LS-023 / Morfología y léxico

Neología, lexicalización y cambio de categoría

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  1. Novedad y repertorio de referencia
  2. Convencionalización, lexicalización, afianzamiento e idiomatización
  3. Neología formal y neología semántica
  4. Préstamo, adaptación y alternancia de lenguas
  5. Acortamientos, siglas y cruces léxicos
  6. Evidencia del cambio de categoría
  7. Lexicalización e idiomatización
  8. La gramaticalización
  9. Análisis integrado de una innovación en un corpus
  10. Terminología científica y repertorios especializados
  11. Generación automática y adopción
  12. Referencias

DESARROLLO COMPLETO · BIBLIOGRAFÍA INCLUIDA

Novedad y repertorio de referencia

Que un lector encuentre una palabra desconocida no demuestra que la palabra sea nueva. Puede pertenecer a una especialidad o a otra variedad del español con la que ese lector tiene poco contacto. Para identificar un neologismo hay que establecer respecto de qué repertorio, periodo y comunidad se afirma la novedad. Sin esas coordenadas, «nuevo» describe la experiencia del observador y dice poco sobre la historia de la unidad.

La neología comprende tanto la aparición de formas como la de sentidos. Una palabra antigua puede adquirir un uso especializado, del mismo modo que una forma creada con un patrón derivativo conocido puede no difundirse nunca. Deben separarse, por tanto, la creación, la primera documentación y la adopción comunitaria. Un corpus registra la primera aparición que encuentra el investigador, fecha que puede ser muy posterior al momento de la invención.

Este capítulo explica esas diferencias y muestra cómo se investigan, en continuidad con los textos LS-020 a LS-022, dedicados a la productividad, la composición y los paradigmas. La morfología construye posibilidades; la historia del uso determina cuáles aparecen y con qué grado de estabilidad. Una forma puede ser interpretable desde su primera aparición y pertenecer, sin embargo, solo al vocabulario de quien la creó.

Los ejemplos combinan palabras ordinarias con un pequeño conjunto de datos construido para demostrar el análisis. La ausencia de una palabra en un diccionario nunca basta aquí como prueba de inexistencia. En cada caso importa qué evidencia apoya la afirmación, sea de novedad formal, de nuevo sentido, de productividad o de consolidación de un uso.

Convencionalización, lexicalización, afianzamiento e idiomatización

Este capítulo llama convencionalización social a la adopción relativamente compartida de una expresión. La lexicalización, en sentido estructural, es la adquisición de propiedades de unidad léxica por una expresión que antes podía analizarse de otro modo. El afianzamiento individual designa la familiaridad o la disponibilidad que una forma alcanza para un hablante. La idiomatización, por último, es la aparición de un significado que no se obtiene de manera plenamente regular a partir de los componentes.

Los términos tienen historias teóricas diferentes. El Glosario de términos gramaticales define la lexicalización como el proceso por el que se forma una unidad léxica a partir de una unidad sintáctica, con pérdida progresiva de la independencia gramatical de los componentes y del carácter composicional del significado. Cuando el proceso culmina, la construcción se comporta en todos los aspectos como una única unidad léxica. La obra contempla además expresiones semilexicalizadas, con lo que se admiten grados intermedios (RAE y ASALE, 2019, s. v. lexicalización). Este capítulo separa ese uso de la simple difusión social, lo que permite describir una palabra muy difundida y transparente o una expresión local bastante fija que todavía no pertenece al español general.

La separación bloquea una cadena de inferencias injustificadas. Que una expresión aparezca muchas veces no implica que haya perdido su estructura interna. Un significado convencional es compatible con que los hablantes sigan segmentando la unidad, del mismo modo que el uso fluido de un hablante es compatible con que gran parte de la comunidad la desconozca.

Sea una denominación construida, informe espejo, definida dentro de un equipo como «copia de un informe que se actualiza junto con el original». El equipo podría adoptarla sin que sus componentes se volvieran opacos. Un miembro podría aprenderla de inmediato y otro necesitar una explicación, porque la convención compartida y el aprendizaje individual avanzan a ritmos distintos.

Una teoría puede proponer conexiones causales entre esos procesos, siempre que las investigue. La hipótesis de que la repetición favorece el almacenamiento unitario necesita medidas de procesamiento, que los recuentos de textos no aportan. La hipótesis de que una expresión se ha generalizado requiere, por su parte, datos sobre usuarios y contextos. La rapidez de reconocimiento medida en un grupo pequeño es insuficiente para establecerla.

Neología formal y neología semántica

La derivación y la composición son recursos de la neología formal. Un préstamo puede incorporarse a una conjugación y una base conocida puede entrar en una familia derivativa. Que el resultado sea interpretable indica que el hablante reconoce algún patrón. Las combinaciones posibles difieren, con todo, en naturalidad y en utilidad.

La neología semántica mantiene la forma y modifica su repertorio de sentidos. Estudiarla exige distinguir usos, porque el recuento de apariciones de una cadena mezcla sentidos distintos. Una investigación sobre la extensión tecnológica de nube, por ejemplo, tendría que separar ese sentido de los usos atmosféricos o figurados ya existentes, pues una curva de frecuencia sin desambiguación confundiría fenómenos diferentes.

La distinción entre polisemia y cambio consolidado exige también una referencia temporal. Un uso metafórico ocasional puede entenderse sin ser todavía una acepción estable. Si el uso aparece repetidamente con una interpretación compartida, puede haber evidencia de convencionalización semántica. La repetición de una misma cita es, en cambio, un indicio débil de adopción independiente, porque cien reproducciones del mismo texto documentan la difusión material de un enunciado sin que haya detrás cien decisiones autónomas de usar la palabra.

La investigación de los procesos derivativos exige otra separación. Las palabras existentes con un afijo muestran que el patrón tuvo actividad histórica, pero nada dicen sobre su capacidad actual de producir formas nuevas. Bauer (2023) estudia el nacimiento y la muerte de los procesos derivativos del inglés. Considera tres vías principales de nacimiento (el préstamo, el paso de palabras a afijos y el reanálisis) y se pregunta si es posible, en principio, establecer que un afijo ha muerto por completo. La ausencia de ejemplos nuevos en una muestra limitada no autoriza, por tanto, una conclusión general sobre la gramática.

La creatividad léxica puede consistir en extender un esquema a una base inesperada o en trasladar una metáfora a otro dominio, sin necesidad de inventar sonidos. La descripción debe identificar qué parte de la expresión es nueva, con independencia de que el conjunto resulte llamativo.

Préstamo, adaptación y alternancia de lenguas

Una forma procedente de otra lengua puede incorporarse a un repertorio local. Para describir ese proceso hay que separar la procedencia histórica de la integración actual. La palabra puede conservar una grafía extranjera y participar, sin embargo, en relaciones gramaticales de la lengua receptora. También puede adaptarse gráficamente sin que todos los hablantes compartan la misma pronunciación o el mismo significado.

La incorporación morfológica es una evidencia útil. Cuando una base prestada recibe terminaciones verbales españolas, como en tuiteamos o tuitearon, se observa que puede entrar en un paradigma local. El dato muestra la integración en una producción concreta. La difusión general requiere otra evidencia, porque una innovación individual también puede flexionarse de manera regular.

Hay apariciones de material extranjero que no son préstamos lexicalizados. En una interacción bilingüe, un hablante puede alternar lenguas y conservar recursos de ambas. Distinguir el préstamo del cambio de código exige observar la recurrencia de la forma y su distribución entre hablantes, junto con su grado de adaptación y el contexto. Una palabra extranjera aislada en una sola frase deja abierto el análisis. El problema obliga a evitar una oposición simple entre lo propio y lo ajeno. Una unidad de procedencia externa y forma parcialmente adaptada puede ser de uso plenamente habitual en un ámbito profesional. Como esas dimensiones pueden no coincidir, el investigador debe declarar cuál describe.

El préstamo debe distinguirse también del calco. Incorporar una cadena extranjera y reproducir una relación semántica con materiales propios son procesos distintos, como muestra rascacielos, calcado del inglés skyscraper. En ambos casos hay contacto lingüístico, pero las evidencias necesarias para reconstruirlo difieren. La semejanza de significado entre dos lenguas deja sin establecer la dirección de la transmisión. Reconstruirla exige documentos fechados y rutas de uso, porque la forma actual solo sugiere hipótesis. El criterio es el mismo del texto LS-021, donde la estructura moderna de una palabra y la explicación de su origen se apoyaban en datos distintos.

Acortamientos, siglas y cruces léxicos

Además de la afijación y la composición de bases completas, la formación léxica dispone de procedimientos que operan sobre fragmentos. Un acortamiento selecciona parte de una forma previa, como bici respecto de bicicleta. Una sigla utiliza iniciales, como ONU. Un cruce léxico combina fragmentos de dos palabras, como cantautor, de cantante y autor. Los resultados pueden comportarse después como nombres, verbos u otras categorías. Bauer (2021) trata estos procedimientos entre los tipos menores de formación de palabras y discute sus fronteras.

La terminología de sigla, acrónimo y abreviatura exige cuidado. Una abreviatura gráfica, como Dr., se lee desarrollada y no da lugar a una palabra nueva. Una sigla puede leerse deletreada, como OMS, o como una palabra, como ONU. El Glosario recoge esa diferencia al distinguir, entre otras, las siglas deletreadas de las acronímicas (RAE y ASALE, 2019, s. v. sigla acronímica). El término acrónimo tiene, a su vez, dos sentidos. Designa la sigla que se pronuncia como una palabra y también el vocablo formado con fragmentos de varias palabras (RAE y ASALE, 2014, s. v. acrónimo). Estas etiquetas no deben presentarse como clases excluyentes sin declarar la convención que se sigue.

Las diferencias dependen del tipo de operación. Cuando una notación abreviada se desarrolla al leerla, la reducción pertenece a la escritura. Cuando una comunidad emplea la forma abreviada como unidad pronunciable, surgen preguntas sobre su género y su plural, así como sobre su participación en familias de palabras. Ovni se escribe hoy con minúscula y forma el plural ovnis, como cualquier nombre común. La integración posterior de una forma no puede deducirse del mecanismo que la creó.

En un cruce léxico, reconocer las palabras fuente facilita la interpretación inicial, aunque el resultado puede comprenderse sin ese reconocimiento. Quien aprende una forma lexicalizada puede ignorar su historia, de manera que la incapacidad de reconstruir los componentes nada revela sobre el conocimiento del significado actual. Una creación literaria puede recibir, además, su interpretación de una definición explícita dentro de la obra, sin necesidad de ser transparente antes de esa introducción. La regularidad morfológica favorece ciertas inferencias, pero existen otras maneras de enseñar una palabra. El análisis lingüístico debe describir esos procedimientos sin suponer que lo etimológicamente transparente sea superior.

Evidencia del cambio de categoría

Una forma puede adquirir un comportamiento gramatical diferente sin cambiar materialmente. Como la función de una expresión y su categoría son nociones distintas, desempeñar una función modificadora no basta para demostrar que una palabra se haya convertido en adjetivo. Clave en problema clave obliga a decidir si se trata de un nombre en aposición o de un uso adjetival. El plural aporta un indicio. En problemas clave solo el primer sustantivo lleva la marca, como en horas punta, mientras que en problemas claves el segundo concuerda como lo haría un adjetivo. La norma académica admite ambos plurales y explica la alternancia porque clave se interpreta como prototipo de la cualidad de ser fundamental (RAE y ASALE, 2025, s. v. plural).

Investigar una recategorización exige comparar la distribución y la flexión de la forma, junto con su significado. Un elemento de uso nominal puede admitir determinantes y plural; uno de uso adjetival, gradación o ciertas posiciones predicativas. Ninguna de esas propiedades es universal para todos los miembros de la clase, de ahí que el diagnóstico deba apoyarse en la convergencia de varias.

La sustantivación permite un contraste claro. Una joven designa a una persona mediante una propiedad de edad, en tanto que la pequeña en la casa grande y la pequeña permite recuperar un nombre del contexto. Los dos casos admiten análisis distintos. La gramática académica analiza el segundo con un nombre tácito, contextualmente recuperable, como en la casa de Juan y la de María (RAE y ASALE, 2019, s. v. tácito).

La separación permite formular una predicción. Si una forma tiene un uso nominal estable, debería poder aparecer en contextos sin un antecedente nominal local que la complete. Si solo es la elipsis de un nombre recuperable, su interpretación dependerá más estrechamente del contexto. La prueba es falible, pero transforma una etiqueta en una pregunta contrastable.

La dirección histórica del cambio exige evidencia adicional. Que una misma cadena se use hoy como nombre y como verbo no revela qué categoría apareció primero ni obliga a suponer que el hablante derive una de otra cada vez que la produce. La relación sincrónica entre los usos y su trayectoria histórica plantean problemas distintos, a los que se suma el del procesamiento individual. Por ahora basta con formular las alternativas y sus condiciones. Una forma recategorizada puede corresponder a la creación de un lexema, a un uso sintáctico contextual o a una elipsis. El análisis debe justificar cuál describe mejor los datos, sin postular un morfema cero solo para mantener una simetría gráfica.

Lexicalización e idiomatización

Una expresión puede adquirir una interpretación convencional y restricciones internas que la diferencien de una combinación libre. Esas propiedades no aparecen necesariamente juntas ni alcanzan un máximo uniforme. Algunas unidades conservan transparencia parcial; otras admiten determinadas modificaciones pese a que su interpretación global es convencional.

El contraste entre sin vergüenza y sinvergüenza ilustra el punto. La primera secuencia es un grupo preposicional que expresa la ausencia de cierta turbación; la segunda es un nombre que designa a una persona carente de escrúpulos. La diferencia excede la supresión de un espacio, porque cambian la distribución y el significado que la comunidad atribuye al conjunto. El Glosario cita este caso junto con hazmerreír, correveidile o nomeolvides, que se reinterpretaron como sustantivos y perdieron propiedades sintácticas como la variación pronominal. Por eso no se dice \hazlerreír* ni \noteolvides* (RAE y ASALE, 2019, s. v. lexicalización).

De ahí no se sigue que la opacidad sea un requisito para toda entrada léxica. Una palabra transparente puede ser convencional y una interpretación opaca puede limitarse a un grupo pequeño. Cuando un estudio usa lexicalización para uno de esos criterios, debe evitar el paso silencioso al otro.

El término lexema se usa también con amplitud variable. En un sentido amplio abarca las locuciones, mientras que en otro más estricto se limita a unidades con paradigma flexivo propio. En este último caso, las locuciones suelen analizarse como construcciones. La diferencia tiene consecuencias cuando se trata de contar unidades o de formular reglas. Este capítulo habla de unidad léxica pluriverbal cuando no es necesario tomar partido.

El afianzamiento individual tampoco puede deducirse de una entrada de diccionario. Una unidad puede estar registrada y seguir siendo desconocida para gran parte de los hablantes. Su acceso mental se estudia con tareas de reconocimiento o de producción, porque la documentación lexicográfica refleja decisiones editoriales sobre los usos.

La gramaticalización

La gramaticalización es el desarrollo de funciones gramaticales a partir de expresiones que tenían otros usos, o el paso hacia una mayor dependencia gramatical. Un aumento de frecuencia o una pérdida de transparencia pueden darse sin ella, del mismo modo que una forma puede lexicalizarse como nombre sin convertirse en auxiliar ni en marcador funcional.

HABER permite comparar una historia léxica con un uso gramatical actual. En el español medieval el verbo expresaba todavía posesión, mientras que en había terminado es un auxiliar que organiza la forma verbal compleja sin aportar ese significado. El texto LS-030 retoma los criterios sintácticos que permiten identificar un auxiliar.

El llamado debilitamiento semántico describe la pérdida de una interpretación léxica concreta junto con la adquisición de una contribución más abstracta. El análisis debe mostrar qué distinciones se conservan y qué distribuciones nuevas aparecen, porque la metáfora del desgaste deja sin explicar la estructura resultante. La trayectoria tampoco fija una secuencia inevitable para toda innovación. Un término recién creado puede permanecer durante décadas como nombre técnico o desaparecer pronto, sin que nada lo obligue a pasar por la idiomatización ni a terminar como elemento gramatical. Una representación por etapas ayuda a ordenar posibilidades, aunque sería engañosa si se presentara como ley histórica universal.

La coocurrencia exige además una precaución causal. Cuando una frecuencia elevada, una reducción fonética y un nuevo uso funcional aparecen juntos, queda sin decidir qué factor produjo a cuál. El análisis histórico necesita cronología y comparaciones; el sincrónico describe la distribución actual. Ambos pueden complementarse, pero cada uno responde a una pregunta distinta.

Análisis integrado de una innovación en un corpus

Sea una investigación sobre la denominación informe espejo con datos inventados para este capítulo. En el periodo A aparecen 25 casos en un corpus de 500.000 palabras y en el periodo B, 60 casos en uno de 2.000.000. La primera impresión podría ser que la expresión se volvió más frecuente, porque el recuento bruto aumentó.

La comparación exige controlar el tamaño de las muestras. La frecuencia por millón se calcula como (n / N) × 1.000.000, donde n es el número de apariciones y N el total de palabras del corpus. El periodo A presenta 50 apariciones por millón y el B, 30. El número bruto aumentó, pero la frecuencia relativa disminuyó. Ninguna de esas operaciones establece todavía cuántas personas adoptaron el término.

Añadamos otra información. En A, veinte apariciones proceden de copias de un mismo anuncio, mientras que en B las sesenta se reparten entre documentos de treinta autores independientes. La dispersión es mayor en B, aunque su frecuencia relativa sea menor, lo que podría indicar una difusión social más amplia sin un aumento paralelo de la densidad textual. Las dos preguntas necesitan métricas distintas.

Falta todavía el significado. En A la expresión designa una copia sincronizada; en B, la mitad de los autores la usa para cualquier duplicado. El crecimiento del número de usuarios no demuestra estabilidad semántica, porque la unidad puede haberse difundido junto con una ampliación de sentido o con desacuerdo terminológico. Habría que codificar los contextos y comprobar que los criterios de clasificación son reproducibles.

Por último, que la primera aparición disponible esté en A no prueba que la expresión se inventara allí. Podría existir antes en documentos privados o en materiales ajenos a la muestra. La conclusión apropiada se limita a la «primera documentación encontrada en este conjunto».

El análisis arroja cuatro resultados que no pueden sustituirse entre sí (frecuencia relativa, dispersión, distribución de sentidos y límite documental). Afirmar la convencionalización exigiría definir qué grado de persistencia y de interpretación compartida entre usuarios se considera suficiente. Ese umbral es una decisión metodológica que debe declararse.

La codificación semántica necesita, además, distinguir los casos claros de los no decidibles. Si diez apariciones de B solo dicen «adjuntamos el informe espejo», sin explicar qué relación mantiene con otro documento. Clasificarlas automáticamente como copias sincronizadas porque esa era la definición encontrada en A sería ilegítimo. Habría que mantener una categoría de contexto insuficiente o declarar una regla de inferencia y evaluar sus consecuencias.

Si dos codificadores discrepan sobre esas diez apariciones, el desacuerdo puede proceder de una definición ambigua o de la escasez de información textual, aunque también de un error de aplicación. Nada indica, en principio, que la comunidad use diez sentidos nuevos. La investigación debe separar la variación de los hablantes de la variación del procedimiento analítico, sobre todo cuando los términos se estudian mediante clasificación automática.

También cambia la unidad estadística. Sesenta apariciones no equivalen a sesenta decisiones independientes de usar la expresión, pues un autor puede repetirla diez veces porque el género exige una denominación estable y otro puede usarla una sola vez en un documento extenso. La unidad pertinente depende de la pregunta. El autor es la unidad adecuada para estudiar la adopción individual y la palabra lo es para la densidad textual. Para la difusión institucional, la unidad pertinente es la organización.

La conclusión del caso debe conservar esas diferencias. Puede afirmarse que la expresión está más dispersa entre autores en B y menos concentrada por millón de palabras. Quedan sin respaldo, en cambio, las afirmaciones sobre la estabilización de su significado o sobre el aumento de su productividad morfológica.

Terminología científica y repertorios especializados

Un término puede estabilizarse en una especialidad sin llegar al vocabulario general y ser, con todo, una unidad plena de ese repertorio. Su estabilidad tampoco garantiza que todos los especialistas lo definan del mismo modo. La historia de una denominación científica debe separar la continuidad de la etiqueta de la continuidad del constructo.

Sean dos estudios que usan la expresión estabilidad diagnóstica. El primero la define como la persistencia del mismo diagnóstico a lo largo del tiempo; el segundo, como la coincidencia entre evaluadores en un único momento, lo que suele llamarse fiabilidad entre evaluadores. La forma compartida no vuelve comparables las medidas. Antes de combinar resultados habría que reconstruir qué operación designa el término en cada estudio. El problema es conceptual y la identidad verbal puede ocultarlo.

La neología técnica está justificada cuando introduce una distinción necesaria, porque facilita la búsqueda bibliográfica y permite referencias breves. Su existencia nada prueba, sin embargo, sobre los límites naturales del fenómeno ni sobre su causa, cuestiones que exigen argumentos y datos adicionales. Por eso conviene presentar una etiqueta nueva como propuesta descriptiva mientras falten esos datos.

La misma disciplina se aplica a las palabras inusuales que aparecen en una entrevista. Antes de considerarlas producciones individuales hay que examinar si pertenecen a otro repertorio. Después puede analizarse su estructura y pedirse al hablante una explicación de su uso. El desconocimiento del observador no debe transformarse en un hecho atribuido al hablante.

En la escritura literaria, la creación de un repertorio propio puede ser deliberada. El lector aprende los significados dentro de la obra, sin necesidad de encontrarlos antes en un diccionario. La comparación con la formación científica muestra que los criterios de éxito dependen de la actividad, pues en un caso importa construir un mundo narrativo y en el otro delimitar una distinción susceptible de investigación.

Generación automática y adopción

Una secuencia producida automáticamente puede convertirse en una palabra de uso humano si una comunidad la adopta. Se trata de una posibilidad conceptual, que se sigue de distinguir el origen de una producción de su circulación posterior. Demostrar un caso concreto exigiría registros de procedencia y de difusión.

La evaluación de un sistema generador debe separar varias capacidades. Producir una forma morfológicamente plausible es una tarea distinta de usarla con un significado estable en varios contextos. El sistema puede, además, atribuir a la forma una historia o un reconocimiento científico inexistentes, error que ninguna evaluación morfológica detecta. La auditoría terminológica debe extenderse, por tanto, a la definición y a la procedencia del término.

Un ejemplo construido es la propuesta metarregistro decisional. La forma resulta interpretable a grandes rasgos, pero su uso en un artículo exigiría precisar qué significa y qué la distingue de términos existentes. También habría que indicar qué observaciones contarían como casos. Si el sistema añadiera, sin fuentes, que se trata de una categoría ampliamente aceptada, el error concerniría a la atribución y a la evidencia, aunque la morfología de la forma fuera correcta.

El texto LS-024 estudia la nominalización, que permite examinar cómo se integran estas unidades en familias léxicas y cómo una expresión que designa un proceso llega a ser un referente dentro de un argumento. Allí volverá a ser necesario distinguir una operación gramatical de las inferencias conceptuales que un autor construye con ella.

Referencias

Bauer, L. (2021). Compounds and minor word-formation types. En B. Aarts, A. McMahon y L. Hinrichs (Eds.), The handbook of English linguistics (2.ª ed., pp. 463-482). Wiley-Blackwell. https://doi.org/10.1002/9781119540618.ch23

Bauer, L. (2023). The birth and death of affixes and other morphological processes in English derivation. Languages, 8(4), Artículo 244. https://doi.org/10.3390/languages8040244

Real Academia Española y Asociación de Academias de la Lengua Española. (2014). Diccionario de la lengua española (23.ª ed., versión en línea). https://dle.rae.es

Real Academia Española y Asociación de Academias de la Lengua Española. (2019). Glosario de términos gramaticales (versión 1.0 en línea). https://www.rae.es/gtg

Real Academia Española y Asociación de Academias de la Lengua Española. (2025). Diccionario panhispánico de dudas (2.ª ed., versión en línea). https://www.rae.es/dpd

Cómo citar esta lectura

Publicación en la web: · LS-023

APA 7

Alarcón Covarrubias, J. (2026). Neología, lexicalización y cambio de categoría. Lingüística y Semiótica. https://linguisticaysemiotica.org/temas/ls-023

Chicago

Alarcón Covarrubias, Jonathan. «Neología, lexicalización y cambio de categoría». Lingüística y Semiótica. 22 de septiembre de 2026. https://linguisticaysemiotica.org/temas/ls-023.

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