# Capítulo 88. Pragmática intercultural y variación pragmática

## La misma forma en comunidades distintas

*¿Puedes cerrar la puerta?*, *Cierra la puerta, por favor*, *Si no te molesta, quizá podrías cerrar la puerta* y *Hace frío aquí* pueden orientar al oyente hacia la misma acción. No tienen, sin embargo, el mismo grado de directividad ni la misma distribución social. Su valor de cortesía también puede cambiar de una comunidad a otra. Una petición adecuada entre colegas en una variedad puede sonar demasiado indirecta en otra. Un silencio de dos segundos puede indicar un procesamiento normal en un grupo y producir incomodidad en otro. Una forma de tratamiento puede señalar deferencia, distancia, ironía o intimidad según la región y la relación. La pragmática intercultural estudia estas diferencias.

El estudio corre un riesgo inmediato, el de convertir regularidades lingüísticas en estereotipos culturales. Que una forma aparezca más en un corpus no autoriza a concluir que los hablantes de una cultura tienen cierto carácter. La variación pragmática depende de la lengua, la región, la edad, el género discursivo, la clase social, la comunidad de práctica, la relación interpersonal, el poder, la actividad, el bilingüismo y la historia interactiva. La pregunta pertinente se refiere a cómo varían las prácticas pragmáticas entre comunidades, situaciones y repertorios. También se refiere a cómo se negocian cuando interactúan hablantes con expectativas distintas.

## Cuatro tradiciones de estudio

Conviene separar cuatro tradiciones. La pragmática contrastiva compara patrones pragmáticos entre lenguas o variedades, por ejemplo las peticiones en español y en inglés dentro de tareas comparables. La pragmática intercultural estudia la interacción entre participantes con repertorios o expectativas diferentes. Su interés está en lo que ocurre en el encuentro mismo. La pragmática de la interlengua estudia cómo quienes aprenden una segunda lengua desarrollan su competencia pragmática en ella (Kasper y Blum-Kulka, 1993). La pragmática variacional examina cómo varían las prácticas dentro de una misma lengua según la región, el dialecto, el grupo social y el estilo (Schneider y Barron, 2008). La distinción importa, porque una diferencia entre lenguas no equivale a una diferencia entre culturas y una misma lengua puede contener una variación enorme.

## Pragmalingüística y sociopragmática

Thomas (1983) distinguió dos dimensiones. La pragmalingüística se refiere a los recursos lingüísticos disponibles para realizar una acción, como *could you*, *would you mind*, *por favor* o *¿te importaría...?* La sociopragmática se refiere a la evaluación social del poder, la distancia, la imposición, los derechos y las obligaciones. Dos hablantes pueden conocer a la perfección la gramática de una petición y diferir en cuándo consideran necesario mitigarla. La elección pragmática combina así los recursos disponibles con una evaluación social de la situación. La distinción ayuda a explicar muchos malentendidos. Una persona puede usar una forma gramaticalmente correcta y socialmente inesperada.

## Fallas pragmalingüísticas y sociopragmáticas

Thomas (1983) llamó falla pragmalingüística al uso de una forma cuya fuerza pragmática no corresponde a la que el hablante pretende. Su ejemplo clásico es el de hablantes de ruso que responden en inglés *Of course* como un sí enfático, equivalente a su *konechno*. En inglés, esa respuesta puede sugerir que la pregunta era innecesaria y sonar descortés. El problema está en la correspondencia entre la acción pretendida y la forma lingüística. Algo semejante ocurre cuando una fórmula indirecta no tiene la misma fuerza en dos lenguas. Una expresión equivalente a *Quizá podrías...* puede funcionar como sugerencia rutinaria en una comunidad y como una opción genuinamente abierta en otra, de modo que su transferencia literal modifica la fuerza del acto.

La falla sociopragmática surge de una evaluación distinta de la situación. Una persona que domina todas las formas de cortesía de una lengua puede usar una petición muy mitigada con un amigo íntimo, como *¿Sería tan amable de pasarme el pan, por favor?* La frase es impecable y puede producir distancia o ironía. El problema no está en la lengua. Está en una evaluación diferente de la distancia social, el poder y la imposición. La palabra falla debe usarse con cuidado. Desde una perspectiva contemporánea, muchas de estas diferencias corresponden a normas pragmáticas distintas. El conflicto aparece porque los participantes aplican criterios diferentes.

## El estudio comparativo de peticiones y disculpas

Uno de los proyectos clásicos fue el Cross-Cultural Speech Act Realization Project (CCSARP), que comparó la realización de peticiones y disculpas en varias lenguas y grupos (Blum-Kulka et al., 1989). Su contribución central fue un sistema de categorías comparables. Las peticiones se clasificaron en directas, como *Cierra la puerta*, convencionalmente indirectas, como *¿Puedes cerrar la puerta?* También se registraron las indirectas no convencionales, como *Hace frío aquí*. El objetivo era estudiar cómo distribuyen estas estrategias las distintas comunidades. El valor histórico del proyecto es considerable, aunque sus categorías deben leerse con cautela. Clasificar formas permite comparar datos. No demuestra que las mismas formas tengan idéntico valor social en todas las comunidades.

El capítulo 85 estableció que la directividad no equivale a la descortesía. La comparación intercultural vuelve decisivo este punto, como muestran los estudios reunidos por Spencer-Oatey (2008). Wierzbicka (1985) sostuvo que la preferencia por las peticiones interrogativas indirectas refleja valores de la cultura angloparlante y que, en polaco, las formas directas pueden expresar cordialidad y confianza. En algunas comunidades, una petición directa entre personas cercanas señala confianza, solidaridad o eficiencia, mientras que una formulación muy indirecta puede sugerir distancia, formalidad o falta de confianza. La directividad debe analizarse dentro de las prácticas locales, lo que limita el uso de escalas universales de cortesía.

Algunas formas se convencionalizan pragmáticamente. *¿Puedes pasarme la sal?* pregunta por una capacidad según su estructura literal, aunque en numerosos contextos del español funciona de manera rutinaria como petición. En otra lengua, la pregunta por la capacidad puede no ser la estrategia convencional preferida. La estructura literal y el acto de habla convencional no se alinean de manera universal. La competencia pragmática incluye aprender qué formas realizan normalmente qué acciones en una comunidad, algo que excede el conocimiento del vocabulario y de la sintaxis.

## Rechazos, disculpas y cumplidos

Los rechazos son especialmente sensibles a las normas interpersonales. Una invitación como *¿Quieres venir mañana?* puede recibir un *No* o un *Me encantaría, pero tengo otro compromiso*. Las comunidades difieren en la longitud del rechazo, en las justificaciones, las disculpas y los agradecimientos que lo acompañan, en la demora y en las fórmulas de cierre. Un rechazo breve no es automáticamente descortés ni uno muy elaborado es automáticamente cortés. La evaluación depende de lo que es esperable en el lugar. Los individuos varían también dentro de una misma comunidad.

Las disculpas pueden incluir una expresión de pesar, el reconocimiento de la responsabilidad, una explicación y el ofrecimiento de una reparación, como en *Lo siento, fue culpa mía. Me atrasé con el informe y lo corregiré hoy*. Otra comunidad o situación puede preferir que la explicación preceda a la aceptación explícita de la responsabilidad. El análisis debe separar la forma, la función y la recepción. Una fórmula equivalente a *sorry* puede tener en inglés una frecuencia discursiva distinta de la de *lo siento* en español, de modo que la traducción palabra por palabra no preserva necesariamente la misma fuerza interpersonal.

Ante *Qué buen trabajo hiciste*, las respuestas pueden ir de *Gracias* a *No fue nada*, *Tuve mucha ayuda* o *Sí, quedó bien*. Pomerantz (1978) describió la tensión que enfrenta quien recibe un cumplido entre la preferencia por el acuerdo, que lleva a aceptarlo, frente a la restricción contra el autoelogio, que lleva a rebajarlo. Las comunidades pueden diferir en el equilibrio entre aceptación y modestia. Dentro de una misma sociedad influyen también la edad, la relación, el género discursivo y la actividad. Una respuesta a un cumplido no permite reconstruir un carácter nacional.

## Formas de tratamiento y honoríficos

Los sistemas de tratamiento son un dominio clásico de la variación pragmática. Brown y Gilman (1960) describieron los pronombres de tratamiento de varias lenguas europeas según dos dimensiones, el poder y la solidaridad. En español existen *tú*, *usted* y *vos*, además de títulos, nombres, apellidos y vocativos. Su distribución depende de la región, la edad, la cercanía, la institución y la historia interactiva. En algunas comunidades, pasar de *usted* a *tú* indica un aumento de la proximidad. En otras, *usted* puede usarse dentro de relaciones íntimas. El significado social no está contenido por completo en el pronombre, porque es indexical.

El voseo muestra por qué el español no es una sola pragmática. Existen sistemas de voseo pronominal, de voseo verbal y combinaciones con *tú*, con usos regionales y estilísticos. El capítulo 85 describió el voseo verbal chileno, cuyas formas pueden sonar íntimas, juveniles, bruscas o afectivas según la relación, la edad y el registro. La equivalencia entre voseo e informalidad no captura esa variación, que la pragmática debe describir en sus usos locales.

Lenguas como el japonés o el coreano tienen sistemas de honoríficos más gramaticalizados que el español. El hablante puede necesitar codificar las relaciones sociales mediante la morfología, las formas verbales, los nombres y los títulos, lo que muestra que algunas lenguas hacen obligatorio lo que otras expresan de manera opcional. Una lengua con honoríficos más gramaticalizados no corresponde a una cultura más cortés. Se trata de una diferencia de codificación lingüística. La conducta social depende de los usos, las normas y las actividades.

## Silencio, solapamiento y señales de seguimiento

El silencio es uno de los dominios donde más proliferan los estereotipos interculturales. Puede indicar procesamiento, respeto, desacuerdo, resistencia, cierre o incomodidad, según su posición, su duración, la actividad y la comunidad. En algunas interacciones, responder de inmediato muestra involucramiento. En otras, una pausa muestra consideración. No existe una semántica universal que asocie el silencio con el acuerdo o con la incomodidad. El capítulo 83 recordó, además, que Stivers et al. (2009) encontraron en diez lenguas una tendencia común a evitar los silencios y los solapamientos entre turnos, con diferencias modestas en los tiempos de respuesta. Las diferencias reales son menores que las que sugieren los estereotipos. El análisis debe comenzar por la posición secuencial.

Las comunidades difieren también en su tolerancia al solapamiento. En ciertos estilos conversacionales, completar las frases del otro o entrar con rapidez señala entusiasmo e involucramiento, mientras que en otros se interpreta como competencia por el turno. Tannen (1984) analizó una conversación entre amigos y mostró que los estilos de alto involucramiento pueden generar malentendidos al interactuar con estilos que esperan pausas más claras. Un solapamiento no es una interrupción. Un estilo con mucho solapamiento tampoco es necesariamente agresivo. La misma conducta acústica puede recibir valoraciones diferentes.

Las señales de seguimiento, como *mhm*, *sí*, *ya*, *claro* o *ajá*, varían en su frecuencia y distribución. Una persona puede esperar muchas de ellas y percibir su ausencia como desinterés. Otra puede considerar intrusivas demasiadas respuestas mínimas. La retroalimentación del oyente forma parte de la competencia intercultural, porque hablar una lengua incluye saber mostrar que se escucha según las prácticas de la interacción.

## Reparación, ironía y rutinas

Todas las conversaciones necesitan reparación, como estableció el capítulo 84, aunque las formas preferidas para iniciarla varían. Una comunidad puede tolerar un *¿Qué?* que otra reemplazaría por *Perdón, ¿podrías repetir?*, según la relación, la formalidad, la lengua y la institución. Los hablantes de una segunda lengua pueden recurrir a la reparación de manera diferente. Preguntar con frecuencia qué significa una palabra no indica una menor capacidad cognitiva, porque puede reflejar un aprendizaje activo y un buen control metalingüístico.

La ironía depende del *common ground*, como se vio en el capítulo 86. Cuando los participantes provienen de comunidades distintas, pueden no compartir expectativas, estereotipos, referencias ni patrones prosódicos. *Qué puntual* puede entenderse de manera literal si el oyente no identifica el contraste, un problema que aumenta en la comunicación escrita. El fracaso de una ironía no demuestra falta de sentido del humor, porque suele reflejar la ausencia de un contexto compartido. La competencia intercultural implica calibrar cuánto conocimiento compartido puede presuponerse.

Los saludos, las despedidas y los agradecimientos contienen convenciones locales. *¿Cómo estás?* puede funcionar como un saludo ritual, sin pedir un relato detallado del estado de salud, aunque en otras situaciones es una pregunta genuina. Aprender una segunda lengua implica adquirir estas rutinas, para las que no basta la traducción literal. La conversación de circunstancia cumple funciones de apertura, afiliación, reducción de la distancia y transición. Algunas comunidades institucionales le dedican más tiempo antes de abordar una tarea, mientras que otras entran de inmediato en el asunto. Una persona puede interpretar la entrada directa como eficiencia y otra como frialdad. La diferencia reside en las normas de relación y de actividad, sin relación con la competencia lingüística.

## Cultura, nación y comunidades de práctica

Uno de los errores más frecuentes es identificar la cultura con el país. Dentro de Chile existen diferencias entre regiones, generaciones, clases sociales, instituciones y comunidades profesionales. Dos médicos de países distintos pueden compartir más prácticas pragmáticas entre sí que con personas de otros ámbitos de sus propios países. Clyne (1994) mostró, en el estudio de lugares de trabajo multiculturales en Australia, que los estilos discursivos se relacionaban con valores culturales sin corresponder de manera simple a las nacionalidades. La nación puede ser una variable, aunque no debe tratarse como una explicación total.

La noción de comunidad de práctica permite trabajar con unidades más precisas. Proviene de la teoría del aprendizaje situado de Lave y Wenger (1991). Eckert y McConnell-Ginet (1992) la incorporaron a la sociolingüística. Una comunidad de práctica es un grupo que realiza actividades en conjunto y desarrolla en ellas formas de hablar, rutinas, marcadores de identidad y expectativas propias (Eckert, 2000). Un equipo clínico, por ejemplo, puede compartir fórmulas para pedir, corregir, bromear o presentar un caso. La variación pragmática se aprende participando en prácticas. La noción ayuda así a superar las visiones estáticas de la cultura. Recuerda también que cada persona pertenece a varias comunidades a la vez.

## Indexicalidad social y alternancia de códigos

Las formas pragmáticas realizan actos y, al mismo tiempo, señalan identidades y relaciones. Un *¿cachái?* chileno puede indicar informalidad, pertenencia generacional o cercanía, con un significado social que cambia según quién lo usa y dónde. Eckert (2012) describió una tercera ola de estudios sociolingüísticos que analiza estos significados como parte de repertorios estilísticos. Un rasgo lingüístico no tiene un significado social único, porque adquiere sus valores en el uso. La pragmática intercultural debe incluir esta dimensión indexical.

Gumperz (1982) mostró cómo estas señales intervienen en los malentendidos interculturales. Llamó claves de contextualización a los rasgos, como la entonación, el ritmo o la elección de código, que orientan la interpretación de un enunciado. En su ejemplo más conocido, empleadas de un comedor en Londres, cuya variedad de inglés marcaba una oferta con entonación descendente, eran percibidas como descorteses por sus clientes, que esperaban una entonación ascendente. Ninguna de las partes advertía que la diferencia estaba en la prosodia. Gumperz estudió también la alternancia de códigos en hablantes bilingües, que pueden cambiar de lengua dentro de una conversación para marcar un tema, citar, expresar cercanía o redefinir una relación. La alternancia no indica confusión. Puede ser muy sistemática. En algunas comunidades es una práctica normal. La competencia bilingüe incluye saber cuándo y con quién cambiar de lengua.

## Acomodación y pragmática de la interlengua

La teoría de la acomodación comunicativa estudia cómo los hablantes convergen o divergen (Giles et al., 1991). En la convergencia ajustan su velocidad, su vocabulario, su acento o su nivel de formalidad al interlocutor. En la divergencia mantienen o acentúan las diferencias. La convergencia puede facilitar la interacción, aunque también puede sonar condescendiente o artificial. La divergencia, por su parte, puede expresar una identidad. La acomodación no equivale de manera automática a cortesía, porque su valoración depende de la relación y de la intención que se atribuye al hablante.

Los aprendices de una segunda lengua pueden transferir las normas de la primera. Una petición directa, normal en la primera lengua, puede sonar fuerte en la segunda. Los aprendices pueden también mitigar en exceso al intentar evitar errores. Barron (2003) siguió a estudiantes irlandeses de alemán durante una estancia en el extranjero y mostró que su competencia pragmática avanzaba de manera gradual y desigual. La competencia pragmática incluye reconocer las acciones, seleccionar las formas, evaluar las variables sociales, interpretar la recepción y reparar los malentendidos. No existe un punto único en el que alguien adquiera la pragmática. Los usuarios multilingües pueden construir, además, prácticas híbridas propias, distintas de las de los hablantes monolingües.

Buena parte de la investigación antigua evaluaba a los aprendices respecto de una norma del hablante nativo. El enfoque tiene límites. Los hablantes nativos no forman un grupo homogéneo. En muchas interacciones internacionales, ninguno de los participantes comparte una norma nativa única. La competencia intercultural puede consistir sobre todo en negociar. Por eso los objetivos contemporáneos se centran en la comprensión mutua, la adaptación, la explicitud y la reparación.

## El inglés como lengua franca

En la interacción internacional, el inglés funciona a menudo como lengua franca entre hablantes de distintas primeras lenguas. Seidlhofer (2011) mostró que en estos contextos surgen prácticas propias, en las que los participantes simplifican, confirman con frecuencia, toleran la variación y priorizan la comprensión. La norma no es necesariamente la pragmática nativa británica o estadounidense. La prioridad es la coordinación exitosa, lo que obliga a repensar qué cuenta como competencia pragmática.

## Métodos y comparabilidad

Una herramienta clásica es la tarea de completar un discurso (*Discourse Completion Task*, DCT). Se presenta un escenario, como *Necesitas pedirle un favor a tu jefe. ¿Qué dirías?* El participante escribe su respuesta. El método permite comparar muchas respuestas en condiciones controladas, aunque produce respuestas escritas, sin secuencia real ni negociación. Golato (2003) comparó respuestas a cumplidos obtenidas con este método con grabaciones de conversaciones naturales y encontró diferencias sistemáticas entre ambas. Una DCT informa sobre elecciones pragmáticas elicitadas, que no coinciden necesariamente con la interacción natural. Los juegos de rol capturan más secuencia y negociación, aunque siguen siendo situaciones simuladas. Los corpus naturales tienen mayor validez ecológica y permiten menos control experimental. La investigación sólida combina métodos, porque ninguno domina para todas las preguntas.

Construir situaciones comparables es una dificultad central. Preguntar cómo se pide ayuda a un profesor da por sentado que el rol de profesor implica las mismas relaciones en dos sistemas educativos, lo que puede ser falso. El mismo rótulo de escenario no garantiza la misma situación social. La comparación necesita establecer los roles, la jerarquía, las obligaciones y la imposición en cada comunidad. Sin esa equivalencia sociopragmática, las diferencias lingüísticas pueden atribuirse mal.

Si una estrategia aparece en el 70 % de las respuestas de un grupo y en el 40 % de las de otro, puede concluirse que apareció con distinta frecuencia en esa muestra. No puede concluirse que una cultura sea más indirecta que la otra. La inferencia explicativa exige considerar la muestra, la tarea, las situaciones, las variables sociales y la variación interna. La estadística descriptiva no sustituye a la teoría social. El análisis debe avanzar desde el dato hacia la descripción, la interpretación y, solo al final, la explicación.

## Variación dentro de una lengua

La pragmática variacional ha mostrado que una misma lengua contiene patrones regionales distintos (Schneider y Barron, 2008). En español, las peticiones, las disculpas y las formas de tratamiento varían entre España, México, Chile, Argentina, el Caribe y otras regiones. Tampoco cada país es homogéneo. La unidad adecuada puede ser una región, una ciudad, una comunidad o una institución, de modo que la etiqueta *español* es demasiado gruesa para muchas preguntas pragmáticas.

En Chile coexisten *tú*, *usted*, formas de voseo, marcadores como *po* o *cachái* y distintas estrategias de mitigación, cuya distribución depende de la formalidad, la generación, la relación y la región. *Ya, po* puede expresar acuerdo, presión, cierre o insistencia, sin una traducción pragmática única. Su interpretación necesita la secuencia y la prosodia, lo que muestra por qué los marcadores discursivos son especialmente sensibles a la variación local.

Marcadores discursivos como *pues*, *bueno*, *ya*, *entonces*, *po*, *anyway* o *well* carecen de una traducción estable palabra por palabra. Pueden gestionar un cambio de tema, un acuerdo, un desacuerdo, un cierre, una mitigación o una continuidad. Un traductor debe identificar su función discursiva. *Well* puede introducir una respuesta no preferida, como se vio en el capítulo 83. Traducirlo siempre por *bueno* funciona en algunos casos y falla en otros. La equivalencia pragmática exige analizar la posición secuencial.

## La clínica intercultural

Una entrevista clínica puede producir errores si el profesional interpreta normas pragmáticas como rasgos psicopatológicos. El escaso contacto ocular puede leerse como evasividad, el silencio como bloqueo, la indirección como falta de conciencia de enfermedad y la alternancia de códigos como desorganización. Ninguna de estas inferencias es válida de manera automática. Deben evaluarse la conducta habitual de la persona, su lengua y su cultura, el contexto y el patrón completo. La Entrevista de Formulación Cultural del DSM-5 es una guía para explorar estas dimensiones (American Psychiatric Association, 2013), con la advertencia de que la diversidad pragmática no es en sí misma un signo clínico.

Si tras una pregunta difícil el paciente guarda silencio, una interpretación culturalista rígida diría que en su cultura el silencio significa respeto. Una interpretación psicopatológica diría que el silencio muestra un bloqueo. Ambas exceden los datos. La descripción inicial registra la pregunta y un silencio de cierta duración. Después conviene explorar con preguntas como *¿Necesita que reformule la pregunta?* o con una invitación como *Tómese su tiempo*. La pragmática intercultural enseña a mantener abiertas las explicaciones alternativas.

## Intérpretes y documentación

Con un intérprete, la interacción se vuelve triádica, porque el clínico y el paciente se comunican a través de un tercero. No basta traducir palabras. Hay que preservar la fuerza de los actos, la modalidad, las metáforas, la incertidumbre, la fuente y la actitud. Una reformulación del intérprete puede normalizar expresiones figuradas o reducir la indirección. Flores et al. (2003) analizaron consultas pediátricas con interpretación y encontraron numerosos errores, muchos con posibles consecuencias clínicas, más frecuentes cuando el intérprete era ocasional y no profesional. Por eso conviene formular preguntas de aclaración cuando un contenido es clínicamente decisivo. El intérprete no debe convertirse, sin que nadie lo advierta, en coautor del dato.

La documentación puede registrar que la entrevista se realizó con intérprete. Si una expresión es difícil de traducir, puede conservarse, como en *Utiliza una expresión idiomática que el intérprete traduce como «tener el corazón pesado». La paciente la describe como tristeza persistente*. El registro separa así la expresión original, la traducción y la interpretación clínica, lo que mantiene la trazabilidad del dato.

## Inteligencia artificial y variación pragmática

Los modelos de lenguaje pueden producir un español fluido y preferir, aun así, los patrones pragmáticos dominantes en sus datos de entrenamiento. Pueden sonar demasiado neutros, usar *tú* donde se espera *usted*, mitigar en exceso o interpretar de manera literal los marcadores regionales. Un sistema que domina la gramática no domina necesariamente las normas pragmáticas locales. Su evaluación debería considerar la región, la relación, el género discursivo y la acción, porque la naturalidad no es una propiedad universal de una lengua.

Un sistema puede intentar adaptarse al usuario. En ese esfuerzo existe una frontera. Es útil ajustar el tratamiento, la formalidad o la terminología cuando existe evidencia explícita en la interacción. Inferir preferencias a partir de la nacionalidad del usuario es inadecuado. La adaptación debe apoyarse en la interacción observada, sin recurrir a estereotipos de grupo. El principio coincide con la pragmática contemporánea, según la cual la identidad social condiciona posibilidades sin determinar la conducta individual.

## Una petición interpretada en dos comunidades

Una jefa pregunta a un colaborador *¿Crees que podrías terminar esto hoy?* En una comunidad, la forma se interpreta como una petición mitigada y vinculante. En otra, el colaborador puede leerla de manera literal, como una pregunta sobre la posibilidad. Puede responder entonces *Probablemente sí* sin entenderla como un compromiso. El problema no está en la gramática. Está en la convención del acto de habla y en su interpretación deóntica. Si la jefa esperaba un compromiso para ese día y el colaborador entendió una evaluación de lo posible, puede surgir un conflicto. La solución es una reparación, como *Para aclarar, necesito que quede terminado hoy. ¿Puedes comprometerte con ese plazo?* La explicitación reduce la dependencia de una convención pragmática compartida.

## De la comparación a la interacción

La pragmática intercultural contemporánea desplazó su atención desde la comparación entre grupos hacia la interacción entre sus miembros. Los participantes pueden negociar, converger, explicar, reformular y crear rutinas nuevas. La interacción no es un choque entre dos sistemas cerrados, porque puede producir un repertorio emergente, como se observa en los equipos internacionales, los matrimonios bilingües, las comunidades migrantes y el uso del inglés como lengua franca. La competencia intercultural incluye la capacidad de ajustarse durante la interacción misma.

Cada hablante dispone de un repertorio y alterna entre estilos formales, informales, profesionales, regionales o digitales. La pregunta de cómo habla una persona debe reemplazarse por la pregunta de qué recursos selecciona en una actividad determinada. La pragmática variacional converge en este punto con la sociolingüística contemporánea. La variación no es ruido alrededor de una norma, porque forma parte de la competencia.

## Descripción de una diferencia pragmática

Describir una diferencia pragmática exige reconstruir la situación completa antes de compararla. La forma de lo dicho y la acción que realiza, sea una petición, un rechazo o una disculpa, se sitúan en su secuencia, con lo que ocurrió antes y después. Las variables sociales, como el poder, la distancia, la imposición y la institución, explican parte del diseño. El repertorio local indica si la forma es convencional en esa comunidad. La comparación entre comunidades se hace con distribuciones de frecuencia, sin esencializar y sin etiquetas de personalidad cultural. La interpretación que recibió la acción aporta la verificación. Diferencia no equivale a déficit, porque la variación puede ser sistemática.

Las variaciones descritas plantean una pregunta teórica más general sobre la frontera entre lo que el lenguaje codifica y lo que el contexto aporta. El capítulo 89 estudia esa frontera en el debate entre el minimalismo y el contextualismo.

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