Estas dependencias motivaron extensiones de la semántica del discurso hacia los objetos abstractos y las relaciones discursivas. Asher (1993) mostró que la referencia discursiva puede requerir objetos proposicionales, eventos, hechos y otros contenidos estructurados.
El texto LS-063 retoma una distinción que aparece aquí. No toda expresión definida recupera un individuo mencionado de manera explícita, porque a veces la interpretación depende de una inferencia puente o asociativa (bridging). En Entramos en una iglesia. El altar estaba cubierto de flores, el sintagma el altar carece de antecedente nominal previo. Su interpretación depende del conocimiento estructurado sobre las iglesias y de la situación discursiva. La frontera entre anáfora estricta, definitud, acomodación e inferencia puente impide reducir una teoría de la referencia discursiva a la búsqueda de cadenas de correferencia superficial.
Alternativas a la anáfora dinámica
La semántica dinámica comparte el terreno con otras explicaciones de los pronombres. Evans (1977) introdujo la noción de pronombre de tipo E (E-type), cuya referencia queda fijada por el contenido de la cláusula que contiene su antecedente. Desarrollos posteriores implementaron esa idea tratando ciertos pronombres como descripciones definidas encubiertas. Heim (1990) examinó una versión de ese análisis basada en situaciones. Elbourne (2005) propuso una teoría en la que pronombres y descripciones definidas reciben un tratamiento unificado dentro de una semántica de situaciones. Para Un hombre entró. Se sentó, el pronombre tácito podría analizarse aproximadamente como «el hombre que entró», con el contenido descriptivo recuperado del contexto.
La competencia entre análisis dinámicos y descriptivos tiene interés porque ambos pueden captar algunos de los mismos datos mediante mecanismos diferentes. Un patrón de interpretación no basta para identificar una arquitectura teórica única. Las preguntas que permiten discriminar entre ambos enfoques se refieren a cuánto contenido descriptivo parece recuperar el pronombre, a la explicación de las lecturas fuertes y débiles y al comportamiento bajo modalidad. También importan la interacción con la unicidad y la maximalidad, las predicciones en contextos cuantificacionales complejos y el tratamiento de la elipsis y de las lecturas laxas (sloppy). La DRT ha sido una teoría muy productiva. Su éxito, sin embargo, deja abierta la cuestión de si todo pronombre es literalmente una variable ligada a un marcador discursivo.
Precisión referencial en la documentación clínica
La utilidad de estas distinciones puede verse en un ejemplo clínico, sin convertir la semántica en diagnóstico. Supongamos que una nota original dice La paciente refiere escuchar una voz femenina por las noches. Dice que la reconoce como la voz de su madre. El sujeto tácito de dice se recupera naturalmente como la paciente. El pronombre la de la reconoce recupera la voz femenina. La descripción la voz de su madre añade una caracterización que la nota atribuye a la paciente.
Una reformulación defectuosa sería La paciente escucha a su madre por las noches. En ella se ha perdido la arquitectura de fuentes y referentes. El original distingue una paciente x, una experiencia auditiva o voz y y una atribución de identidad realizada por x, que reconoce y como la voz de su madre. La reescritura identifica y con la madre como individuo y elimina el verbo de atribución. Con ello modifica la referencia y aumenta el compromiso del redactor con la identificación del referente. Se trata de un error semántico y discursivo con consecuencias clínicas.
Una representación esquemática que conserve esas distinciones sería [x, y, z | paciente(x), voz-femenina(y), refiere-escuchar(x, y), madre-de(z, x), reconoce-como-voz-de(x, y, z)]. No pretende formalizar una historia clínica completa. Muestra que seguir con cuidado las cadenas referenciales ayuda a conservar la atribución de cada contenido a su fuente. El análisis va del dato lingüístico a la descripción referencial y solo después a la interpretación, sin saltar desde una expresión anafórica a una conclusión ontológica o clínica.
Alcance y límites de la perspectiva dinámica
La DRT y la semántica dinámica mostraron que algunos fenómenos del significado dependen de la evolución estructurada del contexto. En particular, explican por qué los indefinidos pueden ser antecedentes a través de fronteras oracionales y por qué operadores como la negación y el condicional alteran la disponibilidad posterior de esos referentes. Permiten, además, estudiar en una misma arquitectura la anáfora, la cuantificación, la presuposición, la modalidad, la temporalidad y la continuidad discursiva, fenómenos que parecían desconectados.
Varios problemas siguen abiertos. La resolución entre múltiples antecedentes accesibles y la integración del conocimiento enciclopédico en las relaciones puente exceden las condiciones de accesibilidad. Las lecturas fuertes y débiles de la anáfora de burro, la pluralidad con dependencia acumulativa y la subordinación modal compleja carecen todavía de un tratamiento consensuado. Tampoco está resuelta la interacción entre la prosodia, la estructura informativa y la referencia, ni la relación entre la representación semántica y el procesamiento cognitivo.
Los datos experimentales agregan una dificultad. Geurts (2002) llegó a sugerir, a partir de sus resultados, que una oración de burro puede recibir un valor de verdad sin tener una lectura definida. Una teoría tiene que explicar esos patrones sin convertir cada preferencia en una regla categórica de la gramática.
La definitud, los indefinidos y las descripciones definidas están en el origen de este problema. El texto LS-063 los estudia con atención a lo que presupone el artículo definido y a cómo se establece su referente en contexto.
Referencias
Asher, N. (1993). Reference to abstract objects in discourse. Kluwer Academic Publishers.
Champollion, L., Bumford, D., y Henderson, R. (2019). Donkeys under discussion. Semantics and Pragmatics, 12, artículo 1.
Elbourne, P. D. (2005). Situations and individuals. MIT Press.
Evans, G. (1977). Pronouns, quantifiers, and relative clauses (I). Canadian Journal of Philosophy, 7(3), 467-536.
Geach, P. T. (1962). Reference and generality: An examination of some medieval and modern theories. Cornell University Press.
Geurts, B. (1999). Presuppositions and pronouns. Elsevier.
Geurts, B. (2002). Donkey business. Linguistics and Philosophy, 25(2), 129-156.
Groenendijk, J., y Stokhof, M. (1991). Dynamic predicate logic. Linguistics and Philosophy, 14(1), 39-100.
Heim, I. (1982). The semantics of definite and indefinite noun phrases [Tesis doctoral, University of Massachusetts Amherst].
Heim, I. (1990). E-type pronouns and donkey anaphora. Linguistics and Philosophy, 13(2), 137-177.
Kamp, H. (1981). A theory of truth and semantic representation. En J. Groenendijk, T. Janssen y M. Stokhof (Eds.), Formal methods in the study of language (pp. 277-322). Mathematisch Centrum.
Kamp, H., y Reyle, U. (1993). From discourse to logic. Kluwer.
Kanazawa, M. (1994). Weak vs. strong readings of donkey sentences and monotonicity inference in a dynamic setting. Linguistics and Philosophy, 17(2), 109-158.
Roberts, C. (1989). Modal subordination and pronominal anaphora in discourse. Linguistics and Philosophy, 12(6), 683-721.
van der Sandt, R. A. (1992). Presupposition projection as anaphora resolution. Journal of Semantics, 9(4), 333-377.