Por qué comparar modelos fonológicos
Los capítulos 7 a 15 construyeron una arquitectura de análisis que va de la fonética articulatoria, acústica y perceptiva a los fonemas y los alófonos, los rasgos distintivos, los procesos fonológicos, la sílaba, la fonotáctica, el acento y la prosodia. Hasta aquí se usaron esas herramientas sin preguntar de manera sistemática qué teoría fonológica las integra. La pregunta es necesaria porque los mismos datos admiten modelos distintos. La asimilación de la nasal ante /p/ puede describirse mediante una regla derivacional, mediante la propagación de rasgos, mediante restricciones jerarquizadas, mediante un modelo probabilístico o mediante representaciones basadas en ejemplares.
Cada modelo selecciona objetos teóricos diferentes y responde de distinto modo a preguntas como qué representa el hablante, qué parte de la variación pertenece a la gramática, cómo se relacionan la forma subyacente y la superficial, qué significa que una generalización sea productiva y cómo debe tratarse la gradiencia. Este capítulo no intenta decidir qué teoría es correcta en sentido absoluto. Su objetivo es más exigente, porque consiste en aprender a comparar modelos según lo que explican, lo que predicen y lo que dejan sin resolver.
Qué debe explicar una teoría fonológica
Una teoría fonológica debe dar cuenta, en primer lugar, del inventario de contrastes de una lengua, como la oposición entre /p/ y /b/ o la de /ɾ/ y /r/ en muchas variedades del español. Enumerar sonidos no basta. Hay que explicar qué propiedades los distinguen, cómo se organizan en clases y qué oposiciones se neutralizan. Debe explicar también la distribución de cada unidad, porque [β̞] no aparece al azar en español. Una teoría adecuada captura sus regularidades, sus restricciones y sus excepciones. Debe relacionar, además, las alternancias, como las realizaciones [b] y [β̞] de /b/, sin tratarlas como hechos independientes.
La gramática debe distinguir, por otra parte, las secuencias posibles de las imposibles o poco probables, como el ataque /pl/, admitido en español, frente a /lp/, que no lo es. Una explicación debe extenderse más allá de los ejemplos aprendidos. Si una regla afecta a /p t k/, tiene que mostrar por qué esos segmentos forman una clase, porque la productividad distingue una gramática de una lista. La fonología actual debe explicar, por último, por qué una realización aparece siempre, a veces o con una probabilidad variable. Una teoría completamente categórica describe mal los fenómenos sociolingüísticos y graduales. La variación ya no puede tratarse como ruido.
Estructuralismo fonológico
En la tradición estructuralista, el fonema se define por contraste. La pregunta de partida es qué diferencias son funcionales dentro del sistema, como mostró el capítulo 3 (Trubetzkoy, 1939). /p/ no se define solo por sus propiedades físicas. Se define también porque se opone a /b/, /t/, /k/ y a las demás unidades del sistema; su identidad es relacional.
El enfoque estructural separó la fonética de la fonología, formalizó los pares mínimos, estudió la neutralización, desarrolló la teoría de las oposiciones e introdujo los rasgos distintivos. Su principal aporte metodológico fue mostrar que la fonología es una organización de contrastes y no un inventario de sonidos. Tenía, en cambio, dificultades para representar de manera explícita las derivaciones complejas, las secuencias de reglas, las alternancias morfofonológicas complejas y la productividad. Tendía, además, a privilegiar sistemas relativamente estáticos. La fonología generativa intentó resolver esos problemas.
Fonología generativa
La fonología generativa plantea que el hablante posee un conocimiento interiorizado capaz de generar formas (Chomsky y Halle, 1968). La pregunta deja de ser qué sonidos aparecen y pasa a ser qué sistema de representaciones y reglas permite al hablante producir y reconocer las formas de su lengua; la gramática se convierte así en un modelo de competencia. Una forma léxica se almacena en una representación subyacente relativamente abstracta. La forma superficial resulta de aplicarle reglas. La arquitectura relaciona formas diferentes mediante una misma base.
Una regla como la que convierte /b/ en [β̞] entre vocales se aplica cuando se cumplen sus condiciones. En la bota, la representación subyacente /la ˈbota/ pasa por la regla y produce [la ˈβ̞ota]. La derivación expresa, así, una relación entre una representación abstracta y su realización.
Orden de reglas, alimentación y sangrado
Cuando existen varias reglas, su orden puede importar. Si una regla elimina un segmento antes de que actúe una asimilación, esta puede quedarse sin contexto. Si la asimilación actúa primero, el resultado es otro. El ordenamiento de las reglas fue uno de los problemas de fondo de la fonología generativa clásica. Kiparsky (1968) propuso dos relaciones para describir la interacción entre reglas. Una regla alimenta a otra cuando crea el contexto que la segunda necesita; la sangra cuando lo destruye. Estas relaciones explican por qué ciertas alternancias parecen opacas, un problema que se examina más adelante. La fonología describe, así, las reglas que existen y la manera en que interactúan.
Exceso de poder y abstracción
Una teoría que permite muchas reglas, múltiples niveles y ordenamientos libres puede generar casi cualquier resultado, lo que reduce su capacidad explicativa. Una buena teoría necesita restringir qué reglas son posibles, qué representaciones se permiten y qué órdenes son plausibles. Una teoría demasiado flexible puede acomodar los datos sin explicarlos.
Las representaciones subyacentes pueden, además, alejarse mucho de cualquier forma observable, lo que abrió un debate sobre el grado de abstracción legítimo. Una representación muy abstracta puede unificar muchos hechos y volverse, a la vez, difícil de justificar psicológicamente. La tensión entre la economía teórica y la cercanía a los datos es clásica en la disciplina.
Fonología autosegmental
Las reglas clásicas trataban la representación como una cadena de segmentos. Fenómenos como el tono, la armonía vocálica o la nasalización extendida sugieren, sin embargo, que ciertas propiedades se asocian con varios segmentos a la vez. La fonología autosegmental propuso representar esas propiedades en niveles separados, llamados en inglés tiers, que se asocian con los segmentos mediante líneas de asociación (Goldsmith, 1976). En un nivel tonal puede haber una secuencia de tono alto y tono bajo asociada a dos vocales de una palabra, lo que permite representar la propagación de un tono, su estabilidad cuando se pierde una vocal y la asociación de un tono con varias unidades.
Una sola vocal puede asociarse también a dos tonos. Un tono alto y uno bajo vinculados a la misma vocal representan un tono descendente, como el cuarto tono del mandarín, sin necesidad de postular una unidad tonal especial. La estructura no se reduce a una secuencia lineal de segmentos independientes. La fonología autosegmental amplió mucho las posibilidades representacionales.
Geometría de rasgos
La geometría de rasgos, presentada en el capítulo 13, propuso que las propiedades fonológicas se organizan jerárquicamente (Clements, 1985). De un nodo raíz dependen un nodo laríngeo y un nodo de lugar, del que dependen a su vez los nodos labial, coronal y dorsal. La asimilación de lugar puede representarse como la propagación del nodo de lugar de una consonante a la nasal precedente, sin cambiar una por una varias propiedades. La estructura explica que los procesos tiendan a afectar clases naturales coherentes.
La teoría de la optimidad
La teoría de la optimidad, desarrollada por Prince y Smolensky (2004), reemplaza la secuencia de reglas ordenadas por una competencia entre candidatos. La gramática tiene tres componentes. Un generador produce los candidatos posibles para cada entrada, un conjunto de restricciones universales los evalúa y un evaluador selecciona el candidato óptimo según la jerarquía de restricciones propia de cada lengua. La forma superficial surge de la interacción entre las restricciones (McCarthy, 2008).
Las restricciones son de dos tipos. Las de marcación penalizan ciertas estructuras, como la que prohíbe los ataques complejos o la que penaliza las codas. Las de fidelidad protegen la forma de entrada. MAX prohíbe eliminar segmentos, DEP prohíbe insertarlos e IDENT prohíbe modificar determinados rasgos. La gramática surge del conflicto entre producir estructuras no marcadas y preservar la entrada.
Una evaluación con restricciones
La adaptación del inglés scanner al español ilustra esta lógica. El español no admite /s/ seguida de consonante al comienzo de sílaba, una prohibición que puede llamarse *[sC. Ante la entrada /skaner/, tres candidatos compiten. [ˈska.neɾ] conserva todos los segmentos y viola *[sC. [es.ˈka.neɾ] inserta una vocal y viola DEP. [ˈka.neɾ] elimina la /s/ y viola MAX. La jerarquía en la que MAX y *[sC dominan a DEP selecciona [es.ˈka.neɾ], la forma que el español adoptó, como muestra la tabla 16.1.
Tabla 16.1. Evaluación de candidatos para la adaptación de scanner
| Candidato | MAX | *[sC | DEP |
|---|---|---|---|
| [ˈska.neɾ] | *! | ||
| ☞ [es.ˈka.neɾ] | * | ||
| [ˈka.neɾ] | *! |
Nota. Las restricciones aparecen de izquierda a derecha en orden de prioridad. El asterisco marca una violación, el signo de exclamación la violación decisiva y la mano el candidato ganador.
[ˈka.neɾ] pierde primero por borrar un segmento. [ˈska.neɾ] conserva los segmentos, aunque viola la prohibición de ataque. [es.ˈka.neɾ] satisface las dos restricciones superiores a cambio de una inserción. No basta con que *[sC domine a DEP, porque [ˈka.neɾ] también evita el ataque prohibido y solo MAX lo descarta. El candidato ganador depende del conjunto de candidatos, de todas las restricciones pertinentes y de su jerarquía. La tabla muestra una selección formal, sin medir el esfuerzo articulatorio ni describir una secuencia temporal de operaciones cerebrales.
Problemas de la teoría de la optimidad
La teoría postuló habitualmente un conjunto universal de restricciones, por lo que las lenguas difieren sobre todo en su jerarquización. La idea es elegante y plantea preguntas difíciles, como cuáles restricciones son realmente universales, cómo se aprenden y cuántas existen. Un sistema con demasiadas restricciones puede recuperar el mismo exceso de poder que afectaba a las reglas.
La versión clásica produce, además, un único ganador, mientras que las lenguas muestran variación. Eso motivó extensiones en las que las restricciones tienen pesos o posiciones probabilísticas. En la teoría de la optimidad estocástica, la posición de cada restricción en la jerarquía varía ligeramente de una evaluación a otra. Boersma y Hayes (2001) mostraron que un algoritmo de aprendizaje gradual basado en esa idea podía aprender la variación libre, tolerar datos con ruido y reproducir juicios graduales de buena formación.
Gramática armónica y máxima entropía
La gramática armónica sustituye la jerarquía estricta por pesos numéricos (Smolensky y Legendre, 2006). El coste de un candidato es la suma de sus violaciones de cada restricción multiplicadas por el peso de esa restricción, con pesos no negativos. Se prefiere el candidato de menor coste. Algunos textos llaman armonía al negativo de ese valor y buscan entonces un máximo. Ambas notaciones son equivalentes si el signo se mantiene de manera coherente. Hablar de «mejor armonía» sin declarar qué se maximiza o se minimiza deja la operación incompleta.
Los modelos de máxima entropía convierten esos costes en probabilidades. La probabilidad de un candidato es proporcional a la exponencial de su coste con signo negativo, dividida por la suma de esas exponenciales para todos los candidatos. Si un candidato tiene coste 2 y otro coste 3, sus probabilidades son aproximadamente 0,731 y 0,269. Suman uno; el candidato de menor coste es el más probable. Los pesos de este ejemplo se eligieron para ilustrar el cálculo, porque un modelo empírico debe estimarlos a partir de un corpus y evaluarse con datos independientes. Hayes y Wilson (2008) aplicaron esta arquitectura a la fonotáctica. Su modelo aprende restricciones y pesos a partir de palabras existentes y distingue, por ejemplo, una palabra posible del inglés como blick de una imposible como bnick, con juicios categóricos y graduales.
Fonología basada en el uso y ejemplares
Los modelos basados en el uso insisten en que las representaciones son sensibles a la frecuencia, a la experiencia, a la semejanza y a los patrones léxicos (Bybee, 2001). Las palabras muy frecuentes muestran más reducción, como ocurre con la pérdida de la /t/ o la /d/ finales en palabras inglesas como just o went, mientras que las construcciones raras pueden resistirse a procesos generales. La gramática no se concibe aquí como un conjunto independiente de reglas abstractas y puede surgir, en parte, de generalizaciones sobre el uso.
Los modelos de ejemplares proponen que el sistema conserva representaciones detalladas de las experiencias, de manera que una categoría fonológica es una distribución de múltiples ejemplares (Johnson, 1997; Pierrehumbert, 2001). Cada experiencia aporta información sobre el hablante, el contexto y la variante. La abstracción surge de las agrupaciones. El capítulo 11 mostró que los oyentes recuerdan detalles que una representación fonémica clásica eliminaría. El ejemplarismo captura bien la gradiencia, la frecuencia, la identidad del hablante y la variación. Debe explicar, sin embargo, cómo surgen las generalizaciones abstractas, la productividad y las categorías. Guardar ejemplos no basta; la teoría necesita mecanismos de semejanza y generalización.
Fonología de laboratorio y gradiencia
La fonología de laboratorio, en inglés Laboratory Phonology, es un programa metodológico que integra la fonética experimental, la fonología, la psicolingüística y el estudio de la variación, sin ser una teoría única. Su importancia está en cuestionar una separación demasiado rígida entre fonética y fonología, porque las categorías abstractas deben relacionarse con los datos físicos y perceptivos.
Muchos fenómenos considerados categóricos muestran gradiencia. Una asimilación puede ser completa o parcial. La lengua puede mostrar grados continuos de superposición de los gestos articulatorios. La pregunta es cuándo una diferencia gradual es un proceso fonológico y cuándo un efecto fonético. No existe una frontera universal simple. La respuesta depende de la distribución, la percepción, la estructura y la productividad.
Un mismo fenómeno en varios modelos
La asimilación de una nasal ante /p/ puede describirse de cuatro maneras. Una regla generativa convierte una nasal coronal en labial ante una consonante labial. La geometría de rasgos propaga el nodo de lugar de la consonante siguiente a la nasal. La teoría de la optimidad combina una restricción que exige la concordancia de lugar entre la nasal y la consonante con una restricción de fidelidad que intenta conservar el lugar subyacente. La jerarquía decide entre ellas. Un modelo gradual hace depender la magnitud de la asimilación de la velocidad, del hablante y del contexto, con una realización probabilística y a veces parcial. Los datos son los mismos; las explicaciones difieren.
Criterios para comparar modelos
No puede decidirse qué modelo es mejor sin especificar criterios. La cobertura pregunta cuántos datos explica un modelo; la parsimonia, cuántos supuestos necesita; la predicción, si anticipa casos nuevos. La tipología pregunta si explica las diferencias entre lenguas y el aprendizaje, si puede adquirirse a partir de datos plausibles. El procesamiento pregunta si es compatible con la evidencia psicolingüística y la gradiencia, si captura la variación. Una teoría puede ser fuerte en unas dimensiones y débil en otras.
Opacidad
Un proceso es opaco cuando la forma superficial no revela el contexto que lo motivó. Los modelos derivacionales explican la opacidad con el orden de las reglas, mientras que los modelos que evalúan solo formas superficiales tienen más dificultades, por lo que la opacidad se convirtió en una prueba importante para comparar teorías.
El caso clásico es la elevación canadiense, descrita por Joos (1942) y presente también en muchas variedades del inglés estadounidense. El diptongo /aɪ/ se eleva a [ʌɪ] ante una consonante sorda, como en write [rʌɪt]; ante una sonora se mantiene, como en ride [raɪd]. Entre vocales, /t/ y /d/ se realizan ambas como la vibrante simple [ɾ]. La tabla 16.2 compara los dos órdenes posibles de las reglas en writer y rider.
Tabla 16.2. Dos órdenes de reglas para writer y rider
| Forma subyacente | Elevación antes de la vibrante | Vibrante antes de la elevación |
|---|---|---|
| /raɪtər/ writer | raɪtər → rʌɪtər → [rʌɪɾər] | raɪtər → raɪɾər → [raɪɾər] |
| /raɪdər/ rider | raɪdər → raɪdər → [raɪɾər] | raɪdər → raɪɾər → [raɪɾər] |
Los hablantes que distinguen writer [rʌɪɾər] de rider [raɪɾər] confirman el primer orden. En writer, el diptongo elevado aparece ante una vibrante sonora, de modo que la superficie ya no contiene la consonante sorda que motivó la elevación. Esa es la opacidad. El segundo orden predice que ambas palabras se pronuncien igual, lo que ocurre en otros hablantes. La comparación separa dos análisis concretos. No demuestra que ningún modelo paralelo pueda explicar los datos, porque habría que especificar antes sus representaciones y restricciones.
Morfofonología
Algunos procesos dependen de la estructura morfológica. Una regla puede aplicarse dentro de una raíz, en la frontera con un sufijo o solo en ciertos morfemas. Una alternancia puede aparecer, además, cuando se añade un sufijo, como el paso de nación a nacional, con el desplazamiento del acento que describió el capítulo 14. La fonología necesita, por tanto, acceso a la información morfológica, lo que rompe una visión completamente autónoma de su nivel. Las diferencias entre las formas de una raíz pueden depender del acento, de la armonía, de la elisión o de reajustes segmentales. La morfofonología muestra que las interfaces entre niveles son necesarias para la explicación y que ningún nivel funciona de manera aislada, un problema que los capítulos 17 a 20 retoman.
Variación y regla variable
William Labov y la sociolingüística variacionista mostraron que un proceso puede ser sistemático sin ser categórico (Labov, 1994). En su estudio de tres grandes tiendas de Nueva York, la pronunciación de la /r/ tras vocal era más frecuente cuanto mayor era el prestigio de la tienda (Labov, 1966). La probabilidad de un proceso puede modelarse, así, como una función de la posición, del estilo, de la edad y del grupo social. En el español de Chile, la aspiración de /s/ varía de la misma manera con el estilo, la velocidad y el grupo social del hablante. Una regla categórica que convierte /s/ en [h] es insuficiente para esos datos. Se necesita una representación que incluya la probabilidad, porque la gramática puede contener conocimiento estadístico. Un diseño empírico debe definir por separado la tarea, la velocidad y el registro, que no son condiciones independientes, ya que una conversación puede ser a la vez formal y rápida.
Aprendibilidad y generalización
Una gramática no puede depender de información que el niño nunca recibe, un problema conocido como aprendibilidad. Un modelo puede describir perfectamente los datos adultos y resultar implausible si exige reglas imposibles de inferir o información no disponible. La adquisición aporta, así, un criterio externo para evaluar teorías. Un niño que oye aspiradas las oclusivas sordas del inglés en cierta posición, como vio el capítulo 13, debe decidir si memoriza tres hechos, aprende una clase natural o aprende una restricción. Aplicar el patrón a una palabra nueva indica una generalización, que la teoría debe explicar.
Comparar modelos en la clínica
En la clínica no hace falta elegir una escuela fonológica para cada paciente. Las teorías enseñan, sin embargo, a separar la representación, el proceso y la realización, lo que permite preguntar si un error corresponde a la selección fonológica o a la ejecución, si es sistemático, si afecta a una clase natural y si depende del contexto. Si un paciente produce de manera consistente [b] por /p/, [d] por /t/ y [g] por /k/, la generalización es una neutralización del contraste de sonoridad en las oclusivas sordas. Los rasgos permiten describirla sin enumerar tres errores independientes. Queda por determinar su origen, que puede ser fonológico, motor o perceptivo.
Redes neuronales, sondeos y teoría fonológica
Los sistemas actuales aprenden la pronunciación sin reglas simbólicas explícitas, lo que plantea la pregunta de si las reglas siguen siendo necesarias cuando una red aprende el patrón. La respuesta depende del objetivo. Para la predicción quizá no lo sean, mientras que para la explicación humana siguen siendo útiles. Una red puede alcanzar una gran precisión sin dar una teoría interpretable de por qué existe un proceso, porque predicción y explicación no son equivalentes.
Puede analizarse, además, si las representaciones internas de un modelo codifican propiedades como la sonoridad, el lugar o el modo, entrenando un clasificador sencillo que intente recuperar un rasgo fonológico a partir de esas representaciones. Si lo recupera con alta precisión, puede afirmarse que la información está disponible en la representación, sin concluir que el modelo use un rasgo de sonoridad equivalente al humano. La disponibilidad de una información no equivale a la identidad de las representaciones.
Descripción, explicación y predicción
Decir que [n] aparece como [m] ante [p] describe un patrón sin explicar necesariamente por qué ocurre. La explicación puede situarse en distintos niveles. En el fonético, apela a la coordinación articulatoria; en el fonológico, a la asimilación de lugar; en el funcional, a la reducción de la complejidad gestual; en el histórico, a un cambio consolidado; en el probabilístico, a una distribución aprendida. Estas explicaciones no son idénticas. Una teoría completa puede necesitar varias.
Un modelo puede producir una derivación muy elegante que no generaliza, que no coincide con la percepción o que no puede aprenderse. Su belleza formal tiene entonces un valor limitado, porque la fonología es una ciencia empírica. El problema inverso también existe. Un modelo estadístico puede predecir perfectamente una pronunciación sin permitir identificar las clases naturales, las condiciones ni los mecanismos, con lo que su poder explicativo es escaso. La mejor teoría depende del propósito. No existe una única medida de su calidad.
Un análisis integrado del prefijo in-
El prefijo negativo in- del español permite aplicar los modelos a datos reales. Ante una bilabial se realiza como [im], como en imposible; ante una dental, como [in̪], como en intolerable; ante una velar, como [iŋ], como en incapaz. La ortografía registra solo el primer caso, con la m de imposible. Dentro de la palabra, la asimilación es prácticamente categórica, mientras que entre palabras, como en un peso, su grado puede variar con la velocidad y el estilo (Hualde, 2014).
Un análisis por reglas generaliza que la nasal toma el lugar de articulación de la consonante siguiente, con una notación que expresa la identidad de lugar mediante una variable compartida por ambos segmentos. La geometría de rasgos interpreta el proceso como la propagación del nodo de lugar de la consonante a la nasal. Un análisis con restricciones debe explicar, además, por qué cambia la nasal y no la consonante siguiente, porque tanto [im.po.ˈsi.β̞le] como una forma hipotética [in.to.ˈsi.β̞le] hacen homorgánicas a la nasal y a la oclusiva. Para obtener solo la primera, el modelo debe proteger con más fuerza el lugar de la consonante no nasal. La tabla 16.3 combina cinco restricciones. MAX y DEP impiden la elisión y la epéntesis; IDENT-C conserva el lugar de la consonante no nasal; AGREE exige identidad de lugar entre una nasal en coda y la consonante siguiente; IDENT-N preserva el lugar de la nasal.
Tabla 16.3. Evaluación de candidatos para in- + posible
| Candidato | MAX | DEP | IDENT-C | AGREE | IDENT-N |
|---|---|---|---|---|---|
| [in.po.ˈsi.β̞le] | *! | ||||
| ☞ [im.po.ˈsi.β̞le] | * | ||||
| [in.to.ˈsi.β̞le] | *! | ||||
| [i.po.ˈsi.β̞le] | *! | ||||
| [i.ne.po.ˈsi.β̞le] | *! |
La tabla muestra qué supuestos necesita este análisis restringido. No pretende ser una gramática completa del español ni prueba que una mente evalúe conscientemente candidatos. La variación de la asimilación entre palabras exige, por último, una extensión probabilística, en la que la misma estructura fonológica recibe una realización cuya probabilidad depende del estilo y de la velocidad.
Ningún formalismo es el fenómeno
Una regla, una jerarquía de restricciones o una probabilidad son representaciones, no el proceso físico. Cada formalismo hace visibles propiedades diferentes. Confundir el modelo con la realidad produce reificación. Un proceso puede requerir a la vez una descripción fonética, una representación fonológica, un modelo probabilístico y una explicación histórica, sin obligación de reducir todos los niveles a uno. La pluralidad es legítima cuando cada modelo responde a una pregunta distinta.
La pregunta tampoco determina una escuela ganadora por etiqueta. Fórmulas como «reglas para la estructura, ejemplares para el detalle y probabilidades para la variación» son orientaciones demasiado gruesas, porque teorías distintas pueden modelar el mismo nivel y producir predicciones rivales. Lo que este capítulo exige es comparar una regla contextual con una evaluación por restricciones sobre los mismos datos y entender un caso en el que cambiar un supuesto modifica la predicción. Las demás arquitecturas componen un mapa de opciones para estudios posteriores.
Síntesis
La fonología actual reúne varios modelos que intentan explicar cómo los hablantes organizan y generalizan los patrones sonoros, sin una teoría única que los abarque. El estructuralismo puso en primer plano la oposición y el sistema. La fonología generativa introdujo las representaciones subyacentes y las reglas derivacionales, con los problemas del orden, el exceso de poder y la abstracción. La fonología autosegmental mostró que el tono y la armonía requieren representaciones en varios niveles. La geometría de rasgos organizó jerárquicamente las propiedades fonológicas. La teoría de la optimidad sustituyó las secuencias de reglas por la competencia entre restricciones. La gramática armónica y los modelos de máxima entropía integraron pesos y probabilidades. Los enfoques basados en el uso y en ejemplares insisten en la frecuencia, la experiencia y el detalle fonético, mientras que la fonología de laboratorio integra la teoría con la medición experimental y la gradiencia.
Ningún modelo debe evaluarse solo por su elegancia formal o por su poder predictivo. Los criterios incluyen la cobertura, la parsimonia, la productividad, la aprendibilidad, la compatibilidad con la percepción y la capacidad de representar la variación. La opacidad, la morfofonología y la variación son los terrenos donde los modelos se separan con más claridad. Un mismo fenómeno, como la asimilación nasal, puede describirse articulatoriamente, mediante rasgos, reglas o restricciones y probabilísticamente. La pregunta científica es qué dimensión se quiere explicar.
Con este capítulo termina la parte del libro dedicada a la fonética y la fonología, que recorrió el camino que va de la producción física del habla a los modelos abstractos de organización y variación. El capítulo 17 abre la morfología con la palabra, el lexema y el morfema. Examina también los problemas que aparecen al definir qué cuenta como palabra y por qué la segmentación morfológica no siempre coincide con partes visibles de una forma.
Referencias
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