Las oraciones «María está en casa», «María puede estar en casa», «María debe estar en casa», «María tiene que estar en casa» y «María debería estar en casa» difieren en un aspecto sistemático. Mientras que la primera describe directamente un estado de cosas, las demás modifican la relación entre la proposición y el mundo. No afirman EN_CASA(María) sin más; añaden algo como posibilidad, necesidad, obligación, inferencia o expectativa. La modalidad es el campo que estudia estas relaciones. Una distinción de base separa la modalidad epistémica, la deóntica, la dinámica y la circunstancial (Portner, 2009); otra distingue posibilidad, necesidad, probabilidad, obligación y permiso. El capítulo examina cómo representa el lenguaje aquello que podría ser, tendría que ser, se permite que sea o se infiere que es y cómo puede formalizarse esa estructura mediante mundos posibles y relaciones de accesibilidad.
La modalidad no equivale al modo verbal (Palmer, 2001). En español existe la categoría morfológica de modo (indicativo, subjuntivo, imperativo), pero la modalidad puede expresarse mediante verbos modales, adverbios, perífrasis, morfología y construcciones sintácticas («puede venir», «quizá venga», «seguramente viene», «tiene que venir»). La modalidad es, en ese sentido, una categoría semántica amplia; el modo verbal es una de las categorías gramaticales que pueden expresarla.
Posibilidad y necesidad
En lógica modal se utilizan normalmente dos operadores. ◇p se lee «es posible que p» y □p se lee «es necesario que p». «María puede estar en casa» se representa aproximadamente como ◇EN_CASA(María) y «María tiene que estar en casa», como □EN_CASA(María). Esta notación deja sin especificar respecto de qué algo es posible o necesario, cuestión que se resuelve mediante los mundos posibles y las relaciones de accesibilidad.
Un mundo posible puede entenderse como una manera completa o parcial en que las cosas podrían ser, sin que haga falta asumir que esos mundos existen físicamente. En semántica formal son una herramienta de modelado. Si w₀ es el mundo actual, una proposición p puede ser verdadera en algunos mundos y falsa en otros; su intensión se representa como ⟦p⟧ = {w : p(w) = 1} y la modalidad, en este marco, es cuantificación sobre mundos.
Como no todos los mundos son relevantes para toda modalidad, se define una relación R(w, w′) que indica que w′ es accesible desde w (von Fintel, 2006). Entonces ◇p es verdadero en w si existe al menos un mundo accesible donde p es verdadero, ∃w′[R(w, w′) ∧ p(w′) = 1]; □p es verdadero si p lo es en todos los mundos accesibles, ∀w′[R(w, w′) → p(w′) = 1].
Modalidad epistémica
«María puede estar en casa», en lectura epistémica, significa que, dado lo que se sabe, es compatible con la evidencia que María esté en casa; los mundos accesibles son los compatibles con el conocimiento y la evidencia disponibles, ◇_epist p. La lectura no significa que María tenga permiso para estar en casa; el ejemplo muestra que una misma forma verbal puede expresar distintos tipos de modalidad.
«María debe estar en casa» puede significar que la evidencia disponible hace muy fuerte la inferencia de que está en casa, como en «Su auto está afuera y las luces están encendidas; debe estar en casa». En este caso «debe» expresa inferencia, no obligación; es representable como □_epist p en una idealización. En lenguaje natural, sin embargo, el «debe» epistémico puede no corresponder a necesidad lógica estricta; puede indicar una inferencia muy fuerte. De ahí que la semántica necesite reconocer esa gradiencia contextual.
Si el auto está afuera, el teléfono está conectado al wifi y un vecino la vio entrar, quien dice «Debe estar en casa» resume una relación entre evidencia y conclusión sin convertir la conclusión en certeza absoluta. La modalidad epistémica fuerte no garantiza verdad, hecho relevante en escritura científica, si bien la fuerza exacta del «debe» epistémico ha sido objeto de debate (von Fintel & Gillies, 2010).
Modalidad deóntica
En «María debe entregar el informe hoy», «debe» puede expresar obligación. En una semántica kratzeriana, la modalidad deóntica no se modela como «todos los mundos que obedecen literalmente todas las normas». Una modal base aporta los hechos relevantes y una ordering source ordena los mundos según ideales, obligaciones o normas; los modales cuantifican sobre los mejores mundos accesibles según ese orden (Kratzer, 1981, 1991, 2012). De manera abreviada se escribe □_deont p, con p = ENTREGAR(María, informe, hoy). La oración no afirma que María efectivamente lo entregará; afirma que, según las normas relevantes, debería hacerlo.
«María puede entregar el informe mañana», en lectura deóntica, expresa permiso, ◇_deont p. En una semántica ordenada, la condición es que haya un mundo entre los normativamente óptimos en que p se satisfaga, no que exista cualquier mundo que no contradiga una norma, diferencia que resulta relevante cuando las normas son incompletas o entran en conflicto. El permiso, además, debe distinguirse de la capacidad, que corresponde a otro tipo de modalidad.
«María no puede entrar» puede significar que no está permitido que entre, ¬◇_deont p, equivalente bajo lógica modal clásica a □_deont ¬p, es decir, que en todos los mundos normativamente accesibles no entra.
Modalidad dinámica
En «Juan puede nadar», «puede» expresa capacidad, que no depende del conocimiento ni de las normas y se relaciona con propiedades del individuo; esta modalidad dinámica involucra mundos compatibles con capacidades, habilidades y condiciones internas (Palmer, 2001; Portner, 2009). «Este vidrio puede romperse fácilmente» expresa, a su vez, una disposición; no significa que esté permitido romperse ni que, según la información del hablante, quizá ya esté roto. El ejemplo confirma que una misma forma modal participa en dominios semánticos distintos.
Modalidad circunstancial
«Con esta carretera, podemos llegar antes de las ocho» expresa una posibilidad que depende del tráfico, la velocidad y la distancia, ◇_circ p; la base modal reúne los mundos compatibles con las circunstancias relevantes (Kratzer, 1991). «Para llegar antes de las ocho, tenemos que salir ahora» expresa, en cambio, una necesidad que no es lógica ni moral, derivada de las condiciones, □_circ p. La modalidad circunstancial es, por ello, la propia del razonamiento práctico.
Base modal y ordenamiento
Kratzer (1981, 1991, 2012) desarrolló una teoría en la que los modales dependen de una modal base, una ordering source y una fuerza modal. La base modal determina qué mundos son relevantes, que en la lectura epistémica son los compatibles con lo que se sabe, en la deóntica los compatibles con las normas y en la circunstancial los compatibles con los hechos relevantes; la interpretación modal se obtiene respecto de ese conjunto.
Los mundos relevantes pueden no ser igualmente buenos; la fuente de ordenamiento permite clasificarlos. En el caso deóntico, algunos mundos cumplen más normas que otros. La necesidad puede evaluarse entonces en los mundos más cercanos a un ideal normativo, procedimiento que evita tratar todas las normas como perfectamente consistentes.
«Juan debería disculparse» no implica que en todos los mundos físicamente posibles Juan se disculpe; significa que, en los mundos que mejor satisfacen las normas o expectativas relevantes, Juan se disculpa. La interpretación es, en ese marco, más flexible que una necesidad absoluta.
Posible y probable
◇p significa que existe al menos un mundo relevante donde p; «probablemente p» introduce una noción de peso o probabilidad que la posibilidad no captura. «Es posible que llueva» puede ser verdadero con una probabilidad del 5 %, en tanto que «Probablemente lloverá» sugiere una probabilidad relativamente alta. Lo posible y lo probable son, en consecuencia, nociones distintas.
El lenguaje posee además escalas («quizá», «posiblemente», «probablemente», «casi seguro») que no se reducen limpiamente a ◇ y □; una semántica probabilística puede ser más adecuada para ciertos casos.
Alcance modal
«Juan puede no venir», cuya lectura natural es ◇¬p (es posible que no venga), no equivale a «Juan no puede venir», ¬◇p (no es posible que venga), puesto que la posición de la negación respecto del modal cambia la proposición expresada.
Con la necesidad ocurre algo análogo. «Juan no debe venir» puede ser ambiguo; la lectura deóntica frecuente es «está obligado a no venir», □¬p, mientras que en ciertos contextos epistémicos «No debe estar lejos» significa «probablemente no está lejos». La interacción entre negación y tipo modal debe analizarse caso por caso.
«No necesariamente vendrá» significa ¬□p y no equivale a □¬p; que no sea necesario que venga no implica que sea necesario que no venga, distinción que separa la negación externa de la negación interna del modal.
Cuantificadores y modales
«Todos pueden venir» admite la lectura distributiva ∀x◇p(x), donde cada persona tiene permiso o capacidad. Esa lectura no implica ◇∀x p(x); es posible que cada uno individualmente pueda venir sin que todos puedan venir simultáneamente.
El caso del aforo ilustra la diferencia. Si el recinto tiene capacidad para diez personas y hay veinte, «Todos pueden entrar» puede significar que cada persona tiene permiso individual y no que todos puedan entrar al mismo tiempo, es decir, ∀x◇ENTRAR(x) no implica ◇∀x ENTRAR(x); el orden entre cuantificación y modalidad determina, por tanto, la proposición expresada.
Contrafactuales
«Si hubiera estudiado más, habría aprobado» compara el mundo actual con mundos alternativos donde estudió más y afirma que en esos mundos aprobó. La semántica de los contrafactuales requiere, por eso, seleccionar mundos suficientemente similares al actual.
Dos teorías clásicas los analizan mediante mundos posibles. Stalnaker (1968) selecciona el mundo más similar relevante donde el antecedente es verdadero; Lewis (1973), por su parte, considera conjuntos de mundos ordenados por similitud y evalúa la conclusión en los mundos más próximos que satisfacen el antecedente. En ambos casos, la noción de similitud entre mundos es objeto de discusión filosófica.
Un contrafactual no implica imposibilidad, como muestra «Si hubiera tomado otro camino, habría llegado antes», donde el antecedente no era imposible; fue falso en el mundo actual. Los contrafactuales exploran alternativas a lo ocurrido sin afirmar que fueran irrealizables.
Tipos de necesidad
La necesidad lógica, como la de 2 + 2 = 4, puede considerarse verdadera en todos los mundos lógicamente posibles. La necesidad física, como la de que ningún objeto con masa supere la velocidad de la luz según cierta formulación de las leyes, es necesaria respecto de las leyes físicas y no en todos los mundos lógicamente concebibles. Cada tipo de necesidad depende, así, del conjunto de mundos accesibles.
Existe también la necesidad institucional, como en «Para ejercer legalmente, debe estar registrado», que deriva su necesidad de normas institucionales y no de la física. Este caso confirma que la palabra «debe» puede expresar dominios muy diferentes.
Modalidad y evidencialidad
La evidencialidad indica la fuente de la información; la modalidad epistémica, el grado o tipo de compromiso (Palmer, 2001). En «Según me dijeron, Juan llegó», la fuente es un reporte que el hablante puede considerar confiable o dudoso; la evidencialidad no equivale a certeza.
«Al parecer, Juan llegó» puede combinar una fuente inferencial con una fuerza epistémica baja o moderada, aunque la relación exacta depende de la lengua y la construcción. El análisis debe mantener separadas la pregunta por cómo se sabe algo y la pregunta por cuán seguro se está de ello.
Modalidad y tiempo
En español, «Estará en casa» puede expresar «probablemente está en casa»; el futuro morfológico puede adquirir lectura epistémica y no siempre expresa tiempo futuro. La forma temporal no tiene, entonces, un significado temporal único. De manera similar, «Serían las ocho» puede expresar estimación («aproximadamente eran las ocho»), pues el condicional admite usos modales y evidenciales; la morfología verbal participa, por tanto, en varias dimensiones semánticas.
Subjuntivo y modalidad
En «Quiero que venga», la subordinada aparece en subjuntivo, cuyo significado no se reduce a «posible»; su distribución depende de la actitud, la negación, la subordinación y la evaluación.
En «Dudo que venga», la proposición queda bajo el verbo de actitud y el hablante no la afirma directamente. El subjuntivo participa en esta arquitectura sin ser, por sí solo, una etiqueta universal de incertidumbre.
Modales en ciencia
«El mecanismo puede contribuir a los síntomas» expresa posibilidad y no afirma la contribución; su fuerza es menor. Falta, sin embargo, la base modal. La oración no indica si se trata de posibilidad biológica, estadística o teórica, información que la escritura científica debería hacer explícita cuando sea relevante.
«El efecto debe deberse a inflamación» expresa una inferencia fuerte, que puede ser excesiva si existen explicaciones alternativas, en cuyo caso una opción es «El efecto podría estar mediado por inflamación»; la selección del modal refleja, así, el compromiso epistemológico del autor.
La modalidad no sustituye la evidencia; añadir «podría» no salva una hipótesis sin soporte. «La telepatía podría explicar los resultados» expresa formalmente una posibilidad y sigue necesitando evidencia, de modo que la modalidad regula la fuerza de una afirmación sin crear justificación para ella.
Clínica
Si el paciente dice «Puede ser que me estén observando», la frase expresa posibilidad y no equivale a «Sé que me observan». La evaluación debe preservar el grado de convicción; transformarla en «cree que lo observan» puede aumentar el compromiso atribuido.
«Tiene que ser mi vecino» puede expresar una inferencia fuerte; se necesita saber, en tal caso, qué evidencia utiliza el paciente y si admite alternativas. La modalidad informa sobre la estructura epistémica del enunciado sin bastar, por sí sola, para diagnosticar.
«Debe tomar el medicamento» puede ser recomendación, obligación médica percibida o instrucción, con una fuerza que depende del contexto, razón por la cual en documentación es preferible distinguir «se indica» de «el paciente está obligado».
Documentación clínica
Si el paciente dice «Quizá mañana me sienta mejor» y la nota registra «Refiere que mañana estará mejor», se ha eliminado el operador de posibilidad. La documentación debe conservar «quizá», «probablemente», «cree» y «duda», expresiones que codifican información clínica relevante.
La modalidad del clínico también debe considerarse. «Cuadro compatible con episodio depresivo» expresa menor compromiso diagnóstico que «Presenta episodio depresivo» y puede ser apropiado cuando faltan datos; la modalidad epistémica forma parte del lenguaje profesional.
Inteligencia artificial
Un sistema puede transformar «X podría estar asociado con Y» en «X causa Y», eliminando la modalidad, una forma de distorsión semántica que altera la fuerza de la afirmación original.
Un sistema adecuado debería alinear el lenguaje con la incertidumbre mediante fórmulas como «es posible», «la evidencia sugiere» o «no está establecido»; la calibración lingüística no garantiza una calibración probabilística perfecta, aunque reduce la sobreafirmación.
Los modelos pueden evaluarse además con inferencias modales. De «Es necesario que todos los cirujanos sean médicos» y «Ana es cirujana» se concluye que necesariamente Ana es médica, aunque la validez depende del tipo de necesidad; si la primera premisa es una regla institucional contingente, el alcance modal puede cambiar. El razonamiento modal exige, por tanto, definir el dominio de mundos sobre el que se evalúa.
Filosofía de la modalidad
La naturaleza de los mundos posibles ha sido objeto de posiciones opuestas. El realismo modal, defendido por Lewis (1986), sostiene que existen tan plenamente como el mundo actual; el actualismo sostiene que solo el mundo actual existe de manera concreta y que los mundos posibles son representaciones, descripciones u objetos abstractos. La semántica formal puede, con todo, utilizar mundos sin comprometerse completamente con una metafísica específica.
La diferencia entre «Necesariamente, el presidente es ciudadano» y «El presidente es necesariamente ciudadano» puede involucrar las lecturas de dicto y de re, según la modalidad se aplique a una descripción o a un individuo; estas distinciones se desarrollan más adelante.
Kripke (1980) mostró que un nombre propio como «Aristóteles» puede ser un designador rígido que refiere al mismo individuo en los distintos mundos posibles. «Aristóteles podría no haber sido filósofo» es, en ese análisis, coherente; la propiedad de ser filósofo es contingente mientras el individuo permanece. La modalidad queda así conectada con la teoría de la referencia.
Método de análisis
Ante «María debe estar en la oficina», el procedimiento identifica primero el operador modal («debe») y determina luego las lecturas posibles, epistémica o deóntica, entre las cuales decide el contexto. Si el contexto es «Su auto está afuera», la lectura es □_epist; si es «Según su contrato, a esta hora debe estar allí», la lectura es □_deont. La forma superficial no determina por sí sola la interpretación.
El alcance se analiza del mismo modo, con «Juan puede no venir» como ◇¬p y «Juan no puede venir» como ¬◇p. Se identifica la negación, se identifica el modal y se determina el alcance, dado que la diferencia semántica entre ambas oraciones es estructural.
En el terreno científico, «La intervención podría reducir recaídas» es formalmente ◇p, por lo que debe preguntarse respecto de qué se afirma la posibilidad, sea la teoría, la evidencia o el mecanismo. Una afirmación científica rigurosa debería situar la base modal.
Síntesis
La modalidad expresa relaciones entre una proposición y conjuntos de mundos posibles. Los operadores básicos son ◇ para la posibilidad y □ para la necesidad, con una interpretación que depende de una relación de accesibilidad. La modalidad puede ser epistémica (mundos compatibles con el conocimiento o la evidencia), deóntica (compatibles con las normas), dinámica (compatibles con las capacidades) o circunstancial (compatibles con los hechos relevantes). La teoría de Kratzer separa tres dimensiones que deben mantenerse distintas, la modal base que delimita los mundos, la ordering source que los ordena según ideales, normas o estereotipos y la fuerza modal que distingue posibilidad, necesidad y otras fuerzas; esa separación permite representar necesidad relativa a evidencia, normas o circunstancias.
Lo posible no es lo probable, así como lo necesario no es lo verdadero. El alcance determina la interpretación, de modo que ◇¬p no equivale a ¬◇p, ni ¬□p a □¬p, ni ∀x◇p(x) a ◇∀x p(x). La evidencialidad indica la fuente de la información y no debe confundirse con la modalidad epistémica, mientras que la morfología temporal puede adquirir lecturas modales, como el futuro epistémico de «Estará en casa».
En clínica, expresiones como «puede», «quizá», «tiene que» y «debe» codifican grados y tipos de compromiso relevantes. En escritura científica, los modales regulan la fuerza epistemológica sin sustituir la evidencia; en inteligencia artificial, eliminar un modal durante un resumen puede convertir una hipótesis en afirmación.
La enseñanza metodológica del capítulo es que interpretar un modal exige identificar qué conjunto de mundos considera el hablante, qué relación de accesibilidad los define y qué operador tiene alcance sobre cuál, puesto que una misma palabra como «puede» o «debe» puede expresar inferencia, permiso, obligación o capacidad según el contexto.
El capítulo LS-055 estudia los condicionales y el razonamiento contrafactual, profundizando en condicionales indicativos, contrafactuales, causalidad, dependencia y selección de mundos relevantes.
Referencias fundamentales y ampliadas
Kratzer, A. (1981). The notional category of modality. En H.-J. Eikmeyer & H. Rieser (Eds.), Words, Worlds, and Contexts. de Gruyter.
Kratzer, A. (1991). Modality. En A. von Stechow & D. Wunderlich (Eds.), Semantik: Ein internationales Handbuch der zeitgenössischen Forschung. de Gruyter.
Kratzer, A. (2012). Modals and Conditionals. Oxford University Press.
Kripke, S. A. (1980). Naming and Necessity. Harvard University Press.
Lewis, D. (1973). Counterfactuals. Blackwell.
Lewis, D. (1986). On the Plurality of Worlds. Blackwell.
Palmer, F. R. (2001). Mood and Modality (2nd ed.). Cambridge University Press.
Portner, P. (2009). Modality. Oxford University Press.
Stalnaker, R. C. (1968). A theory of conditionals. En N. Rescher (Ed.), Studies in Logical Theory. Blackwell.
von Fintel, K. (2006). Modality and language. En D. Borchert (Ed.), Encyclopedia of Philosophy (2nd ed.). Macmillan.
von Fintel, K., & Gillies, A. S. (2010). Must...stay...strong! Natural Language Semantics, 18(4), 351–383.