LS-037 / Semántica y pragmática

Significado, referencia y condiciones de verdad

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  1. El problema inicial de la semántica
  2. Sentido y referencia
  3. Denotación, extensión e intensión
  4. Condiciones de verdad
  5. Composicionalidad
  6. Verdad, lenguaje objeto y metalenguaje
  7. Descripciones definidas
  8. Indexicales y contexto
  9. Referencia vacía, identidad y contextos opacos
  10. Inferencia semántica
  11. Verdad, evidencia y justificación
  12. Contenido proposicional en la documentación clínica
  13. Definiciones operacionales en la escritura científica
  14. Distribución, anclaje y verdad en los modelos de lenguaje
  15. Internalismo y externalismo
  16. Análisis de ejemplos
  17. Referencias

DESARROLLO COMPLETO · BIBLIOGRAFÍA INCLUIDA

El problema inicial de la semántica

La sintaxis estudia cómo se organizan las expresiones; la semántica pregunta qué significan. La pregunta es más compleja de lo que su formulación sugiere. La Luna es un satélite de la Tierra se comprende sabiendo algo sobre los dos cuerpos nombrados y sobre la relación que el predicado expresa. El lucero de la mañana es el lucero de la tarde complica el cuadro, porque ambas expresiones designan Venus y la oración informa a quien desconocía esa identidad. Sherlock Holmes vive en Baker Street se comprende pese a que el nombre carece de referente histórico. Si París estuviera en Chile, estaría en Sudamérica se entiende con un antecedente falso.

Estos casos muestran que el significado no se reduce a una correspondencia entre palabras y objetos del mundo. La semántica necesita distinguir varias dimensiones, entre ellas la referencia, el sentido, la denotación, la extensión, la intensión, las condiciones de verdad y la composición. El capítulo pregunta qué debe conocer un hablante para comprender una expresión y cómo se relaciona ese conocimiento con el mundo.

Sentido y referencia

Una primera intuición identifica el significado de un nombre con aquello a lo que remite. Santiago designa una ciudad y ahí terminaría el asunto. La identidad entre las dos designaciones de Venus muestra el límite de esa propuesta, porque El lucero de la mañana es el lucero de la mañana resulta trivial y El lucero de la mañana es el lucero de la tarde transmite información pese a que los dos términos designan el mismo planeta.

Frege (1892) resolvió el problema distinguiendo el sentido de la referencia. Una expresión presenta su referente de una manera determinada, de modo que dos expresiones pueden compartir referente y diferir en el modo de presentación. La distinción explica por qué una identidad puede ser informativa y por qué conocer el referente de una expresión no equivale a conocer su significado.

El debate se prolongó en la teoría de los nombres propios. Una posición descriptivista asocia Aristóteles con descripciones como la de haber sido maestro de Alejandro o autor de ciertos tratados. Kripke (1980) objetó las versiones fuertes de esa posición con el argumento de que el nombre seguiría designando al mismo individuo aunque varias de esas descripciones resultaran falsas. Propuso en cambio tratar los nombres como designadores rígidos, expresiones que designan al mismo individuo en todos los mundos posibles donde ese individuo existe. Aristóteles podría no haber sido maestro de Alejandro es una oración coherente, lo que resulta difícil de explicar si el nombre significara esa descripción.

Denotación, extensión e intensión

La semántica formal escribe la denotación de una expresión entre dobles corchetes. Un nombre propio denota un individuo, con ⟦María⟧ = m. Un predicado denota un conjunto, con ⟦médico⟧ igual al conjunto de los individuos que son médicos. La notación permite construir significados de forma sistemática a partir de sus partes.

La extensión de un predicado es el conjunto de entidades a las que se aplica en un mundo o una situación determinados. Depende, por tanto, de cómo es el mundo y cambia cuando cambian los hechos. El significado de médico permanece estable aunque el conjunto de los médicos varíe de un año a otro, lo que muestra que el significado no puede identificarse con la extensión actual.

Los predicados sin extensión confirman el punto. Unicornio tiene extensión vacía en el mundo real y conserva su significado, como muestra la comprensión de Los unicornios tienen un cuerno. La semántica necesita, por eso, una noción más abstracta.

Esa noción es la intensión, que puede entenderse como una función que asigna una extensión a cada mundo posible. Para presidente de Chile, la función determina quién satisface la descripción en cada circunstancia, aunque el individuo varíe. Un mundo posible es una herramienta para representar maneras en que las cosas podrían ser, más que un universo físicamente existente en algún lugar, que el capítulo 30 ya empleó para la modalidad. Las intensiones permiten separar el significado de la extensión contingente, distinción que Montague (1974) convirtió en la base de una semántica formal del lenguaje natural y que las presentaciones actuales de la semántica intensional siguen desarrollando (von Fintel y Heim, 2011).

Condiciones de verdad

Una tradición central sostiene que comprender una oración declarativa implica saber bajo qué condiciones sería verdadera. Entender La nieve es blanca no exige comprobar el estado del mundo. Exige saber qué tendría que ocurrir para que la oración fuera verdadera. La formulación canónica establece que la oración es verdadera si y solo si la nieve es blanca, enunciado que parece circular en lenguaje ordinario y que permite conectar la estructura lingüística con condiciones del mundo cuando se distingue con cuidado el lenguaje estudiado del lenguaje en que se habla de él.

El enfoque tiene un alcance definido. Juan dejó de fumar presupone que Juan fumaba antes, contenido que se comporta de manera distinta del contenido asertado. ¿Vienes? y Cierra la puerta carecen de condiciones de verdad en el mismo sentido que una declarativa. La semántica veritativo-condicional explica especialmente bien el contenido proposicional de las declarativas y requiere herramientas adicionales para el resto, que los capítulos siguientes irán introduciendo.

El contenido susceptible de ser verdadero o falso recibe el nombre de proposición. La distinción entre la oración española, su traducción a otra lengua y la proposición compartida permite explicar cómo dos lenguas expresan contenidos equivalentes con formas distintas. En semántica intensional, una proposición se representa como el conjunto de mundos en que es verdadera, de modo que su verdad en el mundo actual equivale a la pertenencia de ese mundo al conjunto. El estatuto ontológico de las proposiciones sigue discutido, cuestión que el análisis lingüístico no necesita resolver.

El español presenta un caso donde las condiciones de verdad interactúan con la gramática. Juan es nervioso y Juan está nervioso difieren en el tipo de propiedad atribuida, porque la primera describe una característica del individuo y la segunda, un estado episódico. Carlson (1977) formalizó esa oposición entre predicados de individuo y predicados de estadio, distinción que el sistema de cópulas del español marca de manera sistemática y que en inglés queda en buena parte implícita.

La noción de intensión permite además plantear con claridad una pregunta que atraviesa la psiquiatría. Kripke (1980) y Putnam (1975) analizaron términos como agua u oro como nombres de clases naturales, cuya referencia queda fijada por la naturaleza de la sustancia y no por las creencias del hablante. Trasladar ese análisis a categorías como depresión exige decidir si designan clases con una estructura causal común o construcciones definidas por criterios acordados. La respuesta afecta a lo que un término diagnóstico afirma, porque un nombre de clase natural promete un referente independiente de la definición vigente y un término operacional promete solo la aplicación consistente de un criterio.

Composicionalidad

El principio de composicionalidad sostiene que el significado de una expresión compleja depende del significado de sus partes y del modo en que esas partes se combinan. El perro mordió al hombre y El hombre mordió al perro contienen las mismas palabras con estructuras distintas y sus condiciones de verdad difieren. El conocimiento del léxico no basta, por tanto, sin el de las reglas de combinación.

El mecanismo se hace explícito con la notación lambda. Si ⟦duerme⟧ = λx.DORMIR(x) y ⟦María⟧ = m, la combinación de ambas expresiones produce DORMIR(m), porque la función se aplica al argumento. Un predicado de dos argumentos se representa como λy.λx.ADMIRAR(x, y), que se combina primero con el objeto y después con el sujeto hasta obtener ADMIRAR(m, j) para María admira a Juan. La semántica composicional se acopla así a la estructura argumental estudiada en el capítulo 28. Lewis (1970) argumentó que un tratamiento de este tipo hace innecesario postular un nivel de representación semántica desconectado de la sintaxis.

Buena parte del vocabulario clínico plantea, por último, un problema de vaguedad. Adjetivos como leve, moderado o grave carecen de un límite preciso, por lo que existen casos donde ninguna asignación es claramente correcta o incorrecta. Kennedy (2007) distinguió dos tipos de adjetivos graduables. Los relativos fijan su estándar según la clase de comparación; los absolutos quedan anclados en un extremo de la escala. La distinción explica por qué un punto de corte en un instrumento no elimina la vaguedad del término que traduce, ya que solo estipula dónde se traza la frontera para un propósito determinado.

Verdad, lenguaje objeto y metalenguaje

Una intuición clásica sostiene que una proposición es verdadera cuando corresponde con cómo son las cosas. La filosofía dispone de varias teorías de la verdad, entre ellas las correspondentistas, las coherentistas, las pragmatistas y las deflacionarias. La semántica formal puede emplear valores de verdad sin adoptar una metafísica completa. Para sus fines basta con una noción operativa de verdad.

Tarski (1944) formuló una concepción semántica de la verdad para lenguajes formales, con el esquema según el cual la oración entrecomillada es verdadera si y solo si se cumple lo que la oración dice. El lado izquierdo menciona la oración; el derecho usa el lenguaje para describir el mundo. La distinción entre lenguaje objeto y metalenguaje es indispensable para evitar paradojas y para analizar el lenguaje con el lenguaje.

La confusión entre uso y mención produce errores elementales. Santiago tiene ocho letras es falsa si el nombre designa la ciudad y verdadera si se habla de la palabra escrita, que las comillas permiten identificar. En la escritura académica, marcar esa diferencia con comillas o cursivas evita ambigüedades que ningún contexto resuelve después.

Descripciones definidas

Russell (1905) planteó el problema con el ejemplo del actual rey de Francia, expresión que carece de referente. Si una descripción definida funcionara como un nombre, la oración El actual rey de Francia es calvo carecería de significado. Russell propuso analizarla mediante cuantificación, con tres condiciones que afirman la existencia de al menos un rey de Francia, su unicidad y la atribución del predicado, de modo que la oración resulta falsa cuando no existe tal individuo.

Strawson (1950) objetó ese tratamiento. Sostuvo que en muchos usos la oración presupone la existencia del referente, de manera que el fallo de la presuposición deja el enunciado sin valor de verdad determinado, más que convertirlo en falso. El desacuerdo abrió una línea de trabajo sobre la presuposición que la pragmática desarrolla con herramientas propias. El problema reaparece en cualquier texto donde un artículo definido introduce una entidad cuya existencia no está establecida.

Indexicales y contexto

Yo estoy aquí ahora no tiene denotación completa sin parámetros contextuales que fijen el hablante, el lugar y el momento. El contexto puede representarse como una tupla de coordenadas; la denotación de yo en un contexto corresponde al hablante de ese contexto.

Kaplan (1989) distinguió dos niveles en estas expresiones. El carácter es la regla estable asociada con la forma lingüística, que instruye a buscar el hablante del contexto; el contenido es lo que la expresión aporta en un uso concreto y cambia con él. Si María dice Yo estoy cansada, el pronombre designa a María; si lo dice Juan, designa a Juan, con el mismo carácter en ambos casos. La distinción muestra que la semántica necesita una interfaz explícita con el contexto, asunto que el capítulo 40 retoma al tratar la deixis.

Referencia vacía, identidad y contextos opacos

Sherlock Holmes vive en Baker Street se comprende sin dificultad y puede evaluarse como correcta dentro de la ficción. Las teorías disponibles tratan los nombres vacíos de maneras distintas, con entidades ficticias, operadores de ficción o contextos intensionales, sin que el análisis lingüístico dependa de resolver esa ontología. El caso muestra que la comprensión no exige una referencia real en todos los casos. Lo mismo vale para el discurso científico hipotético, donde un término como partícula hipotética X permite razonar sin referente conocido.

La identidad autoriza la sustitución en contextos extensionales. Si las dos designaciones remiten a Venus, las oraciones que atribuyen a una de ellas la propiedad de ser un planeta tienen el mismo valor de verdad. La sustitución falla, en cambio, dentro de contextos de actitud proposicional. De Ana cree que el lucero de la mañana es visible no se sigue Ana cree que el lucero de la tarde es visible, porque Ana puede desconocer la identidad. Los contextos de creencia, deseo y conocimiento son intensionales u opacos a ciertas sustituciones, propiedad central para el lenguaje sobre estados mentales.

Inferencia semántica

Ciertas inferencias dependen únicamente del significado y de la estructura. De Todos los cardiólogos son médicos y Ana es cardióloga se sigue Ana es médica, con una forma lógica que combina una implicación universal con una premisa singular. La semántica formal estudia qué inferencias quedan garantizadas por el significado.

Una oración entraña otra cuando todo mundo en que la primera es verdadera hace verdadera también la segunda. Juan asesinó a Pedro entraña Pedro murió bajo la interpretación literal convencional, mientras que la implicación inversa no se sostiene, porque una muerte admite muchas causas. La relación es asimétrica. Distinguirla de la simple asociación entre ideas evita atribuir a un texto compromisos que nunca contrajo.

Dos proposiciones son contradictorias cuando no pueden ser verdaderas a la vez en el mismo mundo. Juan está vivo y Juan está muerto lo son bajo una misma referencia temporal y dejan de serlo cuando los intervalos difieren, como en la descripción de alguien que vivió hasta cierto año. La representación necesita, por tanto, incluir los parámetros temporales adecuados, según se vio en el capítulo 30.

Verdad, evidencia y justificación

Una proposición verdadera puede estar mal justificada. Quien afirma que está lloviendo sin mirar por la ventana puede acertar por casualidad, con una creencia verdadera y sin fundamento. Una proposición bien justificada puede resultar falsa, sin que el descubrimiento posterior anule retrospectivamente la calidad de la evidencia disponible en su momento.

La semántica estudia condiciones de verdad; la epistemología estudia además la evidencia, la justificación y el conocimiento. Mantener separadas la verdad, la certeza y el grado de apoyo empírico es indispensable en la investigación clínica, donde un resultado puede ser correcto con un diseño débil o incorrecto con un diseño impecable.

Contenido proposicional en la documentación clínica

El paciente cree que lo vigilan afirma la existencia de una actitud, representable como CREER(paciente, p), sin afirmar el contenido p. Suprimir el verbo de actitud produce un enunciado semánticamente distinto, según mostró el capítulo 32 desde la sintaxis de la subordinación. La verdad de la atribución y la verdad del contenido son cuestiones independientes, porque un paciente puede tener una creencia falsa y el registro de esa creencia puede ser perfectamente verdadero.

La referencia también forma parte del contenido clínicamente pertinente. Ellos me siguen exige determinar quiénes son los designados, que pueden ser personas identificadas, funcionarios, desconocidos o entidades sin identificar. Una ficha que sustituya el pronombre por un término como perseguidores ha incorporado una interpretación que el enunciado original no contenía.

El léxico presenta un problema análogo. Un paciente que describe su experiencia como un vacío puede referirse a una ausencia afectiva, a una falta de sentido, a una sensación corporal o a una metáfora espacial. Asignar a la palabra una definición técnica sin explorar el uso concreto sustituye el significado del hablante por el del clínico, con consecuencias sobre la descripción y sobre el diagnóstico.

Definiciones operacionales en la escritura científica

Un concepto puede definirse enumerando los casos que abarca o especificando los criterios que un caso debe cumplir. La primera vía produce una definición extensional; la segunda, una definición intensional. Cuando un protocolo establece que se considerará respuesta una reducción de al menos la mitad en una escala determinada, construye una categoría operacional, sin descubrir una clase natural.

De ahí se sigue una advertencia sobre las etiquetas. Términos como depresión, respuesta o remisión funcionan en un artículo como variables operacionales, de suerte que la depresión medida por una escala no equivale al fenómeno clínico completo que el término designa en otros contextos. Distinguir el nombre, el criterio operacional y el referente teórico evita que una convención de medición se transforme en una afirmación sustantiva.

Las condiciones de verdad aportan además un criterio de precisión. El tratamiento mejora significativamente la salud integral deja indeterminado qué observaciones la harían verdadera o falsa. A las ocho semanas, el grupo tratado mostró una reducción media de cuatro puntos en la escala X frente a placebo especifica el momento, la magnitud, el instrumento y la comparación. La diferencia entre ambas formulaciones es semántica y metodológica, más que estilística.

Distribución, anclaje y verdad en los modelos de lenguaje

Los modelos de lenguaje aprenden representaciones a partir de la distribución de las palabras en los textos, según la intuición de que una palabra se conoce por la compañía que mantiene. Esa información captura buena parte del uso y no resuelve la referencia, porque un sistema puede aprender cómo se emplea el nombre de una ciudad sin mantener ninguna conexión causal con ella.

El problema recibió una formulación precisa hace décadas. Harnad (1990) planteó cómo adquieren los símbolos una conexión no puramente simbólica con aquello que significan. Su formulación señala que relacionar signos con signos no equivale a relacionar signos con el mundo. Los sistemas multimodales modifican en parte el planteamiento al incorporar imágenes, audio o acción, sin disolver la cuestión de fondo.

De ahí se sigue una distinción que la evaluación debe respetar. Un modelo puede asignar alta probabilidad a una oración falsa porque es lingüísticamente plausible, como ocurre con afirmaciones erróneas sobre capitales o fechas que suenan naturales. La probabilidad de una secuencia y la verdad de lo que afirma son magnitudes distintas. Cuando un sistema produce una afirmación falsa y bien formada, el problema no está en el significado, que es plenamente interpretable, ya que afecta a la correspondencia con el mundo o con la fuente. La evaluación debe separar, por tanto, la fluidez, la coherencia interna y la verdad factual.

Internalismo y externalismo

Una disputa filosófica de fondo pregunta si el significado depende sobre todo de los estados internos del hablante o de sus relaciones con el entorno. Putnam (1975) argumentó con el experimento mental de la Tierra Gemela que dos hablantes internamente idénticos podrían referirse a sustancias distintas por diferencias en su entorno, de donde concluyó que los significados no están únicamente en la cabeza.

Burge (1979) añadió una dimensión social. Un hablante puede usar un término técnico sin dominar su definición, mientras la comunidad de especialistas contribuye a fijar su significado. El ejemplo clásico es el de un paciente que emplea un nombre de enfermedad con una comprensión parcial de los criterios médicos que lo definen. La observación es especialmente pertinente para la terminología científica, donde la competencia se distribuye socialmente y ningún hablante necesita poseer el conocimiento completo asociado con cada palabra que utiliza.

Análisis de ejemplos

El procedimiento básico puede aplicarse a El médico que evaluó a Juan llegó tarde. El primer paso identifica las expresiones referenciales, que son la descripción definida y el nombre propio; el segundo, los predicados de evaluar y de llegar tarde; el tercero compone las relaciones como EVALUAR(médico, Juan) y LLEGAR_TARDE(médico). El cuarto establece las condiciones de verdad, que exigen la existencia del médico pertinente, la evaluación y la tardanza. El quinto identifica las presuposiciones potenciales, porque el artículo definido presupone que el interlocutor puede identificar al individuo en el contexto.

Un ejemplo intensional muestra el límite del procedimiento anterior. María cree que Juan está enfermo no se evalúa comprobando el estado de salud de Juan, porque su verdad depende de que María tenga la creencia correspondiente. Juan puede estar enfermo o sano sin que eso decida el valor de verdad de la oración principal.

Un ejemplo de referencia vacía cierra el recorrido. El unicornio del jardín está dormido recibe tratamientos distintos según la teoría, que puede declararla falsa, considerarla fallida por presuposición o evaluarla dentro de una ficción. La estructura lingüística es comprensible en todos los casos; la dificultad está en la relación con la referencia y el contexto. La semántica y la ontología deben mantenerse, por tanto, separadas.

El capítulo 38 estudia las relaciones léxicas y los campos semánticos, con la sinonimia, la antonimia, la hiponimia y la polisemia, además de la diferencia entre un campo semántico propiamente lingüístico y las asociaciones clínicas o culturales que un término arrastra.

Referencias

Burge, T. (1979). Individualism and the mental. Midwest Studies in Philosophy, 4(1), 73-121.

Carlson, G. N. (1977). Reference to kinds in English [Tesis doctoral, University of Massachusetts Amherst].

Frege, G. (1892). Über Sinn und Bedeutung. Zeitschrift für Philosophie und philosophische Kritik, 100, 25-50.

Harnad, S. (1990). The symbol grounding problem. Physica D: Nonlinear Phenomena, 42(1-3), 335-346.

Kaplan, D. (1989). Demonstratives. En J. Almog, J. Perry y H. Wettstein (Eds.), Themes from Kaplan (pp. 481-563). Oxford University Press.

Kennedy, C. (2007). Vagueness and grammar: The semantics of relative and absolute gradable adjectives. Linguistics and Philosophy, 30(1), 1-45.

Kripke, S. A. (1980). Naming and necessity. Harvard University Press.

Lewis, D. (1970). General semantics. Synthese, 22(1-2), 18-67.

Montague, R. (1974). Formal philosophy: Selected papers of Richard Montague (R. H. Thomason, Ed.). Yale University Press.

Putnam, H. (1975). The meaning of "meaning". En Mind, language and reality: Philosophical papers (Vol. 2, pp. 215-271). Cambridge University Press.

Russell, B. (1905). On denoting. Mind, 14(56), 479-493.

Strawson, P. F. (1950). On referring. Mind, 59(235), 320-344.

Tarski, A. (1944). The semantic conception of truth and the foundations of semantics. Philosophy and Phenomenological Research, 4(3), 341-376.

von Fintel, K., y Heim, I. (2011). Intensional semantics [Apuntes de curso]. Massachusetts Institute of Technology.

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